El Obispo de Mallorca atiende a El Debate
Entrevista
«El Papa es una persona que está muy al corriente de la realidad de Mallorca»
El obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull (Ciutadella, 1948), puso su cargo a disposición del Papa Francisco en 2023, tras haber cumplido 75 años de edad, pero por ahora sigue aún al frente de la Diócesis de la isla, en una labor que inició hace ya casi una década
Monseñor. ¿Ha habido alguna novedad en relación a su posible relevo?
Aún no sabemos nada en absoluto. Como sabe, presenté la renuncia hace ya tres años y en aquel momento me dijeron que habría una prórroga de dos años. Pero desde entonces no me han dicho nada más.
¿Qué balance haría hasta ahora de su experiencia como obispo de Mallorca?
Personalmente, para mí ha sido y sigue siendo una experiencia muy enriquecedora y positiva. He aprendido mucho y aún lo sigo haciendo, porque el contacto con la gente me está dando muchas posibilidades de profundizar en la misión que uno tiene.
¿De quién ha aprendido más?
No sólo aprendes de la palabra de Dios y de todo lo que la Iglesia te da, sino también del pueblo, del diálogo con los sacerdotes y las comunidades o de visitar las casas, a las familias y a los enfermos, es decir, de todo lo que significa una presencia de la Iglesia.
¿Cómo ha llevado a cabo su trabajo hasta hoy?
Lo he llevado a cabo en colaboración con todo el mundo, que para mí es algo muy importante. Piense que en los órganos directivos de la Diócesis no sólo hay sacerdotes, sino también laicos, tanto hombres como mujeres. Esto ha permitido que podamos trabajar sinodalmente, afrontando de manera conjunta las situaciones y los problemas que hay.
Monseñor Taltavull en otro momento de la entrevista
¿Qué nos podría decir de su más reciente carta pastoral, 'Navegamos juntos con esperanza'?
Lo que he escrito en esta carta, presentada en junio del pasado año, es casi como un resumen de lo que la gente me ha dicho, proponiendo qué futuro queremos para nuestra Diócesis y fijando siete objetivos concretos, vinculados a la cultura del encuentro en todos los ámbitos.
Recogiendo lo afirmado por usted en una reciente entrevista, ¿es posible tener una visión inequívocamente favorable al turismo y, a la vez, compasiva hacia los migrantes en patera?
Yo creo que sí. Por una parte, es fundamental que el turismo siga siendo una fuente de ingresos muy importante para Baleares, pues es un tipo de actividad humana a la que todo el mundo puede acceder en el Archipiélago. Hemos de partir de este hecho. Piense, además, que tenemos una pastoral sobre el turismo y que nuestras iglesias son visitadas por miles de turistas, para celebrar juntos nuestros valores y nuestra fe.
Entiendo, sí...
Por otra parte, a partir de nuestra propia sensibilidad y realidad humana, no es incompatible atender a todos los turistas que nos visitan y, en paralelo, ayudar a las personas migrantes en situación de precariedad que han tenido que huir de su tierra por una cuestión de violencia, de hambre o de injusticias sociales.
¿Estaríamos hablando aquí entonces de una sensibilidad cristiana?
Efectivamente. Yo creo que en situaciones de necesidad ha de estar presente una sensibilidad cristiana. Es en ese contexto en el que dije que «sabemos acoger a 23 millones de turistas en un año, pero nos cuesta atender a 7.000 personas que vienen en patera», pues nosotros recibimos aquí esas dos realidades.
¿Qué piensa la Iglesia sobre ello?
Bueno, yo no he dicho ninguna cosa distinta a lo que piensa la Iglesia o a lo que ha dicho el Papa sobre los migrantes. Recuerde, además, que la atención a los más pobres es una opción preferencial de los Evangelios. Por tanto, no podemos renunciar a que dicha atención sea un objetivo prioritario, junto con el objetivo de poder vivir dignamente.
Taltavull, menorquín de nacimiento, obispo de Mallorca
Es un buen deseo...
Sólo me gustaría apostillar que también deberíamos eliminar la distancia que hay entre ricos y pobres, porque un joven que gana hoy unos 1.000 euros al mes es un pobre, debido a que esos recursos no le bastan para vivir.
Estas cuestiones pueden dar lugar a alguna posible malinterpretación...
Así es. Aún recuerdo un aforismo que aprendí de joven que decía «quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur».
Buscaré su significado en Google, pues sólo estudié un año de latín en el instituto...
No hará falta —sonríe—. En mi caso, estudié latín durante diez años y, además, los libros que teníamos y los exámenes que hacíamos eran en esta lengua. Dicho esto, podríamos traducir esa sentencia como «todo lo que se recibe, se recibe a la manera del receptor».
Hablando de idiomas, hay quienes consideran que desde hace años la Diócesis discrimina el castellano. ¿Es así?
No, no hay tal discriminación. Hay una coexistencia total entre el castellano y el catalán de Mallorca. Esto se demuestra, además, si uno mira el conjunto de las celebraciones litúrgicas en Palma, que mayoritariamente son en castellano o a medias entre el castellano y el catalán. También es cierto que en las parroquias del interior de la isla las celebraciones son en catalán, salvo en las zonas costeras turísticas, en donde se hacen en castellano, en catalán, en inglés o en alemán.
¿Quiere añadir algo más acerca de este tema?
Sí, me gustaría añadir que como isleños tenemos el deber de preservar y de defender nuestra lengua propia, y de ayudar a que esta lengua sea un vehículo de comunicación, no de división.
El obispo reniega de la confrontación a causa de la lengua
Hace unos días, se presentó el libro 'El Palau Episcopal de Mallorca'. ¿De qué trata?
Es una historia documentada sobre el Palau Episcopal, escrita por ocho especialistas, que cuentan cosas que nunca se habían dicho o explicado sobre este edificio emblemático. Era una deuda que teníamos con la cultura, con la Diócesis y con la Iglesia de aquí.
Uno de sus propósitos desde el inicio de su labor pastoral en Mallorca ha sido la de potenciar la presencia de los laicos en la Iglesia...
Sí, para mí ha sido una constante, que podemos hacer extensiva a todas las parroquias, en donde no sólo hay hoy personas que prestan diversos servicios, sino también personas que pueden asumir responsabilidades dentro de una parroquia, una comunidad o una institución. Por otro lado, tenemos desde hace tiempo los cursos de cristiandad, el proyecto 'Amor conyugal' o el movimiento neocatecumenal, entre otras iniciativas.
Por lo que respecta a las vocaciones sacerdotales, ¿diría que se han recuperado un poco?
Bueno, hay un cierto resurgimiento en la cuestión vocacional. En estos momentos, hay once seminaristas en el Seminario Mayor de Mallorca, que desde 2025 vuelve a estar ubicado en Palma tras dos años en que estuvo situado en el Santuario de Lluc.
¿Tiene sentido hablar de papas progresistas y de papas conservadores?
Son categorías falsas, que obedecen más a la mentalidad de determinados periodistas que a la mentalidad de los sucesivos papas. A nosotros aquí nos pasa igual. Te recolocan en un sitio o en otro de manera un poco arbitraria. En el caso del Vaticano, hay una línea de continuidad entre León XIV y Francisco. Piense que el actual Papa es una persona que promovió el Papa anterior. Dicho esto, también es cierto que cada persona tiene siempre su propio talante, que hemos de respetar y valorar.
¿Conoce a León XIV en persona?
Sí, he hablado ya con él en dos ocasiones, en julio y en noviembre del año pasado. Me pareció una persona que estaba muy al corriente de la realidad de Mallorca, una isla que además visitó en 2007, cuando era el prior de la Orden de San Agustín. De hecho, cuando le comenté que teníamos un agustino pendiente de beatificación —Francesc Cantarellas—, él me dijo el nombre de dicho religioso sin yo habérselo dicho previamente.
¿Qué nos podría decir de su labor como Papa?
Yo le he seguido mucho. Su reciente mensaje para la Cuaresma de este año, titulado 'Escuchar y Ayunar', me parece por ejemplo impresionante. En ese mensaje, el Papa nos propone que nos abstengamos de utilizar palabras hirientes y nos pide que en los debates desarmemos el lenguaje de ese tipo de palabras. Esto lo he escrito yo también ahora en mi carta de Cuaresma, en la que recojo el mensaje del Papa y lo aplico aquí.
¿Qué hará Sebastià Taltavull cuando deje de tener la actual responsabilidad pastoral?
Cuando eso ocurra, me veo como un servidor de la comunidad, allí donde haga falta. Como sabe, hay obispos que cuando han dejado una diócesis se han ido a las misiones o se han dedicado al estudio. Esta última opción es la que, precisamente, me gustaría poder llevar a cabo. Sólo me gustaría añadir que cuando me jubile, seguiré siendo obispo, pues lo único que dejaré será el cargo episcopal actual.