Punky y otros helados de la Menorquina

Punky y otros helados de la Menorquina

«Adiós a Punky»: por qué Baleares se queda sin su helado más icónico

El mercado sentencia al mítico pingüino de la cresta roja: los niños de ahora «buscan otras cosas» y a los adultos les «da vergüenza pedirlo», lamenta la marca

Se acabó. La Menorquina descataloga a Punky, el helado que marcó los veranos de varias generaciones en Baleares desde los años 80. La decisión, comunicada de forma directa por la compañía, pone fin a cuatro décadas de nostalgia en los congeladores de las Islas.

La explicación de la empresa es puramente económica y, sobre todo, generacional. Según han detallado en sus redes sociales, los niños de hoy buscan «otras cosas» mientras que los adultos que crecieron con él lo recuerdan con cariño pero no lo compran por pudor. «Tienen demasiada vergüenza de pedirlo en público», lamentan desde la marca. La timidez ha pesado más que el sentimiento y el resultado es la retirada del producto. «El mercado ha hablado», zanja la popular marca.

Era un sencillo helado de vainilla sin gluten pero su éxito radicaba en su continente. El simpático pingüino de plástico era el juguete codiciado tras una comida familiar en la playa o el postre de las comuniones.

Casi nadie recuerda a qué sabía, pero todo el mundo lo reconocía por su gran pico naranja, su cresta roja y las cejas amarillas. La marcha de Punky deja un vacío en la cultura popular isleña que los usuarios ya lamentan en redes: «No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos».

Desde la marca se han despedido del producto con un mensaje de agradecimiento: «Punky nos deja. Alza el vuelo. Gracias por tantos veranos».

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