La embarcación abandonada

Medio Ambiente

El paraíso de Formentera borra el rastro del Helisara

La isla completa antes de Semana Santa la retirada de un yate encallado en su playa más emblemática desde el mes de noviembre

Ses Illetes, una de las playas más bellas de España, de Europa y del mundo -según los principales portales web de viajes y gran lujo - vuelve a estar limpia justo cuando la isla se prepara para Semana Santa, el pistoletazo de salida de la temporada turística. Hasta hace pocos días, sin embargo, la imagen era muy distinta. Entre las rocas y a pocos metros del agua cristalina asomaban los restos del Helisara, una embarcación destrozada por el temporal y convertida en un problema ambiental, de seguridad y también de imagen en uno de los rincones más valiosos de la isla.

El Consell de Formentera ha dado por terminadas las tareas de retirada de todos los restos del barco, un operativo que se ha alargado durante meses porque no era tan sencillo como sacar cuatro piezas de la orilla y ya está. Había fragmentos repartidos por la playa, restos flotando en la zona y una parte importante del casco atrapada entre las rocas y medio hundida en el mar.

Todo empezó tras un fuerte temporal que acabó destrozando la embarcación en la zona de ses Illetes. El golpe del mar partió el barco y fue esparciendo trozos de madera, fibra, plásticos y otros materiales náuticos por el litoral. La primera consecuencia fue la más visible: una playa emblemática de Formentera, en pleno entorno del Parque Natural de ses Salines, amaneció con restos de un naufragio allí donde normalmente solo hay arena blanca, agua turquesa y turistas haciendo fotos.

El propietario se desentendió

Los primeros trabajos se hicieron a finales de noviembre. Los días 27 y 28, operarios de la empresa encargada de la limpieza de playas retiraron buena parte de los residuos que habían llegado a la arena.

A la vez, el Consell contrató a una empresa especializada Servisub para encargarse de la parte más complicada. Había tres grandes fragmentos del barco encallados en la zona de rocas. Dos pudieron retirarse en los primeros días, pero quedaba el peor de todos, la quilla, una pieza enorme, parcialmente hundida y encajada entre las piedras.

Ahí fue donde el operativo se atascó durante semanas debido a las condiciones marítimas propias del invierno. Durante diciembre, enero y buena parte de febrero no se pudo trabajar y no fue hasta el 23 de febrero cuando se pudo retomar la operación.

Y aun así no fue fácil. Para sacar esa pieza hubo que reforzar todo el dispositivo. Primero se necesitó un remolcador para desencallarla. Después, como pesaba alrededor de 15 toneladas, hizo falta una autogrúa para extraerla del agua. La maniobra se completó en varias jornadas de trabajo, hasta dejar la zona completamente libre de restos a principios de marzo.

60.000 euros de coste a las arcas públicas

El coste total de toda la actuación ronda los 60.000 euros, asumidos por el Consell. La institución insular tuvo que coordinar y pagar los trabajos porque el propietario de la embarcación no se hizo cargo de la retirada. Eso obligó a intervenir a la administración para evitar que el problema se alargara más de la cuenta en una zona especialmente sensible ya que Ses Illetes no es una playa cualquiera. Se trata de uno de los grandes reclamos de Formentera, probablemente su imagen más reconocible, y además forma parte de un espacio natural protegido.

Dejar durante meses restos de fibra, madera, plásticos o piezas metálicas en esa franja de costa suponía un riesgo claro para el medio marino y para la propia playa. También para la fauna y para la calidad del agua. Ahora, el paraíso recupera su paradisiaca normalidad.