Yolanda Moreno, la madre declarada culpable, ausente

Mallorca

El jurado declara culpable de asesinato a la madre de la bebé del contenedor, en búsqueda tras no comparecer

Yolanda Moreno no acude a la lectura del veredicto en la Audiencia y la Policía trata de localizarla mientras la Fiscalía insiste en la prisión permanente revisable visto el veredicto del jurado

En la imagen que ilustra la noticia falta una persona: la principal acusada, Yolanda Moreno. Se trata de la madre de la bebé tirada a un contenedor viva que hoy ha sido declarada culpable de asesinato por el jurado popular.

La mujer no se ha presentado este domingo a la lectura del veredicto. Estaba citada oficialmente a las cinco de la tarde pero no acudió. Los cuerpos policiales comprobaron que no constaba ingresada en ningún hospital y, a la hora de iniciarse la sesión, seguía en paradero desconocido.

Pese a esa incomparecencia, el jurado fue rotundo. La declaró culpable de haber causado la muerte a su propia hija y también consideró culpable a Gustavo, el otro principal acusado (cuñado de la mujer), por haber participado igualmente en esa muerte. El pronunciamiento del tribunal popular fue además desfavorable a cualquier eventual suspensión de la pena de prisión y también contrario a una posible solicitud de indulto para ambos.

Yolanda Moreno, la madre culpable de asesinato

El veredicto endurece al máximo la posición penal de los dos acusados. Tras escuchar la decisión del jurado, el Ministerio Fiscal mantuvo su petición de prisión permanente revisable para Yolanda y Gustavo, así como la multa para Rosario —hermana de la principal acusada y pareja del otro procesado— por omisión del deber de socorro. Esa era ya la tesis que la Fiscalía había sostenido al cierre del juicio, la de que ambos sabían que dejar a la bebé en el contenedor equivalía a condenarla a muerte. Querían deshacerse de esa vida.

El jurado, por su parte, ha sido inflexible en los pasajes más duros del relato de hechos: no hubo voluntad alguna de ayudar a la criatura. Según esa conclusión, Yolanda entregó la bebé, que había llorado al nacer, a Gustavo, se limpió y se desentendió por completo de la recién nacida. Después, el hombre la abandonó en el contenedor, sin hacer nada para auxiliarla, ni siquiera lo más elemental, pese a encontrarse ante una recién nacida absolutamente indefensa, incapaz de realizar por sí misma ninguna acción para protegerse.

El jurado también da un especial valor al abandono posterior. La bebé fue dejada en un lugar insalubre, en noviembre y bajo la lluvia, una situación que el tribunal popular considera claramente peligrosa y reveladora del riesgo extremo al que fue expuesta desde el primer instante. En esa misma línea, la tercera acusada -Rosario, hermana de la madre y pareja del hombre- fue considerada conocedora de que la recién nacida estaba desamparada y en peligro, sin que actuara como exigía la situación.

Otro de los puntos clave de la deliberación es que el jurado no compra que el sufrimiento fetal fuese la causa de la muerte. Durante el juicio, los forenses ya habían sostenido que la bebé nació viva y que las lesiones apreciadas se produjeron cuando todavía estaba con vida.

Tampoco se ha dado por buena una de las líneas defensivas más repetidas: que la recién nacida no habría podido llegar a tiempo a un hospital de tercer nivel. Esa tesis fue planteada en la vista por la defensa, que sostuvo que la niña habría muerto igualmente porque no estaba en ese tipo de centro. Sin embargo, frente a ese argumento, el veredicto refuerza la idea de que sí hubo opciones de pedir auxilio y que nada se hizo en esa dirección. La cuestión decisiva para el jurado no fue solo si la menor podía o no sobrevivir, sino que los acusados ni siquiera activaron una ayuda urgente: Yolanda no llamó a emergencias cuando empezaron los dolores agudos y, en cambio, recurrió a su hermana, «que había tardado un montón en venir».

La conclusión final del tribunal popular es demoledora: por unanimidad, Yolanda y Gustavo querían causar la muerte de la criatura. No aprecia un error trágico ni una simple imprudencia. Ve una secuencia de abandono consciente, de absoluta desatención y de aceptación del resultado mortal.