Ibiza, codiciada por medio mundoGetty Images/iStockphoto

Crisis de la vivienda

Radiografía de las hipotecas en Baleares: invertir sí, casa de la playa también, vivir no

El 56,2 % de las hipotecas en Baleares se destinan a inversión o segunda residencia, mientras solo el 18,8 % financia vivienda habitual, con importes medios que superan los 300.000 euros

El mercado hipotecario en Baleares dibuja una realidad cada vez más alejada de la función tradicional de la vivienda como residencia habitual. Según el VII Barómetro de la Hipoteca, más de la mitad de los préstamos hipotecarios solicitados en las islas —un 56,2 %— se destinan a la compra de casas como inversión o segunda residencia. Este dato no solo es elevado en términos absolutos, sino que confirma una tendencia estructural y es el peso del comprador que busca rentabilidad o uso estacional frente al residente.

Dentro de ese bloque, la inversión inmobiliaria lidera las motivaciones con un 34,1%, ligeramente por encima de la media nacional. Le sigue la adquisición de segundas residencias para uso propio, que alcanza el 22,1 %, una cifra significativamente superior a la del conjunto del país. Este diferencial apunta a un mercado condicionado por factores específicos del territorio: atractivo turístico, demanda internacional y expectativas de revalorización.

Frente a esta dinámica, la vivienda habitual queda relegada a un segundo plano. Apenas el 18,8 % de las hipotecas se vinculan a la compra de una primera residencia, un porcentaje inferior al promedio nacional. Este dato no es anecdótico, sino revelador: acceder a una vivienda para vivir en ella resulta más difícil en Baleares que en otras regiones. La presión de la demanda inversora y el encarecimiento sostenido de los inmuebles están desplazando a los residentes del centro del mercado.

Hipotecas en máximos históricos

El problema no se limita al acceso, sino también a la estabilidad de las decisiones de compra. La intención de solicitar una hipoteca en los próximos meses muestra mayor volatilidad en Baleares que en el conjunto de España. Aunque la mayoría de los encuestados no ha cambiado su situación, el porcentaje de quienes han desistido de pedir financiación es más alto que la media nacional. Detrás de esta renuncia se encuentran dos factores clave: el elevado precio de la vivienda y el incremento del importe medio de las hipotecas.

Y es que el volumen de financiación necesario para comprar una vivienda en Baleares se sitúa muy por encima del resto del país. En 2025, el valor medio de una hipoteca superó los 300.000 euros, marcando máximos históricos. Esta cifra representa una brecha de más del 78 % respecto a la media nacional, lo que evidencia un mercado tensionado y con barreras de entrada cada vez más altas.

Este encarecimiento no es lineal, sino que viene acompañado de fuertes oscilaciones. En los últimos años, el mercado balear ha experimentado subidas muy pronunciadas, reflejo de un contexto en el que la demanda —especialmente la inversora— supera con creces la oferta disponible. La vivienda, en este escenario, se convierte en un bien escaso y altamente competitivo.

Paradójicamente, esta misma presión es la que sigue atrayendo a nuevos compradores. Entre quienes han decidido recientemente solicitar una hipoteca sin haberlo previsto, la principal motivación es la percepción de una buena oportunidad de inversión. Es decir, incluso en un mercado caro, la expectativa de rentabilidad sigue funcionando como incentivo.