El hombre robaba Rolex, tarjetas y demás objetos de valorGetty Images/iStockphoto

Guardia Civil

Cae el rey de los robos en campos de golf: saboteaba caminos con rocas para desvalijar a los jugadores

Sustraía relojes de lujo y dinero en efectivo y llegó a asaltar con arma blanca a varias víctimas, antes de ser detenido cuando intentaba actuar de nuevo en Calvià

Colocaban piedras de gran tamaño para bloquear caminos de golf, los vehículos se tenían que detener en mitad del recorrido y, en ese instante de desconcierto, desaparecían relojes de lujo, dinero en efectivo y tarjetas bancarias. Ese era el sofisticado método de una banda criminal conformada por hombres de Europa del Este que operaba en Mallorca y cuyo líder ha sido finalmente detenido por la Guardia Civil mientras intentaba cometer un nuevo robo. Se le atribuyen al menos diez delitos, entre ellos un violento asalto con arma blanca, y su captura ha permitido desarticular la actividad más intensa de este grupo organizado. Su actividad no solo destaca por la reiteración de los hechos, sino por un modus operandi cuidadosamente diseñado para pasar desapercibidos en entornos exclusivos y frecuentados por turistas de alto poder adquisitivo.

Los campos de golf no eran un objetivo casual. Se trata de espacios amplios, con vigilancia limitada y donde los jugadores suelen desplazarse en buggies en los que dejan pertenencias momentáneamente desatendidas. Los delincuentes explotaban precisamente esas dinámicas.

Perfectamente caracterizados como jugadores —ropa deportiva, actitud relajada y conocimiento del entorno—, accedían a los clubes sin levantar sospechas. Una vez dentro, se integraban en la rutina del lugar, esperando el momento oportuno para actuar. El elemento diferencial de su estrategia residía en el sabotaje deliberado del recorrido: colocaban piedras de gran tamaño en los caminos, obligando a los usuarios a detenerse o desviarse.

Ese instante de interrupción generaba una oportunidad crítica. Los jugadores, al bajar de los buggies para retirar los obstáculos o continuar a pie, dejaban atrás objetos personales que eran sustraídos en cuestión de segundos.

El botín no terminaba en el robo físico. Cuando lograban hacerse con tarjetas de crédito, el grupo desplegaba una segunda fase igual de rápida: la ejecución de cargos fraudulentos antes de que las víctimas pudieran reaccionar. Para ello utilizaban un terminal de punto de venta (TPV) vinculado a aplicaciones de cobro electrónico. Este detalle resulta clave desde el punto de vista criminal, ya que les permitía transformar el dinero sustraído en ingresos aparentemente legítimos de forma casi instantánea, dificultando el rastreo y recuperación de los fondos.

El episodio de violencia que activó la alarma

Aunque la mayor parte de los delitos se enmarcan en hurtos y robos sin violencia, la investigación incluye un episodio especialmente grave. El pasado 4 de abril, en un campo de golf de Calvià, el ahora detenido protagonizó un asalto con arma blanca.

La víctima, que se encontraba acompañada por su mujer y su hijo menor, fue intimidada y despojada de una bolsa con 1.500 euros en efectivo, además de un reloj de lujo valorado en 11.000 euros. El componente violento de este hecho marcó un punto de inflexión en la investigación, elevando la prioridad policial. Tras cometer el asalto, el sospechoso abandonó la isla, complicando su localización y obligando a los investigadores a ampliar el alcance de las pesquisas.

Identidades falsas y movilidad constante

Uno de los principales obstáculos para los agentes fue la capacidad del grupo para ocultar su rastro. Utilizaban identidades falsas para alquilar vehículos, registrarse en hoteles y desplazarse, lo que dificultaba la trazabilidad de sus movimientos.

A pesar de ello, las gestiones policiales permitieron detectar un dato clave: el regreso del líder a Mallorca el pasado 26 de abril. Este movimiento activó un dispositivo específico de vigilancia en varios campos de golf de Calvià.

Detención in fraganti

El desenlace se produjo pocos días después. Los agentes lograron localizar al sospechoso en uno de los campos vigilados y procedieron a su detención en el momento en que intentaba cometer un nuevo delito.

En el registro posterior se le intervinieron diversos efectos: un vehículo de gama media, dinero en efectivo, joyas, relojes, ropa utilizada para la caracterización y herramientas relacionadas con la actividad delictiva, incluido el TPV empleado para los cobros fraudulentos.

Tras pasar a disposición judicial, se le ha impuesto una medida cautelar significativa: una orden de alejamiento de 300 metros respecto a los campos de golf en los que había actuado. Una restricción que, por su especificidad, refleja hasta qué punto estos espacios se habían convertido en su principal escenario operativo.