Vista aérea del puerto de PalmaGetty Images/iStockphoto

Tribuna

Mucho más que amarres: el valor de los clubes náuticos en la nueva Ley de Puertos

La declaración de utilidad pública reconoce la labor de unas entidades que generan el 2% del PIB balear, lideran la inclusión social y sitúan a las Islas en la vanguardia de la investigación aplicada

El día 12 de mayo de 2026 se aprobó la muy esperada Ley de Puertos de las Islas Baleares que introduce muchos cambios y mejoras respecto de su situación actual. Además de ampliar la posibilidad de obtener la concesión hasta los cincuenta años, o, por ejemplo, simplificar los procedimientos para efectuar cambios en la infraestructura portuaria, es muy importante el hecho de que los clubes náuticos puedan obtener la declaración de utilidad pública.

Los clubes náuticos de Baleares son veinticuatro, agrupados en la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB), y todos ellos tienen una antigüedad media de más de 65 años, siendo algunos de ellos centenarios. Los datos económicos, y, en menor medida, sociales de los clubes náuticos de las Islas Baleares son bien conocidos -aunque necesitan una actualización- sobre todo después de la publicación en 2020 del informe titulado El impacto económico y social de los clubs náuticos de las Islas Baleares. Este informe fue realizado por el Departamento de Economía de la Empresa de la Universidad de las Islas Baleares (2020, cuyos autores fueron Margarita Alemany, Rafel Crespí y María Antonia García) encargado y compartido por la ACNB.

Por entonces, estos clubes tenían alrededor de 12.000 socios, contando con 8.500 puntos de amarre, representando casi el 40% de las Baleares. El informe dejaba claro que casi el 70% de estos amarres son para barcas iguales o de menos de 10 metros de longitud, contrastando de manera relevante con las esloras de los barcos y barcas de algunas marinas.

El informe también detalla con precisión la enorme tarea deportiva que llevan a cabo tanto en deporte formativo y de base (más de 8.000 jóvenes cada año), como en deporte de élite y de competición, mediante la organización de regatas, competiciones y apoyo a los deportistas de rendimiento. En este sentido, los que somos habituales lectores de la Gaceta Náutica hemos podido ver el crecimiento exponencial de estas actividades deportivas, que tienen un elevadísimo impacto social.

Los clubes náuticos son un caso clarísimo de 'buena práctica' económica y social: representan el 2% del PIB balear y el 70% de sus amarres son para esloras menores de 10 metros"

Hablando de su utilidad pública, está claro que se ha tratado -muchas veces confundiendo los clubes náuticos con los puertos o las marinas- de estigmatizarlos, ya sea por el tema de la pesca amateur, o de la tipología de sus usuarios. Los datos han vuelto a poner las cosas en su sitio. En primer lugar, su impacto en la economía balear, ya que por el 2020, el impacto económico era de unos 630 millones de euros, que se correspondían a casi un 2% del PIB balear, generando alrededor de 4000 empleos directos e indirectos. Como indican los autores del informe se trata de un caso clarísimo de «buena práctica» económica, social y deportiva, difícilmente comparable a otros clubes deportivos.

Pero más allá de estos datos, que son bien conocidos, los clubes náuticos comienzan también a enfrentarse de forma seria a distintos retos de nuestra sociedad. Vamos a ver tres ejemplos que dan buena muestra de ello, todos ellos teniendo al Real Club Náutico de Palma (RCNP) como eje primario, aunque existen otras experiencias y sabemos que no es un relato exhaustivo. Pero primero, debo excusarme, ya que, aunque soy socio del magnífico y excelente Club Náutico de S’Estanyol, mi trayectoria de relaciones formativas y de investigación se ha centrado fundamentalmente en el RCNP.

En primer lugar, el RCNP (y las personas que lo dirigen, obviamente) quiere añadir una pata más a sus actividades: la investigación aplicada. En este sentido, en los últimos años se han presentado proyectos de aplicación de la Inteligencia Artificial a distintos aspectos de la vida de un club náutico: predicción del éxito deportivo; aprendizaje de manejo de una barca de iniciación, o colocación de boyas en competiciones o regatas. Esperamos que este proyecto salga adelante para dar el puntapié oficial a esta actividad novedosa dentro del amplio espectro de actividades de un club náutico.

Más allá de la tradición, el sector mira al futuro con proyectos de Inteligencia Artificial aplicada al deporte y el liderazgo de una red europea de vela adaptada"

En segundo lugar, se está preparando la creación de una red europea de clubes náuticos que destinan parte de sus esfuerzos, tiempo y fondos económicos, para realizar actividades de vela con personas discapacitadas mentales. Este colectivo -muy variado y muy complejo, desde todos los puntos de vista sociales, y también educativos- formará parte de los objetivos de una propuesta de proyecto europeo. Si sale adelante, puede estar coordinado por el RCNP, y ya se han unido a la propuesta la Federación de Vela de Estonia, la European Dual Studies University de Croacia, y la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Oporto. Se espera que se pueda presentar la iniciativa a la comunidad balear después del verano. El proyecto, ambicioso, propone la formación de monitores y voluntarios especializados, un calendario regular de competiciones, intercambios y -sobre todo- normalización y reducción del estigma asociado a estas personas.

Por último, pero muy relacionado con su utilidad pública, un proyecto de la Comisión Europea, llamado IDEATION, liderado por una organización deportiva de Lituania, y con varios socios entre los que nos encontrábamos la UIB, halló que los clubes náuticos eran un perfecto ejemplo de sostenibilidad y de economía circular. Entre las recomendaciones que se emitieron en el informe final de IDEATION a la CE, se destacó el control ambiental del impacto de las actividades de un club, en todos los sentidos; el cuidado de las personas -sus socios- en toda su trayectoria vital; las actividades extra náuticas, culturales o festivas, que se integraban en la red social de la comunidad, y la transparencia en el manejo y dirección de los clubes.

Tres ejemplos, a modo de fotografía muy simplificada, para que podamos entender que tal vez los clubes náuticos son más que clubes.

Alejandro García Mas es doctor en psicología, y profesor de la Facultad de Psicología de la UIB y de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de México.