La presidenta Prohens

La presidenta Prohens

Perfil

Marga Prohens, la equilibrista resiliente

Prohens llega al XVII Congreso del PP balear en plena madurez política y dispuesta a afrontar otros cuatro años de retos titánicos como el bilingüismo, el modelo turístico o los servicios sociales

En Baleares, la política es casi siempre una práctica de riesgo, sobre todo para los presidentes autonómicos, que por diversas razones no suelen tener casi nunca salidas o renuncias demasiado airosas tras haber ejercido dicho cargo.

Sin embargo, esta circunstancia no parece que vaya a darse también en el caso de la actual presidenta de la Comunidad, la popular Marga Prohens (Campos, 1982), en parte porque todo apunta a que ha aprendido de los errores de sus antecesores y en parte también porque una de sus grandes virtudes incluso desde antes de entrar en política ha sido y es la resiliencia. Valga como ejemplo en ese sentido que, tal como desveló a finales de 2024, desde los 19 años padece esclerosis múltiple, un hecho que no le ha impedido llevar una vida plena y que finalmente decidió hacer público para ayudar a visibilizar esta enfermedad y para apoyar a quienes conviven con ella.

Licenciada en Traducción por la UPF, actualmente casada con el teniente de alcalde palmesano Javi Bonet y madre de dos hijos, Prohens accedió a la presidencia del PP balear en julio de 2021, en sustitución de Biel Company, con el objetivo de presentarse a las elecciones autonómicas de mayo de 2023 y poder ser la nueva inquilina del Consulado de Mar, sede del Ejecutivo isleño. En aquel momento, tenía ya tras de sí una dilatada trayectoria política. Así, había sido diputada en el Parlamento balear a partir de 2011 y luego en el Congreso entre 2019 y 2023. Todavía hoy, muchos miembros y exmiembros del Gobierno de Pedro Sánchez se acuerdan de ella, en especial Irene Montero y Pablo Iglesias.

Pacto con Vox

El principal reto que tenía Prohens cuando regresó a Mallorca hace tres años era imponerse en los citados comicios a la socialista Francina Armengol, que aspiraba a un tercer mandato consecutivo al frente del Govern, después de dos legislaturas en que había gobernado con el apoyo del partido ecosoberanista Més y de Podemos. La victoria acabaría siendo para Prohens, pues el PP obtuvo 25 escaños sobre el total de 59 asientos con que cuenta la Cámara regional. La larga travesía del desierto de este partido en Baleares estaba a punto de acabar, con la joven política mallorquina, cual Moisés redivivo, conduciendo a sus huestes —y a sus votantes— a la tierra prometida.

Al no haber alcanzado los populares la mayoría absoluta, la aritmética decía que para que Prohens pudiera relevar a Armengol, el PP debería pactar con Vox, que había logrado ocho escaños. La alianza entre ambas formaciones llegó a través de un acuerdo programático de 110 puntos, que en principio deberían de ser cumplidos en su integridad a lo largo de la nueva legislatura que entonces empezaba. Gracias a ese acuerdo, Vox pasó a detentar la presidencia del Parlamento balear, con Gabriel Le Senne, y se abstuvo en la sesión de investidura de Prohens, posibilitando de ese modo su llegada al Consulado de Mar.

Desde entonces, en el hemiciclo Prohens ha tenido que lidiar sobre todo con las recurrentes crisis internas en el seno del Grupo Parlamentario de Vox, que hoy sólo cuenta con cinco diputados tras tres deserciones previas y que, además, a veces es más duro con Prohens que los cuatro partidos de la oposición considerados como tales en la Cámara, es decir, el PSOE, Més por Mallorca, Més por Menorca y Unidas Podemos, que, por otra parte, no dejan de lanzar puntuales y taimados cantos de sirena al PP balear siempre que pueden.

Cuestiones sensibles

Y así lleva Prohens ya casi tres años, recriminando y sonriendo a unos y a otros, o viceversa, mientras intenta gobernar de la mejor forma posible a juicio de su partido. De ahí que podamos calificar a la actual mandataria autonómica como una alambrista resiliente, que intenta hacer igualmente equilibrios en cuestiones tan sensibles en Baleares como el pasado histórico, el papel real del bilingüismo, el presente de los servicios sociales o el nuevo enfoque del turismo.

Si los funambulistas utilizan una pértiga para estabilizar el centro de gravedad en cada una de sus actuaciones, Prohens intenta utilizar siempre el sentido común como «pértiga» para estabilizar el centro de gravedad —en este caso ideológico— en cada una de sus actuaciones, pero en ocasiones los vientos soplan muy fuertes tanto de un lado como del otro, dificultando aún un poco más el casi siempre incierto recorrido por el alambre de la moderación política. Otras personas en su lugar posiblemente se habrían rendido hace ya mucho tiempo o habrían dejado de ejercer de ese modo esta profesión de riesgo, pero si Prohens lo hiciera ahora, entonces no sería ya Prohens.

Este es el bagaje con el que llega hoy al XVII Congreso regional del PP balear, en el que será reelegida por unanimidad como lideresa de su partido. Prohens cumplirá mañana domingo 44 años de edad, un cumpleaños que, pese a todo, llega quizás en su mejor momento. Aun así, de aquí hasta el final de esta legislatura seguramente tendrá que seguir haciendo equilibrios para no «caerse», aunque sabe que, como mínimo, tendrá el apoyo de su propio partido y de miles de ciudadanos —incluidos muchos que no la votaron en 2023—, que de manera explícita o implícita le seguirán diciendo: «Aguanta, Marga, aguanta».

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