Imagen de archivo de una ambulancia del 061 de Palma de MallorcaEFE

Justicia

A juicio un profesor acusado de zarandear, golpear y retorcer brazos y piernas a su bebé de un mes

Fiscalía acusa a un profesor universitario de someter a su hijo recién nacido a un patrón de violencia que habría provocado fracturas múltiples y lesiones graves. El juicio deberá determinar ahora qué ocurrió durante aquellas primeras semanas de vida

Hay procesos judiciales que hielan la sangre. Este es uno de ellos. Un profesor universitario se enfrenta a una petición de 15 años de prisión acusado de haber sometido a su propio bebé, de apenas unas semanas de vida, a un presunto ciclo de violencia física continuada que habría acabado provocándole fracturas por todo el cuerpo y graves lesiones que obligaron a su ingreso hospitalario. La Fiscalía sostiene que el acusado «instauró un clima de maltrato sistemático hacia el menor» y le atribuye varios delitos de malos tratos y lesiones en el ámbito familiar. El caso, que debía juzgarse esta semana en Palma, ha quedado aplazado después de que la defensa aportara un nuevo informe pericial que cuestiona las conclusiones de los especialistas médicos que han intervenido en la investigación. La suspensión de la vista obligará ahora a retrasar el proceso judicial mientras se analiza esta nueva documentación.

Según el escrito de acusación, los hechos se habrían producido durante los primeros meses de vida del bebé. La Fiscalía sostiene que el procesado aprovechaba los momentos en los que se encontraba a solas con el niño para agredirlo físicamente. Las supuestas agresiones incluían zarandeos violentos, golpes y maniobras consistentes en estirar o retorcer las extremidades del menor.

Uno de los episodios descritos por la acusación tuvo lugar cuando el bebé comenzó a llorar mientras estaba al cuidado exclusivo de su padre. Según la versión de la Fiscalía, el acusado lo zarandeó con tal intensidad que el pequeño comenzó a sangrar por la boca y la nariz. Las lesiones obligaron a su ingreso hospitalario durante aproximadamente una semana.

Le crujió un brazo

Sin embargo, el episodio que desencadenó la intervención definitiva de los servicios sanitarios y de las fuerzas policiales se produjo durante la noche del 25 al 26 de enero de 2025. Según relata el Ministerio Público, el menor volvió a llorar y el acusado reaccionó golpeándolo repetidamente en la espalda y manipulando con violencia sus brazos. La agresión, siempre según la acusación, no cesó hasta que el hombre escuchó un crujido y observó que uno de los brazos del bebé quedaba colgando.

Tras aquel episodio, el niño fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario Son Espases. Allí los médicos descubrieron un cuadro clínico especialmente grave. Las pruebas diagnósticas revelaron múltiples fracturas óseas, entre ellas lesiones en la clavícula, ambos húmeros y varias costillas, además de lesiones craneales compatibles con traumatismos. Los facultativos concluyeron que las heridas presentaban diferentes grados de evolución, lo que apuntaría a que no se produjeron en un único episodio, sino en momentos distintos.

Archivada la investigación de la madre

Ante la gravedad de la situación, el personal sanitario activó los protocolos establecidos para posibles casos de malos tratos infantiles y alertó a las autoridades. La Policía Nacional asumió la investigación y procedió inicialmente a la detención tanto del padre como de la madre del menor. No obstante, el avance de las pesquisas permitió descartar la participación de la mujer en los hechos investigados, por lo que la causa fue archivada para ella.

El bebé necesitó atención hospitalaria especializada y un largo proceso de recuperación. Aunque los informes médicos incorporados al procedimiento señalan que no se han detectado secuelas permanentes concluyentes hasta la fecha, los especialistas advierten de que, debido a la corta edad del menor y a su desarrollo todavía en curso, no puede descartarse la aparición futura de consecuencias físicas o psicológicas derivadas de las lesiones sufridas.

Además de la pena de prisión, la Fiscalía solicita que el acusado sea privado de la patria potestad durante el tiempo que dure una eventual condena. También reclama que indemnice a la madre del menor con 35.000 euros por los daños sufridos y por las posibles secuelas asociadas al caso.

La resolución judicial todavía está pendiente. Será el juicio el que determine si los hechos ocurrieron tal y como sostiene la acusación o si prosperan los argumentos de la defensa, que ha presentado un informe pericial para cuestionar la relación entre las lesiones detectadas y las agresiones descritas por los investigadores. Entretanto, el procedimiento continúa abierto y se mantiene como uno de los casos de presunto maltrato infantil más graves que han llegado recientemente a los tribunales de Baleares.