Coalició Per Mallorca: lo que podría ir bien y me temo que va a ir muy mal
Los errores estratégicos de la nueva formación y el peso de las viejas rencillas familiares y locales que amenazan su futuro electoral
Hace unos días cené con un veterano militante de Unió Mallorquina, ya completamente retirado de la política. El hombre es portador de un voluminoso bagaje y atesora una vieja sabiduría que no se enseña en las facultades de ciencias políticas, ni siquiera en las americanas, tan caras que son y tan lejos como nos caen. Mi compañero de mesa -compartimos un liviano menú puesto que nuestros respectivos estómagos ya no están para ciertos trotes- se mostró escéptico sobre las posibilidades de Coalició Per Mallorca de cara a las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027. «No obstante-aseveró- si cumplen ciertos requisitos podrían rascar algún diputado que les diese opción a negociar cuotas de poder».
-El primero? - Este cronista había tomado rápidamente papel y bolígrafo, quería retener la «fórmula mágica» que mi interlocutor estaba a punto de revelarme.
-El primero es que se presenten como una oferta electoral de centro derecha regionalista de manera clara e inequívoca. Cualquier «aroma» izquierdista que puedan emanar les robará los pocos votos que podrían obtener.
Ahí mi amigo dejó de lado los requisitos para contarme una vieja historia.
-¿Recuerdas lo que ocurrió en 1991?
-Perfectamente. Fue el año en que Cañellas consiguió, por fin, la coalición pre electoral PP-UM. Y sacaron mayoría absoluta.
-Cierto: pero pasó algo más -mi acompañante daba en estos momentos buena cuenta del pescado a la plancha, que trinchaba con una precisión quirúrgica-. «Miquel Pascual Amorós, entonces miembro destacado de Unió Mallorquina, que había sido consejero de Ordenación Territorial en la pre autonomía, con Albertí, se mostró en desacuerdo con la coalición y se bajó del burro. El hombre formó su propia candidatura autonómica, que llamó “Independents per Mallorca». Le ayudó alguna gente y entre ella destacaba un nombre: el de Leándro Sánchez. Dado que por aquel entonces la exigencia para entrar en el reparto de escaños era la de obtener al menos el 3'6 % de los votos emitidos, sacaron un asiento en el parlamento, que fue para el propio Pascual. Lo curioso del caso -y eso nadie lo ha escrito- es que el tal Leandro es tío carnal del actual candidato de CXM, Pere Sánchez.
Con esta revelación, mi amigo quería darme a entender que la elección del ex presentador como número 1 no fue en absoluto casual, que la cosa viene de lejos y que un asunto de familia. Y que ojo con las casualidades puesto que no existen. No obstante el viejo uemita quería rematar la faena:
-Pese a todo, si no hacen las cosas bien no pasarán la «eliminatoria».
A partir de ahí las reflexiones expresadas en este artículo-crónica son de mi absoluta y personal responsabilidad: ya no las estando haciendo bien, a las cosas. El acuerdo firmado ayer en Sa Pobla con los Independientes de la villa es un error, inmenso error. Y no porque no exista -o pueda existir- una difusa coincidencia ideológica entre ambas formaciones, sino porque, según me parece, Joan Serra y Pere Sánchez no saben de la misa la mitad, es decir, lo que se oculta en las entrañas de esta formación política, quién manda y dirige el cotarro al margen de la figura bonachona de Biel Ferragut.
Primero: Independents per sa Pobla no tiene una ideología homogénea o definida. Lo que hay allí es un batiburrillo de gentes e ideas que tienen muy poco en común entre si. El número 2 actual en el ayuntamiento de ser catalán votaría a Esquerra Repùblicana. De hecho, lo hace en las elecciones europeas. Segundo: la formación nació como instrumento de venganza contra Jaume Font y Antoni
Serra, que eran los líderes peperos de entonces. Xisco Bonnín, que ayer incluso se atrevió a hacer un discurso o algo así, ha sido desde siempre el fogonero del odio contra una serie de personas -la mayoría ya no están en política- por cuestiones personales y profesionales. En junio de 2023 desbarató un pacto con el PP que les daba todas las ventajas, incluso la de conservar la alcaldía para toda la legislatura.
Si Coalició per Mallorca quiere presentarse como una opción limpia y nueva no puede tener ciertos compañeros de viaje, ni siquiera en mi pueblo. Me extraña que Joan Serra, el coordinador general, no haya aprendido esta lección. El menguante electorado insularista no merece ver otra vez la misma película: odios tribales, zancadillas, y una absoluta falta de criterio político.
Mal empezáis, Joan, y créeme que lo siento.