Algunas sospechas muy fundadas sobre las pintadas de Santa María o el Campeonato Regional de la Hipocresía
Tras las pintadas 'nazis' no están los antisemitas de siempre; la izquierda local ha urdido esta argucia
En el mundo judío existen auténticos especialistas en detectar actuaciones antisemitas. Son como los expertos de la policía científica, no se les escapa ni una. Han desarrollado unas técnicas muy específicas no solo porque el antisemitismo muta, como algunos virus, sino porque en ocasiones -muy escasas, pero haberlas, haylas- personas sin escrúpulos, generalmente judeófobas, lo utilizan para sus espurios fines.
Pienso, sinceramente -y me he informado al respecto- que tras las pintadas «nazis» contra las detenidas por presuntos estragos contra intereses turísticos no están los antisemitas de siempre -en Mallorca tenemos muchos- y que sus autores han utilizado esta simbología con el fin de colgar a la derecha el sambenito. Y nunca mejor dicho, por cierto.
Mis sospechas apuntan en la siguiente dirección: la izquierda local ya no sabe qué hacer para tratar de arañar cuatro votos mal contados y por ello ha urdido esta argucia, una más en las últimas semanas, a ver qué pasaba. No saben dónde se han metido porque este es un terreno muy resbaladizo que puede acarrear consecuencias imprevisibles.
Empezaron con lo de Es Trenc, algo sin pies ni cabeza, aunque significados personajes de la cultura se tragaran el cebo hasta las amígdalas. Poco tiempo después aparece un manual violento, una especie de libro de instrucciones de cómo aprender en diez días el ejercicio de la kale borroka. Poco después llega la detención de dos presuntas activistas, de semblante y porte inocuos. Y empieza la ofensiva de la izquierda casposa y sus mamporreros mediáticos. Los primeros pasos estaban dados y todo parecía muy sencillo, al menos a los ojos de quienes tenemos dos dedos de frente. Y de repente, tachaaaaán, aparecen pintadas en los domicilios de las dos mártires de la lucha contra el turismo, y no unas pintadas cualquiera, puesto que aportan una novedad inesperada: la estrella de David y la palabra «juden». Talmente como en la «Noche de los Cristales Rotos», oiga.
Entonces va y se produce el «milagro»: personas y grupos que nunca condenaron el antisemitismo y el antichuetismo se convierten de repente en adalides de los judíos. Políticos y no políticos que nunca movieron un dedo en favor de la causa judía, que incluso aplaudieron con las orejas cuando cuatro desgraciados mezclaron el tema de los chuetas con la guerra de Gaza, ahora se escandalizan por las pintadas de Santa María e incluso señalan —lo ha hecho el abogado de las detenidas/liberadas, a quien conozco bien— que los presuntos autores podrían estar movidos por una «fascinación por lo nazi».
Més, Podemos y chusma colindante nunca dedicaron un segundo para tomar en consideración el sufrimiento de los judíos
Més, Podemos y chusma colindante nunca dedicaron un segundo de sus agitadas existencias para tomar en consideración el sufrimiento de los judíos -especialmente los de la Diáspora- tras la masacre del 7 de Octubre de 2023. Bien al contrario: callaban como muertos cuando, solo en Balears se produjeron las siguientes actuaciones anti judías y anti israelíes:
Un grupo de pro palestinos arrojaron sillas y otros objetos contundentes contra Starbucks, empresa que según ellos tiene vínculos con Israel.
Pintadas antisemitas en Carrefour.
Pintadas ídem en una inmobiliaria de Manacor.
Activistas de Grupo Vegetal vandalizaron la fachada del Leonardo Royal Hotel, en Ibiza, de capital judío.
Pintadas antisemitas y antichuetas en la pared lateral de la iglesia de Montesión -ahí estuvo la más importante sinagoga de Mallorca- donde últimamente se ha promovido -gran error- la costumbre de dejar papeles en las ranuras al estilo de lo que hacen los judíos en el Kotel de Jerusalem.
Ciudadanos Propalestinos, con la aquiescencia del sindicato STEI, presionan a colegios e institutos para que no se programen visitas al acuario de Palma porque la empresa, según ellos «blanquea el sionismo».
Podría seguir, pero sería más de lo mismo. Jamás se produjo una denuncia de socialistas y comunistas contra estos hechos. Quiero recalcar que Apesteguia, tan escandalizado ahora, nunca se preocupó por ellos, al igual que le ha importado un pedo de violinista que los judíos mallorquines tengamos que rezar con un gran despliegue policial a las puertas de la sinagoga o que no podamos usar la kipà en la calle. No detallaré el caso de los residuos orgánicos de Podemos por temor a que me sobrevengan arcadas.
Un campeonato de la hipocresía a escala regional. Será eso.