Uno de los lemas del recorrido: el turismo mata el futuro de los residentes

Domingo de manifestación

La protesta antiturismo recorre Palma entre proclamas radicales, esteladas y pitadas a la Policía

Unas 25.000 personas secundan la convocatoria de Menys Turisme, Més Vida por el centro de la capital balear marcada por la retirada obligada de terrazas, la incitación al vandalismo e insultos contra las fuerzas de seguridad

Una multitud recorre desde las siete de la tarde de este domingo el centro de Palma en una nueva manifestación contra la masificación turística. La protesta, convocada por la plataforma Menys Turisme, Més Vida bajo el lema «Mallorca al límite», ha partido de la plaza de España y avanza entre cortes de tráfico, pancartas en varios idiomas y consignas contra el principal motor económico de Baleares.

Según la estimación de la Policía, la marcha ha reunido a entre 22.500 y 25.000 asistentes, reflejando una multitudinaria participación a pie de calle. Los manifestantes han ocupado buena parte del recorrido previsto por las avenidas, la Rambla y el paseo del Born antes de concluir en Ses Voltes, donde la organización ha preparado la lectura de un manifiesto y varias actuaciones musicales.

Manifestantes portan banderas independentistas y de PalestinaCSS

La vivienda, la clave de bóveda de los problemas económicos de los baleares

Un manifestante porta un cartel durante la manifestación este domingo en PalmaCSS

«Quien quiere a Mallorca, no la vende», «estamos hartas de vivir masificadas» y «tu negocio, nuestra ruina» son algunas de las proclamas que se han escuchado, principalmente en catalán. Junto a los mensajes contra el turismo aparecen esteladas, banderas palestinas y carteles que vinculan el crecimiento de visitantes con la falta de vivienda, la saturación de los servicios públicos y la pérdida de poder adquisitivo.

Durante el recorrido, el ambiente ha ido subiendo de tono a medida que se coreaban proclamas de corte más radical. Al pasar frente a comercios enfocados al turismo, varios asistentes —algunos de ellos ataviados con estética playera— comenzaron a cantar «boti, boti, boti, guiri el que no boti», a lo que siguieron consignas mucho más duras como «racistas colgados de nuestros terrados» y el lema «sin techo, sin miedo». Asimismo, siguiendo el manual de acción difundido por los organizadores, se jaleó abiertamente el vandalismo al grito de «sobran inmobiliarias, faltan pintadas», en explícita referencia y apoyo a las dos activistas detenidas en Santa Maria del Camí por la realización de pintadas.

Un cartel apoyando las pintadas contra inmobiliariasCSS

Pitadas contra la Policía

Otras consignas cargaban directamente contra el alquiler turístico y la gentrificación de la isla. Algunos grupos han coreado repetidamente «SOS Playa y fuego al turismo», mientras que otros, portando la bandera de Mallorca en señal de identidad, clamaban «Respetad la isla y los habitantes», exigiendo un cambio de modelo que priorice las necesidades de los residentes. Al final del recorrido no han faltado tampoco abucheos y fuertes pitadas contra el despliegue policial.

La movilización llega precedida por la controversia que rodea a Menys Turisme, Més Vida. Hace unas semanas, la plataforma difundió un «Manual de acción contra la turistificación» que proponía pintar fachadas, bloquear cerraduras de alojamientos turísticos y actuar contra inmobiliarias. El documento incluía recomendaciones para ocultar la identidad y evitar la identificación policial. Sus portavoces defendieron aquellas prácticas como «acciones directas no violentas».

Palestina, un año más presente en la manifestación

Varios carteles de protestaCSS

Días después, la Guardia Civil detuvo a dos mujeres de 28 años por su presunta participación en los ataques sufridos el 31 de mayo por cinco inmobiliarias de Santa Maria del Camí. Los establecimientos aparecieron con pintadas, cerraduras inutilizadas y otros daños. Las arrestadas fueron puestas a disposición judicial y quedaron en libertad provisional tras acogerse a su derecho a no declarar.

La plataforma interpretó la operación como un intento de criminalizar al movimiento y aseguró que las detenciones habían aumentado las ganas de acudir a la protesta. Ese mensaje ha estado presente este domingo. Los organizadores hablan de «represión»; los investigadores sostienen que las acciones fueron coordinadas y guardaban relación con las instrucciones difundidas en el manual.

El campo y sus gentes, otra de las proclamas

La marcha ha continuado por el centro de Palma sin incidentes graves comunicados. La Policía Local ha mantenido desvíos y restricciones de circulación mientras la cabecera avanza hacia el final del recorrido. En las calles conviven las reivindicaciones por la vivienda y los servicios públicos con lemas abiertamente hostiles hacia las empresas turísticas. Ahí está el tono de una protesta cargada de malestar, pero también de una polémica que comenzó antes de que los manifestantes echaran a andar.

Como medida preventiva, ningún establecimiento del centro histórico ha colocado terrazas en la vía pública por orden de la Policía Local para evitar conflictos y facilitar el paso de la multitud. Uno de los puntos más visuales de esta restricción fue el emblemático Bar Bosch, situado en pleno paseo del Born, que presentaba su terraza completamente recogida con todas las sillas apiladas, una imagen inusual que evidenciaba la tensión de la jornada.

La marcha ha culminado en Ses Voltes en un clima de evidente crispación. Mientras la organización iniciaba los actos previstos, un nutrido grupo de manifestantes ha vuelto a encararse con los agentes desplegados en la zona, dedicándoles sonoros abucheos y gritándoles proclamas como «perros del poder». Con este episodio de tensión con las fuerzas de seguridad concluye una movilización que deja al descubierto el tono cada vez más hostil que rodea al debate sobre el modelo turístico en las islas.

Las terrazas de los establecimientos, como el bar Bosch, no se han instaladoCSS