Desde la retaguardiaMiquel Segura

Nueva metida de pata de la boba izquierda balear, pero esta vez por omisión

¿Por qué los perroflautas, eternos usuarios de chancletas no han organizado una «cadena humana» denunciando la artera intención de Prohens de llenar los alrededores de s'Albufereta de chalés con piscinas y aire acondicionado?

La boba izquierda balear ha vuelto a meter la pata, pero esta vez por omisión. Mientras los fundamentalistas de Més y asimilados soñaban con martirizar a la alcaldesa Porquer en sesión plenaria y ella se les escaqueaba del salón para no tener que tratar con este tipo de gente, los de la orilla siniestra del Pecos ni se enteraban de que el gobierno regional, con Prohens y Simonet al frente, ponía en marcha el «Plan de Uso y Gestión» de s'Albufereta, un espacio protegido desde hace 20 años.

No se asuste, dilecto lector/a ni se conturbe su alma ecologista. No se trata de que la «pérfida derechona» tenga ahora el propósito de urbanizar el humedal que se extiende entre Alcúdia y Pollença, descrita en precioso mallorquín por el archiduque Luis Salvador en su “Die Balearen. Bien al contrario: como ya ocurriera con Es Trenc, el propósito gubernamental es el de desarrollar y perfeccionar la normativa proteccionista de tan delicado enclave.

¿Y por qué lo hace? Pues porque la izquierda -ocho años de «armengolato», caballero, no sé ni cómo lo resistimos- tiene una perenne ansia por legislar -cuando puede, claro- pero luego se olvida de lo más importante, que es la gestión de la ley. S'Albufereta -como otros espacios protegidos de Baleares- tenía su PORN (Plan de Ordenación de Recursos Naturales) pero carecía de PRUG (Proyecto de Uso y Gestión). No había, por explicarlo claramente, más «recorrido» para proteger ambos enclaves, ni para adaptarlos a normativas de ámbito superior. Pues ahora va el Govern -esa semana pasada, con el calor que hacía, no vayan ustedes a creer- y dota al humedal del instrumento de desarrollo legal del que carecía. Como hizo antes, oh cielos, con la famosa playa.

¿Y por qué la boba izquierda balear no ha puesto el grito en el cielo? ¿Por qué los perroflautas, eternos usuarios de chancletas no han organizado una «cadena humana» denunciando la artera intención de Prohens de llenar los alrededores de s'Albufereta de chalés con piscinas y aire acondicionado?

Primero porque es muy posible que no se hayan enterado. Y, segundo, porque el espacio objeto de nuevo plan salvífico y redendor está en Pollença, donde gobiernan ellos. Si Prohens, en vez de ser campanera hubiese nacido en la bella villa de Costa i Llobera, seguro que ya le habrían armado el pifostio. Absolutamente fuera de lugar, por supuesto, como lo fue el del dichoso arenal del Migjorn mallorquín.

De todo lo cual se infiere que la boba izquierda balear no está para protecciones de nada, ni para propuestas que pudieran mejorar tal o cual acción gubernamental o municipal. Qué va: están para tratar de frenarle los piececitos a Margalida Prohens, ya sea expandiendo falsedades sobre supuestos proyectos urbanizadores o para culparla de la masificación turística de la cual son directamente responsables por haber creado cerca de 115.000 plazas hoteleras durante su mandato.

Rosario, Luis y excrecencias podemitas: me habéis dato un disgusto. Esperaba vuestra manifestación en s'Albufereta, cerca del lugar donde moro, como número especial de diversión de mi largo y cálido verano. No hubiera venido a a increparos en bañador porque ya no estoy para cierto tipo de exposiciones, pero hubieseis solazado mis días caniculares.