Asociación División Mallorquina 1812Cedida por la Asociación División Mallorquina 1812

Historia

La División mallorquina escoltó a Fernando VII a su regreso a España

Más de 10.000 hombres integraron esta unidad, decisiva en la Guerra de Independencia y protagonista del regreso del monarca a España

Después del levantamiento mallorquín del día 28 de mayo de 1808 contra los franceses, se constituyó la Junta Suprema de Gobierno presidida por el comandante general Juan Manuel Vives con el objetivo de asumir el poder de la isla, buscar la ayuda de la flota inglesa, y conservar el reino bajo el dominio del rey Fernando.

Los contactos mallorquines con Inglaterra se dieron muy pronto, concretamente, a raíz de la carta enviada por Vives al almirantazgo británico. En ella invitaba a un representante inglés a tratar «lo que sea conveniente a los respectivos intereses de la nación británica y de este reino de Mallorca». Los contactos prosiguieron durante los meses sucesivos, acordando el transporte en naves inglesas de oficiales y comunicaciones entre la Península y las Baleares, la defensa del archipiélago, y que el reino de Mallorca pudiera ser usado como base de aprovisionamiento de la flota inglesa.

Las Juntas de la Península comenzaron a demandar ayuda para luchar contra los franceses, que mientras fue posible fue facilitada. De esta manera, desde Mallorca, en el mes de junio de 1808 se enviaron sables y fusiles hacia Valencia, mientras que un Regimiento de Infantería partió hacia Aragón, y hacia Gerona se enviaron 20.000 piezas de municiones para fusiles.

También se embarcaron más tropas mallorquinas hacia Cataluña que pasaron a formar parte del ejército español de diez mil hombres del antiguo comandante general de Mallorca, Juan Manuel Vives, que defendía el Principado del ataque francés. Pero en el mes de diciembre las tropas españolas sufrieron una terrible derrota ante los franceses en Molins de Rei, quedando deshecho el ejército de Vives, lo que permitió la ocupación francesa de casi toda Cataluña.

Por otra parte, la importante ayuda dada por Inglaterra en forma de armas, protección marítima y formación de hombres se materializó en Mallorca a finales de 1810. Se otorgó licencia al general británico Samford Whittingham para organizar en Mallorca una división independiente para luchar contra los franceses en la Península.

A finales de julio de 1811, el general inglés llegó a Mallorca. Nada más llegar tomó bajo sus órdenes a las esquilmadas unidades existentes en Mallorca y que estaban compuestas por el 3er y 4º Regimientos Provisionales de Infantería, el 5º Batallón de Granaderos, el Escuadrón de Artillería de Palma y los Regimientos de Caballería de Dragones de Almansa y Cazadores de Olivenza. A estas flacas fuerzas, pertrechadas con el material y armas llegadas desde Inglaterra, se añadieron aquellos militares presentes en Mallorca sin pertenecer a ningún cuerpo determinado, además de presidiarios y 240 alemanes prisioneros del ejército francés recluido en Cabrera.

De este modo se consiguió reunir 1.511 infantes, 640 de caballería y artillería, 432 caballos y 4 cañones. Para la formación de oficiales y cadetes se creó una Academia Militar de Infantería y Caballería. La necesidad de más efectivos propició la vuelta del general Whittingham a la península donde reclutó 1.300 hombres en Valencia y Murcia, 800 en Andalucía y 948 del Batallón de Guadalajara.

Con la incorporación de más contingentes peninsulares y mallorquines a 18 de julio de 1812 la División Mallorquina disponía de más de 10.000 hombres. La División quedó compuesta por el 5º Batallón de Granaderos, el 1er Batallón de Córdoba, el 1er Batallón de Guadalajara, el 2º Batallón de Murcia, el 1er y 2º Batallón de Mallorca, los Cazadores de Mallorca, el Batallón de Granada, la Compañía de Zapadores, el 2º Batallón de Burgos, los Dragones de Almansa, los Dragones de Olivenza, el 5º Escuadrón de artillería y la Brigada Real de Hacienda. Más adelante fue nombrado segundo Jefe de la División el brigadier mallorquín Juan Miguel Sureda marqués de Vivot, «cabeza de la nobleza de la isla», en palabras del general inglés. La División estaba lista para embarcar hacia la Península. En el verano de 1812 comenzó su partida.

El 20 de julio la División partió hacia Mahón uniéndose al convoy compuesto de tropas inglesas y sicilianas para poner proa a Cataluña. Ya en Blanes (Cataluña) recibieron contraorden de partir hacia Castalla (Alicante) donde el III Ejercito había sufrido un serio revés poniendo en peligro la todavía resistente plaza de Alicante. Mientras la División Mallorquina establecía sus líneas en tierras alicantinas para mantener la ciudad española, parte de la Infantería embarcó en septiembre al socorro de Cartagena.

Durante ese año, las Cortes de Cádiz, en las que se encontraban los diputados baleáricos, Guillermo Moragues, el obispo Bernardo Nadal, Antonio Llaneras, José de Salas y José Ribas, habían proseguido con su misión de redactar la nueva constitución española. En plena Guerra de Independencia, el día 19 de marzo de 1812 había sido promulgada en la ciudad libre de Cádiz la «Constitución Política de la Monarquía española». Aunque representaba el liberalismo ante el absolutismo, tenía un carácter de compromiso entre las diversas opciones que había en este momento en España. Los ilustrados, como Jovellanos y Floridablanca, que deseaban el regreso del rey Fernando para continuar las reformas. Los liberales que aspiraban a que la guerra permitiera hacer una revolución que transformase el Antiguo Régimen en un régimen liberal parlamentario. Los absolutistas, muchos nobles y clérigos, que querían el regreso al Antiguo Régimen, y que contaban con el apoyo de la mayor parte de las clases populares.

El juramento de la Constitución de Cádiz por el pueblo mallorquín se había producido durante el mes de agosto de 1812. Primeramente, tuvo lugar un acto por las calles de Palma. Su comitiva partió del Palacio de la Almudaina y después de recorrer la parte alta de la ciudad llegó hasta el paseo del Borne donde se colocó una tribuna con el retrato del rey. En esa tribuna se publicó y juró la Carta Magna. Al día siguiente juraron la Constitución las parroquias y la tropa. Con este juramento se implantó en Mallorca el nuevo Régimen Constitucional nacido en Cádiz.

Mientras tanto, a primeros de 1813 el marqués de Vivot marchó a Mallorca e Ibiza para reclutar soldados y cubrir las bajas de la División. La División siguió creciendo con la incorporación en la Caballería de las Escuadras de Cazadores de Cuenca y Húsares de Aragón.

La División Mallorquina pasó el invierno con continuos ataques y contraataques de los franceses que querían abrirse paso hacia Alicante sin conseguirlo. La División luchó con notable éxito en diversas localidades alicantinas —Alcoy, Concentaina— destacando su excelente actuación en la batalla de Castalla en abril de 1813, que detuvo el avance francés hacia Alicante.

En mayo de 1814 se reorganizó la División Mallorquina. El brigadier Juan Miguel Sureda tomó el mando de la Infantería, el resto de la División — Caballería y Artillería— quedó al mando directo del general Whittingham que marchó hacia Aragón. La División de Infantería partió hacia Cataluña para su liberación, formando parte del ejército al mando del general inglés William Henry Cliton. Luchó contra los franceses para evitar la caída de Tarragona hasta que se trasladó a luchar en el bloqueo de Barcelona.

En diciembre de 1813 Francia y España firmaron el Tratado de Valençay en el que Napoleón Bonaparte ofreció la paz y reconoció a Fernando VII. Con el Tratado se restablecía la Dinastía de los Borbones en España y se sentaban las bases para firmar la paz definitiva entre España y Francia.

Fernando VII regresó a España en marzo de 1814. El 30 de marzo la Infantería Mallorquina rindió honores al rey Fernando a su paso por las proximidades de Barcelona de regreso del destierro francés. La gloria de la División Mallorquina culminó con la escolta al rey en su periplo desde Zaragoza hacia Valencia y luego hasta Madrid donde se alzó como rey absoluto con la Constitución de 1812 ya derogada.

La invasión napoleónica finalizó después de la ordenada evacuación francesa de Barcelona el 30 de mayo, la Infantería Mallorquina entró triunfadora y quedó allí de guarnición.