La izquierda woke pretende convertir a los judíos en el chivo expiatorio de la crisis de Ceuta
Pretender que existe una conspiración judeo-marroquí-norteamericana para humillar a España no solo carece de fundamento sino que sirve para ocultar la verdadera condición:la debilidad política del Gobierno Sánchez
-Escriba usted algo sobre Marruecos.
La indicación, procedente de una de las personas más influyentes en el Consulado de Marruecos en Baleares, me llegaba cuando las primeras sombras de la noche oscurecían el patio de armas del castillo de san Carlos, donde se celebraba la recepción oficial conmemorativa de la entronización de Mohamed VI. Poco antes, el cónsul en persona había se expresado su deseo de hablar conmigo con tiempo y calma «para organizar algún acto conjunto con la comunidad judía». Le dije que ya no pertenecía a la junta directiva de dicha comunidad, que era un miembro más, sin relevancia alguna. Sonrió misteriosamente, me dio la mano y me dijo que me llamaría.
Justo en estos momentos mi teléfono móvil daba entrada a un aluvión de mensajes que informaban de una masiva «invasión» de Ceuta por parte de una marea humana. Hasta entonces yo no tenía información alguna al respecto pero al llegar a la recepción había captado una cierta tensión ambiental, una palpable tirantez en el ambiente y la ausencia de figuras políticas que, en otros años, se hacían ver y notar en la protocolaria ceremonia.
Me consta que, en general, la colonia marroquí en Baleares condena estos hechos. Algunos, los más vulnerables a los ríos revueltos, no disimulan su preocupación. Lo ocurrido es grave y, por supuesto, yo no me creo ninguna de las versiones oficiales: ni puede darse el tema por zanjado -versión española, como en aquel programa de la tele- ni la violación de la frontera marítima más frágil de Europa se produjo por «malentendidos». Por descontado que comparto el comentario de Arturo Pérez Reverte sobre la política exterior del gobierno de Sánchez: «Somos el hazmerreir de Europa».
Pero lo mas alarmante para mi -cada cual habla de la feria según le va en ella- es el discurso que ha elaborado la izquierda woke -también en Mallorca o especialmente en Mallorca- para culpar a Israel de esta crisis. Una tal señora Roig, vinculada a la UIB, ha llegado a escribir en redes algo así como que estamos ante la acción de un triplete formado por un loco peligroso (Trump) un asesino de niños (Netanyahu) y un rey feudal, por supuesto Mohamed VI. Se trata de una línea inequívoca en la historia desde tiempos remotos: el judío es el culpable. Estas versiones pretenden exculpar al psicópata que mora en la Moncloa, y a su gobierno de inútiles, de una situación de la que son, como poco, responsables directos. Resulta alarmante que algunos vuelvan a utilizar a Israel -o,peor aún, al Pueblo Judío- para tratar de explicar aquello que no saben explicar políticamente. Se trata, como he dicho, de un recurso viejo e irresponsable. Por supuesto que las relaciones entre Marruecos e Israel pueden responder a intereses estratégicos de ambos estados. Cómo ocurre por otra parte, en cualquier escenario internacional. Pretender que existe una conspiración judeo-marroquí-norteamericana para humillar a España no solo carece de fundamento sino que sirve para ocultar la verdadera condición:la debilidad política del Gobierno Sánchez. Convertir una vez más a los judíos en chivos expiatorios es una deriva que Europa conoce bien. O debería conocer, que esa es otra. Hanna Arend dijo algo así como que el peligro político comienza cuando se sustituye el análisis de los hechos por la construcción
de los enemigos colectivos. Si España ha perdido influencia en el Magreb la responsabilidad es de quienes dirigen la diplomacia española, no de una supuesta oculta mano judía.
Presidenta Prohens: los judíos mallorquines seguimos necesitando su protección y apoyo.