El abuso de bebidas energéticas pasa facturaGetty/ Svitlana Mishchenko

Baleares equipara las bebidas energéticas al alcohol y prohíbe su venta a menores de 16 años desde hoy

La norma entra en vigor este miércoles y fuerza a los supermercados a adaptar los controles de edad bajo multas de hasta 60.000 euros

Desde hoy está prohibida la venta, suministro y entrega de bebidas energéticas a menores de 16 años en Baleares. La medida echa a andar tras la publicación hoy en el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) del Decreto ley de medidas urgentes en materia de salud pública aprobado por el Govern de Marga Prohens.

El incumplimiento de esta prohibición estará tipificado como infracción grave dentro de la Ley sobre drogodependencias y otras adicciones de Baleares, lo que conlleva multas de entre 6.001 y 60.000 euros para los establecimientos infractores.

De este modo, la administración autonómica equipara legalmente estas bebidas al alcohol y al tabaco, e impone un estricto control de edad en los puntos de venta.

La normativa afecta a cualquier bebida no alcohólica con una concentración de cafeína igual o superior a 15 miligramos por cada 100 mililitros (conforme al Reglamento UE 1169/2011), productos que habitualmente combinan altos niveles de azúcar con estimulantes como la taurina, el guaraná o la glucurolactona.

Un problema entre los jóvenes

El ejecutivo balear justifica la medida ante la preocupación de las autoridades sanitarias ante un hábito de consumo disparado entre los adolescentes. Según la última encuesta ESTUDES, el 47,7 % de los estudiantes de 14 a 18 años admitió haber consumido bebidas energéticas en el último mes, mientras que un preocupante 19,5 % reconoció haberlas mezclado con alcohol.

Los expertos advierten de los severos riesgos que conlleva este patrón de consumo con mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2 y cuadros de alteración del ritmo cardíaco y presión arterial. Al combinarse con alcohol, los estimulantes reducen la sensación de ebriedad, lo que favorece un mayor ingesta de alcohol y multiplica los comportamientos de riesgo.

«La entrada en vigor de esta medida supone un importante esfuerzo de adaptación para supermercados, grandes superficies, pequeños comercios y distribuidores», reconocen desde el Ejecutivo balear.

La implantación de la norma obligará a los comercios a adaptar a marchas forzadas sus procedimientos de venta y los controles de verificación de edad. Ante este reto logístico, el Govern ha querido agradecer públicamente la responsabilidad y predisposición mostradas por el sector comercial, cuya implicación resulta clave para que la protección de la salud de los menores sea una realidad efectiva a partir de este miércoles.