Dos agentes en Playa de PalmaCNP

Sucesos

Dos carteristas rumanos, detenidos 'in fraganti' en Palma: «Son siempre los mismos»

Uno sustraía el móvil y la cartera de la bandolera de un turista y se los pasaba al otro; tras el golpe, uno huyó y llegó a cambiarse de ropa

Si de algo saben los delincuentes que frecuentan Playa de Palma es de hurtos, de birlar una cartera, un móvil o cualquier efecto de valor a turistas que pasean tranquilamente por primera o segunda línea o que, sencillamente, disfrutan de unas horas de playa. El escenario, especialmente en verano, ofrece oportunidades «de oro» (para cualquier delincuente): turistas relajados, desconectando del estrés de su día a día. Algunos de quienes se dedican a este tipo de hurtos son ya viejos conocidos de la Policía. Tanto, que hay caras que los agentes tienen más que detectadas después de sucesivas intervenciones.

Esta es una de las muchas detenciones de presuntos carteristas que se practican en la zona, aunque en esta ocasión los que acabaron interceptándolos fueron dos policías nacionales fuera de servicio. Ocurrió a última hora de la tarde del jueves. Los dos agentes, francos de servicio, se encontraban en Playa de Palma cuando reconocieron a dos hombres a los que conocían de anteriores intervenciones. Y su actitud tampoco les pasó inadvertida: permanecían atentos a los movimientos de varios turistas, vigilándolos.

Los policías decidieron seguirlos. Aunque aquel día no estaban trabajando, conocían perfectamente tanto a los dos hombres como una forma de actuar que han visto en innumerables ocasiones en esta zona turística: buscar el descuido, acercarse lo suficiente y hacerse con lo que la víctima lleva encima antes de desaparecer entre la gente.

In fraganti

Las sospechas no tardaron en confirmarse. Los agentes observaron cómo uno de los hombres se acercaba a un turista y conseguía sustraer de su bandolera un teléfono móvil y una cartera. Acto seguido entregó ambos objetos al otro implicado.

A partir de ahí comenzó la huida. Uno de los sospechosos salió rápidamente del lugar y llegó incluso a cambiarse de ropa durante el trayecto, en un intento de dificultar su identificación. La maniobra no le sirvió de mucho: uno de los policías salió tras él y consiguió localizarlo en un supermercado de las inmediaciones. Allí se identificó como agente de la Policía Nacional y le dio el alto.

Mientras tanto, su compañero interceptaba al segundo implicado y avisaba al turista de lo que acababa de ocurrir. La víctima, hasta ese momento, pudo conocer así que había sido objeto del hurto.

En el cacheo posterior aparecieron los efectos sustraídos: un teléfono móvil de alta gama valorado en unos 800 euros y una cartera en cuyo interior había 50 euros en efectivo, una tarjeta bancaria a nombre de la víctima y documentación personal. El turista reconoció todos los objetos como suyos.

Carteristas rumanos

Los dos hombres, de origen rumano, fueron detenidos como autores de un delito de hurto. Posteriormente, una patrulla uniformada se hizo cargo de ellos y los trasladó a dependencias policiales. «Son siempre los mismos», aseguran a El Debate empresarios de la zona. «Cada verano es lo mismo» rematan con desgana.