Desde la retaguardiaMiquel Segura

Los de las raíces marinas y 'molleras' se manifestaron contra los suyos, cabe suponer

Resulta que la mayoría gobernante en el municipio -PSOE, Més, y agregados- decidió en 2023 crear una Concejalía de la Bahía, que fue generosamente otorgada a los ex pesemeros hoy reciclados en comunistas bolivarianos y cosas así y que en tres años no han dado un palo al agua

Éramos pocos y nos fue a parir la abuela pollensina y mollera. Este cronista incordio lo había pedido: «ahora toca una manifestación antiturística en un municipio gobernado por el rojerío» -escribí- y fui complacido. El domingo, día de playa por excelencia, salieron los de «Arrels Marines» en el Puerto pollensín con flotadores, salvavidas y otros objetos que son para el verano con una reivindicación. «Queremos volver a nadar el u Moll». Pues qué bien.

¿Y quiénes son esa buena gente -caballeros, señoras y tiernos infantes- que piden algo tan sencillo como volver a poner sus respetables cuartos traseros en remojo en aguas propias? Puesto al habla con mi espía destacado en tierras de la antigua Bochoris he sido informado que el grupo así denominado es más bien proclive a la izquierda, «aunque no pueden ser calificados de perro-flautas, se trata de gente más seria y mejor preparada, aunque escasamente práctica y resolutiva. Sus reivindicaciones son razonables pero de muy difícil resolución y ellos lo saben». Claman, los de las «arrels», por el fin de los fondeos de embarcaciones en el litoral del puerto, una cuestión que no les resolverá ni el ayuntamiento ni el Govern. Mucho menos el agónico gobierno sanchista, que es quien tiene las competencias en la «lámina de agua» -se dice así, técnicamente- y una nula voluntad de encarar un tema que es una bomba de relojería. Bueno está, el Poncio-candidato a la alcaldía de Calvià, como para buscarse follones de tal envergadura, con la que está cayendo.

La entonces mayoría gobernante -PSOE, Més, y agregados- decidió en 2023 crear una Concejalía de la Bahía, otorgada a los expesemeros hoy reciclados en comunistas bolivarianos

Pero es que, además, la desertización del fondo marino no es debido a los fondeos, sino al cambio climático. Con el agua del mar superando los 30º es lógico que la exigua vegetación marina del litoral haya quedado arrasada, como si la hubiesen puesto en el baño María. Mucho tiene que ver en eso, además, la creación de playas artificiales donde la mano del Creador nunca puro arena, sino rocas bajas. Claro que bañarse, lo que se dice bañarse, en la costa litoral del Puerto de Pollensa es algo que puede hacerse sin ningún peligro. Bien al contrario: las condiciones higiénicas y sanitarias del agua son excelentes. Si lo que añora, esa buena gente, es disfrutar del solaz de un baño casi solitario, solo para nativos, sin motos de agua ni otros artilugios horteras tan al uso en este malhadado siglo XXI, les diré que yo también y que su agobio no es exclusivo de la costa occidental de la bahía. Aquello del veraneo pequeñoburgués solo para indígenas e invitados es algo que muchos mallorquines hemos perdido para siempre y que ya no recuperaremos.

Pero en este asunto de la mani pollensina-mollera-dominical hay aspectos que nadie ha señalado y a los que yo, como siempre, voy a sacar punta. Resulta que la mayoría gobernante en el municipio -PSOE, Més, y agregados- decidió en 2023 crear una Concejalía de la Bahía, que fue generosamente otorgada a los ex pesemeros hoy reciclados en comunistas bolivarianos y cosas así. En los tres años y pico transcurridos desde su constitución, el responsable del invento no ha dado un palo al agua. Ni una sola resolución tendente a solucionar la compleja problemática de las playas, los amarres y, en general, la rehabilitación del espacio marino. Pues bien, ahora, cuando han salido los de las raíces pidiendo el regreso a un mundo perdido, la mil veces hipócrita izquierda se ha aprestado a expresarles «todo su apoyo». Deberían haber interpretado que la manifestación en realidad era contra ellos, que son quienes tienen las competencias al efecto. Lo que indica el sentido claramente político de esas iniciativas es, precisamente, la focalización de las mismas hacia el Govern. Lo mismo hizo ayer un «editorialista» gráfico que día tras día tira la piedra y esconde la mano, es decir, la cara.

Pero esa, como diría el tabernero de «Irma la Dulce» -maravillosa película que hoy sería considerada machista- es otra historia.