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Mallorca hora a hora: qué hacer si sólo tiene un día libre en la isla
Mejor poco bueno que mucho malo y, en el caso de visitar Mallorca, quizá convenga aplicarse el consejo
La isla tiene tamaño suficiente para cometer un error bastante habitual: querer abarcarla entera en un día y terminar pasando más tiempo dentro del coche que fuera de él. Si tiene un sólo día de asueto, elija pocos planes, pero elíjalos bien. A finales de agosto y durante buena parte de septiembre todavía hace tiempo de playa, el Mediterráneo conserva una temperatura estupenda y las horas de luz dan bastante de sí, así que hay margen para aprovechar la jornada sin convertirla en una carrera de punta a punta de la isla.
Este es un pequeño manual para hacerlo. Empieza a las siete de la mañana y termina a medianoche, aunque tampoco hace falta cumplirlo como si fuera un horario de trenes. La intención no es que vea Mallorca en 17 horas, porque no la verá, sino escoger qué merece la pena hacer en cada momento del día y, sobre todo, renunciar a tiempo a lo que no cabe.
07:00. Sí, hay que madrugar
No parece el mejor comienzo, pero tiene explicación. A esa hora todavía se conduce con cierta alegría, el calor no aprieta y buena parte de Mallorca sigue durmiendo. Y si el madrugón va en serio, entonces hay que ir hacia el este, que es donde la isla ofrece algunos de sus mejores lugares para ver salir el sol.
Una opción es Capdepera y Cala Ratjada, en el extremo oriental de Mallorca. Desde la zona del faro de Capdepera se tiene el mar abierto hacia levante y, además, a esas horas se evita buena parte del movimiento que llegará después.
No hace falta, en cualquier caso, recorrer 70 kilómetros de madrugada para cumplir con el plan. Si duerme en el oeste o cerca de Palma y el despertador de las seis le parece una crueldad innecesaria, desayune pronto y guarde las fuerzas para la playa. Pero si está alojado en el Llevant, aquí sí merece la pena aprovechar la geografía: amanecer, café y, si el agua acompaña, un baño antes de que sean las nueve.
10:00 . A la playa
Aquí no vamos a ser originales. Todavía es verano y el cuerpo pide playa, así que a la playa. Mallorca tiene arenales enormes, calas pequeñas y prácticamente todo lo que cabe entre ambas cosas, pero la elección debería depender bastante más de dónde se encuentre que de la clasificación que haya leído la noche anterior. Si solo dispone de un día, atravesar media isla porque ha visto una cala concreta en Instagram puede acabar saliendo caro en tiempo, especialmente cuando descubre que otras cuantas personas han visto exactamente la misma foto.
En el norte están Formentor y las playas de las bahías de Pollença y Alcúdia; hacia el noreste aparecen Cala Agulla y Cala Mesquida, mientras que el sureste concentra lugares tan conocidos como Mondragó, Cala Santanyí o Cala Llombards. Hay mucho donde escoger y ese es precisamente el problema. Mejor decidir una zona y quedarse en ella durante la mañana que intentar enlazar tres calas para poder decir que ha estado en las tres. Bañarse, secarse al sol, volver a meterse en el agua y perder durante un rato la noción de la hora también es aprovechar Mallorca.
13:00. Comer, sin más
Llega un momento en que hay que salir del agua y la una es una hora bastante razonable para hacerlo, sobre todo si el sol aprieta. La ventaja es que, esté donde esté, no suele quedar demasiado lejos algún pueblo o llogaret en el que sentarse a comer y escapar durante un rato de la Mallorca más playera. Aquí tampoco compensa atravesar la isla por un restaurante concreto: si ha pasado la mañana en una cala del este, coma en el este; si está por el norte, quédese por allí. Ya habrá tiempo de hacer kilómetros por la tarde.
En el interioer hay nombres que justifican perfectamente la parada. Sineu es uno de los clásicos, sobre todo si coincide con el mercado de los miércoles, y Petra conserva ese carácter de pueblo de Pla que encaja bien con una comida sin demasiadas prisas. Montuïri, Lloret de Vistalegre o Santa Eugènia son otras posibilidades si lo que busca es apartarse de las zonas más concurridas. Y está Algaida, muy a mano desde Palma y con una tradición de restaurantes y cocina mallorquina que hace que no sea necesario inventarse demasiadas excusas para parar allí.
17:00. Ahora, a la Tramuntana
Después de la playa y la comida llega el momento de cambiar de paisaje. La Serra de Tramuntana da para varios días, de modo que en una tarde toca escoger. Valldemossa es probablemente una de las opciones más sencillas para una primera visita, especialmente si después hay que regresar a Palma, y permite pasear sin necesidad de organizar una excursión demasiado complicada. Puede merendar una coca de patata y, si todavía tiene ganas de carretera, continuar después hacia Deià. A partir de ahí conviene contenerse.
Porque sobre el mapa empiezan a aparecer tentaciones: Valldemossa, Deià, Sóller, Port de Sóller, Fornalutx. Todo parece estar lo bastante cerca como para meterlo en una tarde y técnicamente quizá pueda hacerlo, pero otra cosa es que merezca la pena. Luego llegan las curvas, el tráfico, el aparcamiento y ese rato que uno pensaba dedicar a un pueblo y acaba empleando en una terraza porque se está bien. Si solo tiene una tarde, dos lugares son suficientes. Incluso uno, si ha elegido bien.
21.00. Si todavía le queda energía
Entre el madrugón, la playa, la comida y las carreteras de la Serra, llegar de noche con ganas de seguir tiene cierto mérito. Si ha vuelto a Palma, todavía encontrará terrazas, bares y gente por la calle, y un paseo por el centro puede ser una manera bastante sencilla de terminar después de haber pasado casi todo el día fuera de la ciudad. No hace falta inventarse un último gran plan solo porque todavía queden horas en el reloj.
Si le apetece otra cosa, puede hacer justo lo contrario y alejarse de las zonas más iluminadas. En distintos puntos del interior y de la Serra el cielo nocturno gana bastante cuando las condiciones acompañan, aunque aquí hay que usar el sentido común: buscar un lugar seguro y de acceso permitido, no detener el coche en cualquier sitio y consultar antes tanto el tiempo como la fase de la luna si la intención es observar estrellas. Después de todo lo anterior, sentarse un rato y mirar hacia arriba puede bastar.
Una playa, una comida sin prisas, un rato en la Tramuntana y la puesta de sol. No parece una barbaridad para todo un día y precisamente por eso puede funcionar. Si algo se queda fuera, mejor. Mallorca seguirá ahí mañana, aunque usted no.