Alomar, padre de la ecotasa y enemigo de hoteleros

El perfil

Celestí Alomar: bajo muchas banderas

Del catalanismo radical al PSOE, pasando por casi todo el arco político balear, Celestino Alomar protagonizó una trayectoria tan cambiante como singular, aunque mantuvo el nacionalismo como hilo conductor de su vida pública

Una enfermedad tan maligna como larga y dolorosa segó ayer la vida del político más versátil que ha dado esta comunidad autónoma y seguramente las otras dieseis que conforman el estado español. La vida pública de Celestino Alomar -Llubí 1949- es tan sorprendente y variopinta que podría servir de base para una serie de televisión de muchas y muy distintas temporadas. Las apresuradas biografías aparecidas ayer en medios digitales le presentan como «el padre de la ecotasa». En efecto, lo fue, pero quienes le conocimos de cerca sabemos que antes de eso, Alomar fue padre y madre de muchas otras cosas.

Lo más sorprendente de su trayectoria política fue, efectivamente, la versatilidad que demostró, que le llevó a «luchar» bajo muchas y muy diversas banderas. Pese a ello, Celestino fue, por encima de todo, un nacionalista y esa ideología marcó el principio y el fin de su carrera. Entre ambos puntos medió una larga biografía que le llevó desde las posiciones más radicales del catalanismo hasta el PSOE. Lo más curioso es que en este recorrido este político brillante -porque lo era- pasó por el Partit Socialista de les Illes (PSI, germen del PSM) la extinta Unió Autonomista de Josep Melià Pericàs, la UCD, el CDS, el PP y -creo que no me falta ningún eslabón de la cadena- el PSOE, partido que abandonó en 2017 por su posición frente al procés independentista de Cataluña.

La lista de cargos que ocupó en tan ajetreado trayecto es también muy larga: miembro del gabinete monclovita de Melià cuando éste era secretario de Estado para la Información, Agregado de Prensa y Comunicación de la embajada española en México, gerente de IBATUR con Cañellas, conseller de Turismo con Antich, Jefe de Costas de Baleares y algunos otros.

Sí puedo dar fe de que, años más tarde, durante su paso por la Jefatura de Costas Alomar se tomaría alguna dulce venganza contra quienes le habían anatemizado

Le conocí una noche del otoño de 1976 en Petra, en uno de los actos que Josep Melià preparaba para configurar una alternativa autonomista que entonces era algo tan difuso como el famoso rayo verde de las puestas de sol. Josep nos lo presentó como «un buen amigo y muy preparado». Celestino apareció acompañado de una francesita con aspecto de existencialista. En un momento de la cena, Alomar se apresuró a explicarme que acudía a aquel acto por compromiso personal con Melià, «porque yo soy mucho más de izquierdas que vosotros».

Pasaron los meses, Unió Autonomista se hundió en las elecciones generales de 1977 y, poco después, Suaréz nombró al de Artà para un alto cargo en su gabinete. Un día fui a ver al escritor y político a la Moncloa. Para mi sorpresa, quien me abrió la puerta con una sonrisa triunfal fue Celestino Alomar. Estando ya en México contacté con él en diversas ocasiones y siempre me trató muy bien, Volvimos a coincidir en el CDS, o sea, en la casi nada política. Al grupo que formaban Alomar, Valentí Puig y algunos otros los militantes de base les conocíamos como los «Golden Boys» en una clara concesión a su alta condición intelectual.

Y, ahora, sí, llegamos a la etapa cañellestíca de Celestino. Allí, al frente del IBATUR desempeñó una tarea que le valió el respeto del sector turístico. En 1999, cuando Matas perdió las elecciones por un pelo, Francesc Antich le nombró conseller. Y empezó la gran polémica de la ecotasa -hoy impuesto turístico- que marcaría con un sello indeleble la vida de Alomar, quien se convirtió en la bestia negra de los hoteleros. Hay quien dice -a mi no me consta- que un empresario del sector difundió la idea de «matar al conseller». Sí puedo dar fe de que, años más tarde, durante su paso por la Jefatura de Costas .ya estamos en el siglo XXI- Alomar se tomaría alguna dulce venganza contra quienes le habían anatemizado.

Personas cercanas a Celestino me dicen que en los dos últimos años sufrió mucho. Le deseo lo mejor en la vida futura. Descanse en paz.