¿Somos los chuetas víctimas de una maldición? (Reflexiones a las puertas del Rosh Hassaná)
Según mi amigo, la maldición -concretada en el hecho de que no consigamos el reconocimiento total por parte del Rabinato de Jerusalem y que las conversiones o retornos de carácter personal se hayan interrumpido- proviene de nuestros antepasados
Este viernes, coincidiendo con la puesta del sol, empieza el Año Nuevo judío, concretamente el 5787. Es tiempo de fiesta, pero también de introspección. Los judíos religiosos están llamados a repensar su relación con el Creador y a reconducir la misma, si cabe, de cara a un tiempo nuevo.
Este año, además, la Comunidad Judía de las Islas Baleares -en realidad, sólo mallorquina, y aún ese concepto sería discutible- ha programado un shabaton para la semana posterior a la fiesta de Año Nuevo, a la que asistirá como invitado especial el rabino Elihahu Birbaum, el impenitente buscador de judíos ocultos que me guío, hace ya casi 17 años hacia la puerta de Sión. Espero y deseo verle para compartir impresiones, beber en el pozo de su sabiduría y, en línea con lo que procede en estas fechas, adecuar el rumbo. O fijarlo, que todo podría ser.
Básicamente quisiera poder formularle una pregunta. Se trata de una cuestión que, recientemente, me planteó un descendiente de judíos conversos que reside fuera de Mallorca. «Los chuetas -me dijo-somos víctimas de una maldición». Lo afirmó en el curso de una larga conversación sobre el tema, nunca cerrado, del retorno de los chuetas que así lo deseen a la fe de nuestros antepasados. La dura afirmación, que me impresionó, surgió a raíz del actual estancamiento de un proceso que, sin dejar de ser nunca minoritario, conoció una etapa de cierto auge entre el 2008 y el 2025 coincidiendo con la labor que, en Mallorca y fuera de Mallorca, llevaron a cabo el rabino Nissan Ben Abraham y el propio Birbaum desde una entidad denominada «Shavei Israel». Yo viví este proceso en primera línea. Fueron unos años de lucha -también de estudio- que dieron ciertos frutos. No puedo aportar detalles concretos porque la conversión o Retorno -que no es lo mismo- son procesos personales, íntimos, y no se trata de violar la intimidad de quienes los vivieron. Digamos simplemente que, siendo como somos una minoría dentro de otra minoría, el número de personas que se sintieron llamadas al regreso a sus orígenes no fue para nada despreciable. Unos lo conseguimos, otros no. Hubo quien se perdió por el camino y algún otro dio el mismo por concluido al ser admitido en un Bet Din -Tribunal Rabínico- como judío.
Han pasado muchas cosas recientemente y los pocos judíos mallorquines que quedamos no conocemos precisamente nuestros mejores tiempos en la Comunidad
El punto de inflexión de este proceso fue el 7 de octubre de 2023. Tras aquella masacre, Nissan dejó de venir a Mallorca una vez al mes, donde ejercía la labor de rabino. Por aquel entonces, hacía ya bastante tiempo que Shavei había retirado su mecenazgo. Las últimas conversiones de chuetas tuvieron lugar en Israel fueron en febrero de 2023. Pese a que entonces el rabino Holland aseguró a Nissan que estaba dispuesto a examinar a cualquier chueta que él presentase ante su Bet Din, esta vía ahora está cerrada.
Según mi amigo, la maldición de los chuetas -concretada en el hecho de que no consigamos el reconocimiento total por parte del Rabinato de Jerusalem y que las conversiones o retornos de carácter personal se hayan interrumpido- proviene de nuestros antepasados. Muchos de ellos murieron por las delaciones de sus correligionarios y esa circunstancia podría ser la causa de que a lo largo de más de tres siglos este colectivo no haya conseguido la paz, interior y exterior; el paréntesis no se ha cerrado, pese a la etapa antes señalada que, personalmente, fue con diferencia la más feliz de mi vida. El judaísmo rechaza la teoría de que el alma de un ancestro fallecido pueda maldecir a sus descendientes o actuar como un espíritu vengativo. Sin embargo, en el Libro del Éxodo podemos leer: «La iniquidad de los padres sobre los hijos llega hasta la tercera o cuarta generación».
Habré vivido otros Rosh Hasanná - «Cabeza de Año» en traducción literal- más felices y esperanzadores que el de mañana. Han pasado muchas cosas recientemente y los pocos judíos mallorquines que quedamos no conocemos precisamente nuestros mejores tiempos en la Comunidad. Si la traición entre hermanos impide, en efecto, la plenitud de la paz, no hay duda de que algunos deberían reflexionar profundamente. Porque tras la jornada de Año Nuevo -fiesta al fin y al cabo- llega el Día Terrible de la Expiación.