Vista aérea del Parque Natural de Ses SalinesGetty Images

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Cuando Ibiza vivía de la sal

De los fenicios al turismo, la historia de las salinas que durante siglos sostuvieron la economía de Ibiza

CDurante siglos, la riqueza de Ibiza estuvo en los estanques de Ses Salines, una industria que marcó la economía y el paisaje de la isla mucho antes de la llegada del turismo. Al sur de Ibiza, entre el aeropuerto y la playa de Ses Salines, se extiende un paisaje de estanques, canales y grandes superficies de agua poco profunda. Son las salinas de Ibiza, explotadas desde la Antigüedad y durante siglos uno de los principales recursos económicos de la isla.

Los fenicios se establecieron en Ibiza en el siglo VII antes de Cristo. Su posición en las rutas del Mediterráneo y la posibilidad de obtener sal favorecieron el desarrollo comercial de la isla. En una época sin sistemas de refrigeración, la sal era indispensable para conservar carne y pescado y para almacenar alimentos durante largos periodos. Su valor iba mucho más allá de la cocina.

Una industria de más de dos mil años

La producción se basa en un sistema relativamente sencillo que depende del clima. El agua del mar entra en diferentes estanques y va pasando de uno a otro mientras el sol y el viento provocan su evaporación. A medida que disminuye el agua, aumenta la concentración hasta que la sal cristaliza y puede recogerse.

El método se mantuvo durante siglos, aunque las técnicas de extracción fueron cambiando. La cosecha se realizaba al final del verano y requería numerosos trabajadores. Antes de la mecanización, la sal se recogía y transportaba prácticamente a mano, en jornadas especialmente duras por el calor y las condiciones del terreno.

Vista aérea de toda la isla de IbizaGetty Images

El resultado se almacenaba y se exportaba desde Ibiza a diferentes puertos. La actividad fue lo bastante importante como para que el control de las salinas aparezca repetidamente en la historia política y económica de la isla.

El paisaje de Ses Salines

La explotación continuada también transformó el territorio. Canales, estanques y compuertas fueron modificando una zona húmeda que hoy tiene un importante valor ambiental.

Las salinas forman parte actualmente del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera, un espacio especialmente relevante para las aves migratorias. Los flamencos son sus habitantes más visibles en determinados momentos del año, pero no los únicos.

Lo particular es que el paisaje protegido que conocemos hoy no puede entenderse sin la actividad humana. La producción de sal y el ecosistema han convivido durante generaciones en el mismo espacio.

Cuando llegó el turismo

La economía ibicenca cambió radicalmente durante la segunda mitad del siglo XX. El crecimiento del turismo convirtió playas y núcleos costeros en el nuevo motor de la isla y dejó actividades tradicionales como la agricultura, la pesca o la producción salinera en un segundo plano. Las salinas, sin embargo, continuaron funcionando. Todavía hoy se produce sal en Ibiza, aunque su peso económico no puede compararse con el que tuvo en otros momentos de la historia. Lo que permanece es el paisaje y la huella de una actividad que durante siglos condicionó la vida de la isla.