Ninfeo de Cala Figuera en MahónHispania Nostra

El mar, las palomas y el abandono pudren un valioso tesoro romano en Mahón: «Urge actuar»

El ninfeo de Cala Figuera, un enclave arqueológico excepcional incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra, sufre un deterioro alarmante

En los riscos del puerto de Mahón aguanta todavía en pie el milenario ninfeo romano de Cala Figuera. O lo que queda de él, es decir poco más que un montón de piedras venerables que se están pudriendo devoradas por la corrosión y las palomas.

La situación ha llegado a un extremo tan crítico que la asociación Hispania Nostra lo ha incluido en su célebre Lista Roja del patrimonio, y ha advertido de que el tiempo se agota para evitar su desaparición definitiva: «Urge actuar».

El Ninfeo de Cala Figuera se encuentra en un enclave arqueológico de época romana único en el archipiélago balear. Fue levantado tras la llegada de Roma para el avituallamiento de las naves, excavado en un hipogeo talayótico que representa un vestigio excepcional de la arquitectura sagrada antigua.

Sin embargo, la estampa actual dista mucho de su esplendor clásico. Tiene grietas estructurales alarmantes, sillares fracturados por la vegetación invasora y una base de arenisca (marés) gravemente minada por los temporales.

La malla metálica instalada antaño como cerramiento —totalmente carente de mantenimiento— ha fracasado en su función, alerta Hispania Nostra. Y los excrementos de las aves que se refugian en la cueva, que tienen una alta composición ácida, están corroyendo y desintegrando literalmente la piedra.

Tras entrar en la Lista Roja de Hispania Nostra y gracias a la creciente presión de colectivos conservacionistas y ciudadanos —que llevan años denunciando el mutismo administrativo—, la Autoridad Portuaria de Baleares, titular de los terrenos, ha reaccionado. Puertos ha anunciado una intervención urgente para frenar la degradación ante el riesgo inminente de desprendimientos y el colapso de la ladera.

No obstante, los expertos exigen que los trabajos de emergencia centrados en consolidar la base rocosa, erradicar la maleza y sanear los daños químicos se ejecuten sin dilación y cuenten con la participación directa de arqueólogos e instituciones científicas para garantizar una restauración con rigor.