La cruz rota, ahora precintada, después del incidenteIB3

Un joven destroza una cruz histórica en Mallorca tras intentar escalarla en plena verbena

La emblemática Cruz de Bunyola, protegida como Bien de Interés Cultural, ha quedado mutilada tras la gamberrada de un chaval de 20 años

Una de las joyas patrimoniales más preciadas de Mallorca, la histórica Cruz de Bunyola, ha quedado gravemente mutilada. El monumento, catalogado como Bien de Interés Cultural, ha perdido la pieza superior y parte de su estructura después de que un joven de 20 años intentara escalarla en plena verbena. El suceso ocurrió en la madrugada de este pasado lunes —festivo local por la celebración de San Mateo— previa al día grande de las fiestas patronales.

Según avanzó el diario Última Hora, el joven, de 20 años, sufrió una brecha en una mano al venirse abajo parte de la estructura bajo su peso, aunque pudo abandonar el lugar por su propio pie para recibir asistencia médica de los servicios de emergencia y la Policía Local.

El Ayuntamiento de Bunyola precintó el perímetro y este martes, el Consell de Mallorca desplazó a un inspector a la zona para evaluar el alcance real de los daños sufridos, ya que este monumento tiene la máxima protección legal y está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

Daños contra el patrimonio

Fuentes del Consell han confirmado que ya se ha solicitado formalmente un informe detallado al Ayuntamiento de Bunyola para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades legales que se le imputarán al joven implicado. La institución ha garantizado asistencia técnica y económica al consistorio municipal para acelerar la restauración de la pieza.

El acusado se enfrentaría a un delito de daños al patrimonio como consecuencia de su acción temeraria, tras irrumpir sin autorización en un bien público de alto valor histórico.

La cruz antes de romperseED

La Cruz de Bunyola, situada en la histórica costa de s'Estació del pueblo, constituye un pilar vertebral de la historia, la memoria colectiva y la identidad de Mallorca. Es una pieza monumental que funcionaba como un hito de delimitación territorial, además de cumplir con la tradicional función de bendecir los términos municipales y dar la bienvenida a los viajeros que se aproximaban al casco urbano.

Su indiscutible valor arquitectónico y arqueológico está blindado por su máxima categoría legal, ya que fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Monumento.