Dos agentes de la Policía Nacional en la Comisaría de Playa de Palma
Sucesos
Tres matones, un encargo y la víctima equivocada: el dueño de una finca quería echar al inquilino
Los tres detenidos irrumpieron en la casa de Palma pero el morador no estaba, así que ataron, golpearon y se llevaron en una furgoneta a un amigo que había ido a visitarlo
El encargo tenía un objetivo, pero los tres matones se encontraron con otro hombre dentro de la casa. Y se lo llevaron. La Policía Nacional les ha detenido por secuestro y agresión de un hombre que ni siquiera era la persona a la que buscaban. La investigación apunta a que habrían sido contratados por el propietario de una finca para echar al inquilino. El problema —sobre todo para la víctima— fue que el hombre al que supuestamente iban a buscar no estaba allí.
La historia arranca este martes, cuando el 091 recibió el aviso de que un hombre había aparecido atado y herido en la carretera de s'Aranjassa, en Palma. Dos patrullas del Grupo de Atención al Ciudadano de la Policía Nacional se desplazaron hasta el lugar y la víctima les contó todo lo ocurrido. El hombre había viajado a Mallorca para visitar a un amigo que vicía en la finca de marras. Durante la visita, su amigo tuvo que ausentarse durante un tiempo y él se quedó solo en la vivienda. Fue entonces cuando aparecieron tres hombres.
Según explicó a los agentes, los individuos -dos españoles y un alemán- entraron en la casa, lo ataron, lo golpearon y lo introdujeron en una furgoneta. Tras recorrer varios kilómetros, acabaron arrojándolo del vehículo en marcha y lo dejaron abandonado. La víctima logró contactar posteriormente con su hija, que avisó a la Policía.
El verdadero objetivo era su amigo
El Grupo de Atracos concluyó que detrás de lo ocurrido podía haber un conflicto relacionado con la propia finca. Según la investigación policial, los tres detenidos habrían sido contratados por el propietario para actuar contra el morador, bien para conseguir que abandonara la vivienda, bien por unas supuestas diferencias económicas pero cuando llegaron a la casa, el hombre que buscaban se había ausentado y solo encontraron a su amigo, que estaba de visita en la isla.
Durante el secuestro, los autores habrían dejado además claro que el asunto no terminaba con él. La víctima explicó a los agentes que los hombres amenazaron con hacer lo mismo a su amigo, el verdadero objetivo de la acción.
Poco después, el inquilino se presentó ante los agentes. La descripción de los asaltantes proporcionó entonces una pista clave: uno de los autores era un hombre que trabajaba en la propia finca. La investigación permitió identificar a los sospechosos y la Policía Nacional detuvo entre el miércoles y el jueves a los tres. Ahora se trata de dilucidar qué motivo verdaderamente el encargo y si fue realmente como los tres declararon.