estudiar la incorporación de cazabombarderos Tornado alemanes, una vez retirados del servicio

Defensa

De Alemania a Mallorca: ¿'Tornados' para Son Sant Joan?

Ante un escenario geopolítico cada vez más incierto, la retirada de los cazabombarderos alemanes abre el debate sobre la recuperación de una capacidad aérea de disuasión permanente en Baleares

Nunca va mal una buena comparación, aunque dicen que las carga el diablo. Dentro de las crecientes tensiones -de nuevo, después de casi medio siglo- entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas (Falklands), Westminster ha anunciado que retira -para desguace y recambios- sus dos cazas Eurofighter «Typhon» I (primeros en ser fabricados, solamente útiles para el combate directo aéreo) por al menos otros dos de la «tranche» II, con capacidades ampliadas de ataque a tierra con miles de crucero, radar y conectividad entre sistemas de armas en la base de Mount Pleasant. Asimismo, allí tienen residente un avión de transporte y abastecimiento de combustible en vuelo Airbus A-400M «Atlas», que ya ha realizado algunos vuelos -soliviantando a los argentinos- a Punta Arenas, en Chile. Argentina, una vez desmontada su ejemplar aviación en las últimas décadas, está tratando lentamente de recuperarla mediante la adquisición de los ya muy reconocidos cazas monomotores F-16 (de segunda mano, daneses) pero aún falta un tiempo para que sean operativos. La posición británica de defensa de esas islas está muy clara, a pesar de sus problemas económicos en el apartado de gasto militar, y de que las Malvinas siguen estando a 13.000 kilómetros de Londres.

Volvamos a casa. La base Aérea de Son San Joan, en Palma de Mallorca, dentro del mismo recinto que el aeropuerto civil, se halla a unos 550 kilómetros de la capital de España, pero no tiene de forma estable un avión de combate propiamente dicho desde hace más de 65 años. Los primeros que llegaron, después de la guerra civil española, fueron varios Polikarpov I-16 y el grupo de caza número 28 con aviones Fiat CR-32. En 1940 fue creado el Regimiento Aéreo Mixto 3, añadiéndose varios bombarderos Heinkel He-111. Cuando se dio de alta oficialmente la base, en 1952, pasaron cuatro años antes de recibir los primeros cazas y entrenadores a reacción (obtenidos gracias a los convenios con los Estados Unidos), los F-86 «Sabres» y los míticos T-33. No duraron demasiado tiempo, ya que en 1963 la unidad de cazas se desmanteló y la base quedó como sede de aviones de entrenamiento (primero), y después solamente de salvamento y observación. Y así sigue hasta ahora, con anecdóticas ocasiones en las que algunos F-18 «Hornet» han parado allá con ocasión de un ejercicio de entrenamiento.

Las Islas Canarias están realizando el relevo de sus antiguos F-18 (que han resultado ser magníficos, resistentes, y unas «bestias» sin apenas ningún. Problema todos estos años) por los no tampoco muy modernos «Eurofighters I» (como los que hay en Malvinas, sin más capacidad que la intercepción aérea), pero al menos conservan su base aérea operativa en Gando. En Baleares, y en Mallorca, concretamente, solamente podemos llevar a cabo ejercicios de ficción.

La complicidad entre Mallorca y Alemania

Vamos a ver algunas posibilidades. Es imposible, por ahora, por razones políticas (y otras más) que España posea el F-35 norteamericano (ni en la versión A, ni en la «B» de aterrizaje vertical, desesperadamente necesaria para suplir a los también magníficos «Harriers» de la Armada). Pero dada la -podemos llamarla ¿complicidad?- entre Alemania y Mallorca («Malle», para ellos), nos vendrían igual de bien, en caso de querer ejercer alguna disuasión, una pareja de «Tornados» (y tal vez uno más para piezas de repuesto, canibalización le llaman) de segunda mano alemanes cuando vayan a ser retirados, alrededor de 2030.

Los «Tornados» -de los que aún hay en vuelo unos 30 en Italia, otros 30 en Arabia Saudí y casi 90 en el país germano- son unos más que excelente aviones cazabombarderos diseñados por el consorcio Panavia en los años 80 del pasado siglo, y que han tenido una gran experiencia de combate real en diversas ocasiones. Con alas que cambian de ángulo, deflectores del flujo de los motores, son incluso capaces de operar en pistas cortas (o en autopistas, cuando tus bases han quedado destruidas), pero, sobre todo, forman parte de los acuerdos entre Alemania y los Estados Unidos tras la recuperación del país, de ser el vector de lanzamiento de las bombas nucleares tácticas (de menos kilotones que las estratégicas) que siguen estando -y seguirán, ahora actualizadas- repartidas por los EEUU por varios países europeos.

Los «Tornado», veteranos cazabombarderos de los años 80, siguen en servicio y cuentan con amplia experiencia de combate

Italia tampoco es ajena a este dato, operando ya sus F-35. Lo fundamental, empero, es que este avión, además de sus características de quinta generación, sigilo y de control de «enjambres» de drones, está también certificado para portar y usar las bombas nucleares M-61 estadounidenses. Por lo tanto, el «cerco» nuclear a Rusia (Alemania, Países Bajos, Bélgica, Italia, Dinamarca, Suiza, Reino Unido, Noruega, Polonia, más la siempre singular «Force de Frappe» francesa que acaba de obtener -mediante un acuerdo con Finlandia, que también tendrá sus F-35- bases para sus «Mirage 2000» nucleares a pocos metros de la frontera rusa) se está aproximando a ser un nuevo telón de acero a la inversa. Disuasión al más alto nivel, mientras la guerra híbrida se desarrolla a ras de suelo o en el mar.

Antes de abundar en esto, unas cuantas matemáticas. El súper agujero negro económico que están significando los transportes cuatrimotores pesados Airbus A-400M españoles (que, además, incluye vidas, como las olvidadas de los pilotos e ingenieros de prueba que se estrellaron en San Pablo, Sevilla) solamente es comparable al de los blindados de ruedas 8*8 «Dragón», de los que nadie sabe qué hacer con ellos. El coste de ambos, estratosférico, se mire por donde se mire. La estocada de la Lufthansa a Airbus, al pasarse a Boeing, incluso encargando los conflictivos 737 Max, es muy significativa.

España cuenta con 14 A-400M (que, por ejemplo, no han sido posible usarlos contra los incendios de este verano porque aún no estaba en pleno uso el kit antincendios), pero la estructura básica logística y columna vertebral aérea de España siguen siendo los C-235 (como en Palma ahora) y los más modernos C-295 (ay, nuestros brutalmente eficaces C-212). Cuando hace falta mover un par de tanques «Leopard» seguimos recurriendo a los «Antonov» ucranianos. ¿Por qué? Porque, entre otras cosas (no caben), cada hora de vuelo de un A-400M significa, acumulando todo tipo de costes, desde combustible, a software, tripulación, mantenimiento, etc., el gasto de unos 25.000-30.000€. Brutal, sin tener cuenta los enormes gastos previos de diseño por Airbus y por ITP (motores).

Ante la imposibilidad política de que España adquiera el F-35, Mallorca podría adquirir «Tornados» alemanes de segunda mano cuando sean retirados hacia 2030

Vamos a los cazas de combate. España ha entrado en el programa del último desarrollo de los «Eurofighter Halcón» con un coste previsto de más de 6.000 millones hasta 2030. Pero, ahora, una hora de vuelo de un ”Eurofighter” (nivel II, no III) cuesta unos 50.000-60.000€ aproximadamente, mientras que el de un F-35 es de 35.000-42.000€, que, aunque todavía lejos de los 25.000€ prometidos por el constructor al diseñar del avión, están bajando a medida que se acercan a los 2000 aviones repartidos por todo el mundo. Por esta razón, España despliega las últimas horas útiles de los venerables y magníficos F-18 en varias partes del mundo, dejando los «Eurofighter» en casa. Por cierto, aunque no se ha comunicado bastante, éstos, del ala 14 volando en la frontera rumana, han conseguido el primer derribo en combate por parte de un avión español desde los combates en África hace medio siglo.

Está claro que España no se decide por los F-35 por su coste, o su dependencia operacional, sino por razones exclusivamente políticas, como ha quedado claro en las declaraciones de algunos militares, en reserva y activos, en los últimos días. Es porque, exclusivamente (dejando de lado el antiamericanismo inherente) podrían, en caso de gran conflicto, tal como podría ser una invasión de nuestro territorio, portar y, eventualmente, utilizar bombas nucleares ya que estarían certificados para ello. Nada más que esto.

O sea que, yendo a la propuesta realista, cuando Alemania empiece a jubilar sus «Tornados» para dejar paso a los F-35 (ya tiene el primero de ellos operativo), ¿podemos conseguirnos una pareja, como hemos dicho, o más bien tres? Habría que arreglar bastante la base de Son Sant Joan (hay un solo refugio para aviones de combate, totalmente inútil para hacer frente a las amenazas actuales de los drones) pero seguramente -tal como van los cambios geopolíticos- no sería ninguna mala idea tener una amenaza real (pero potencial, ya que las posibles bombas no estarían almacenadas en Mallorca) para ejercer la disuasión y seguridad que no se nos ofrece por ninguna otra parte.

«Tornados» alemanes en «Malle», Mallorca, ¿por qué no?