George Teianu, procesado por asesinatoJ.Fernandez Ortega

Juicio

Un miembro del jurado se desmaya dos veces al ver las imágenes de las 66 puñaladas a 'Chari'

Uno de los integrantes del jurado popular se ha desmayado en dos ocasiones con las imágenes y explicaciones de la autopsia; el procesado, serio y sin levantar la cabeza

Ya lo había anunciado el jefe de Homicidios en la primera sesión: en 16 años de Policía nunca había visto «una burrada igual». Este miércoles, quienes han podido contemplar las imágenes de la autopsia y escuchar al forense explicar una por una las cuchilladas y golpes que recibió María del Rosario Díaz, Chari, han entendido el porqué de aquellas palabras. Tal ha sido la impresión causada por la brutalidad de las heridas provocadas por su expareja, el rumano George Teianu, que uno de los miembros del jurado se ha desmayado en dos ocasiones y ha tenido que ser relevado. Mientras tanto, el procesado, ex y padre de sus hijas menores, ha seguido la sesión serio y sin levantar la cabeza.

Este miércoles era el día del forense, quien ha descrito ante el jurado una carnicería a un ser humano: 66 heridas de arma blanca repartidas por el cuerpo. Cuchilladas en el pecho, en la espalda, en los brazos y en las manos. Cinco de ellas penetraron hasta alcanzar estructuras internas. Varias llegaron a los pulmones. Otra perforó una vena de gran calibre. Una de las puñaladas entró por la parte alta del pecho, junto al esternón. El cuchillo atravesó los tejidos, se abrió paso entre la parrilla costal, penetró en el tórax y perforó el pulmón derecho. De delante hacia atrás.

La mujer también fue apuñalada por la espalda. Otra herida, próxima a la escápula derecha, recorrió el camino contrario: de atrás hacia delante. Volvió a penetrar en el tórax y volvió a alcanzar el pulmón derecho, esta vez en su parte inferior, y una tercera cuchillada entró por el lado izquierdo de la espalda y perforó el pulmón izquierdo. Los dos pulmones, por tanto, resultaron alcanzados por el arma y cada vez que la hoja perforaba uno de estos órganos no sólo lo dañaba, sino que seccionaba también los numerosos vasos sanguíneos que lo recorren. La viíctima comenzó a sangrar por dentro y ello acabó comprimiendo el pulmón. Sangre y aire dentro del pecho: un hemoneumotórax.

Otra de las cuchilladas había perforado una vena importante. La consecuencia de todo aquello fue una pérdida de sangre «masiva y brusca», según ha explicado el especialista. El organismo de Chari intentó compensarla: el corazón aceleró para mantener el riego de los órganos pero llegó un momento en que ya no pudo hacerlo. Entró en shock hipovolémico.

Según el forense, una hemorragia aguda de semejante magnitud puede provocar la muerte «en muy poco tiempo», incluso en cuestión de segundos o de pocos minutos.

Pero antes de morir, la mujer trató de protegerse. El médico halló cuchilladas y cortes en los brazos, las muñecas y las manos. Son lesiones que en Medicina Legal signfican heridas de defensa. «Toda persona, cuando ve que va a ser atacada», ha explicado, tiende instintivamente a interponer los brazos y las manos para proteger zonas vitales como la cara y el tórax.

La conclusión médico-legal ha sido inequívoca: muerte violenta, de etiología homicida. El juicio por Chari continúa.