Acampados en ocho tiendas montadas en el centro de la Plaza de España de Palma para defender el derecho a una vivienda digna y reclamar medidas contra la especulación inmobiliaria.
Graves denuncias de acoso sexual salpican la acampada con menores en Palma: las feministas se van por la inseguridad
A pesar de las denuncias públicas y de haber caducado el permiso el 29 de septiembre, el asentamiento por la vivienda se niega a disolverse y desafía al Ayuntamiento
La acampada de la plaza de España de Palma se resquebraja por dentro. El colectivo feminista y anticapitalista Flama ha recogido sus enseres y ha abandonado el asentamiento tras denunciar episodios de «acoso sexual» y «actitudes sexistas» en un espacio en el que también hay menores. Mientras uno de los colectivos abandona la protesta por considerar que se ha convertido en un lugar «hostil e inseguro», el resto de los acampados mantiene las tiendas instaladas pese a que el permiso de la concentración terminó el pasado 29 de septiembre.
Flama, que se autodefine como grupo feminista y queer mixto, sostiene que la convivencia dentro del asentamiento se ha deteriorado hasta convertirse en un «entorno hostil e inseguro». El colectivo asegura que se han producido episodios de «acoso sexual» y «actitudes sexistas» y considera especialmente preocupante que entre los participantes haya menores de edad.
Comunicado de Flama en sus redes
Tras hacerse públicas las denuncias, la acampada celebró una asamblea interna en la que las afectadas expusieron los casos. De ella salieron varias medidas y se expulsaron a las personas señaladas por generar situaciones de conflicto e inseguridad y pidieron disculpas públicas. Además, se estableció un protocolo contra el acoso y se creó crear un punto de atención LGTBI y de cuidados.
«El resumen es que, tras el comunicado, se ha dado diálogo en una asamblea interna extensa en la que se ha permitido a las afectadas exponer los casos, de la cual han salido medidas de protección y de la que esperemos surjan cambios positivos», señala Flama.
El alcalde exige el desalojo
La polémica llegó al Ayuntamiento de Palma, que reclama a la Delegación del Gobierno en Baleares que ordene el desalojo inmediato de la acampada. El equipo de gobierno del PP califica los hechos denunciados de «extremadamente graves» y recuerda que la autorización de la concentración finalizó el 29 de septiembre. También denuncia que las tiendas instaladas en la plaza dificultan las labores de mantenimiento y limpieza.
Hasta ahora, la Delegación del Gobierno se ha negado a desalojarlos porque consideraba que no había motivos para ordenar la retirada de los manifestantes, al entender que la protesta se amparaba por el derecho de reunión y no se había producido ninguna alteración del orden público que justificase una intervención policial. Tras la denuncia de acoso sexual, no ha habido ninguna reacción.
Desde el Ayuntamiento de Palma se han ofrecido a acompañar a las afectadas para presentar una denuncia ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional. Pero ellas han rechazado el ofrecimiento y han respondido al alcalde con un ataque.
«El Ayuntamiento ya pedía el desalojo antes de conocer estos hechos. Ahora pretende utilizarlos para reforzar una decisión política que ya había tomado», afirmó el colectivo en otro comunicado.
El feminismo, otro frente de batalla
La respuesta de Flama ha tensado aún más la situación acusando al Ayuntamiento de «utilizar el feminismo como arma» para deslegitimar la protesta.
Flama llega incluso a tildar de machista al Consistorio: «si la existencia de comportamientos machistas fuese motivo suficiente para desalojar un espacio entero, quizás el alcalde y sus socios deberían plantearse desalojar el Ayuntamiento».
Flama se marcha. La acampada continúa. Y los colectivos que permanecen en la plaza desafían la petición de desalojo y avisan: «la acampada sigue», mientras cuelgan banderas y otros elementos en la estatua de Jaume I pese a que se trata de un elemento protegido.