El procesado, George Teinau
Tribunales
La pesadilla de las hijas de Chari y George Teinau: aprendieron a anticipar la violencia y guardar silencio
Las profesionales que atendieron a las menores describen un día a día marcado por el miedo y el estado de alerta por la violencia contra su madre
El terror que sufría Chari hacia George Virgili Teinau, su pareja y padre de sus dos hijas, alcanzó también a las niñas, sobre todo a la mayor, que era entonces menor de edad pero contaba con los suficientes años para entender que su padre era un monstruo y su madre, una víctima. Que su familia, en general, era una pesadilla por culpa de él. La niña, ha relatado una técnico de Infancia y Familia durante el juicio, había aprendido a identificar las señales que precedían a los episodios de violencia y a guardar silencio sobre lo que ocurría en casa.
La profesional ha explicado que la menor presentaba síntomas compatibles con un trauma por la exposición continuada a episodios de violencia machista, agravado posteriormente por la repercusión mediática del caso. Durante la intervención, la niña relató episodios de violencia que había presenciado y sufrido y explicó que no los contaba por indicaciones de su madre. La técnico ha descrito una situación mantenida de «miedo, terror y pánico», en la que había aprendido además a reconocer cuándo podía producirse un nuevo episodio.
Lo hacía, según explicó durante la evaluación, a través de señales que identificaba en su madre. Le bastaba observarla para saber que algo ocurría o que podía ocurrir. Ese estado de alerta sostenido es uno de los elementos que la profesional ha relacionado con el trauma que presenta.
Miedo, estrés y sislencio
Expuesta a una pesadilla diaria, y encima, en silencio. La técnico ha incidido en este último aspecto y en las consecuencias de vivir durante un periodo prolongado pendiente de lo que podía suceder y sin poder gritar SOS fuera del entorno familiar «Podemos paliar el daño, pero formará parte de la historia de su vida», ha señalado.
La profesional se ha referido también a la hija pequeña de la pareja, que era un bebé -21 meses- y se encontraba en el coche cuando su padre desató el infierno. Aunque por su edad no tuviera capacidad para comprender y verbalizar lo que estaba sucediendo, ha explicado que este tipo de experiencias pueden quedar registradas en la memoria implícita. Según ha señalado, existe «un almacén» de memoria que puede hacer que, en el futuro, determinados estímulos provoquen una reacción al ser asociados por el cerebro con aquella experiencia, aunque la niña no pueda construir un recuerdo narrativo de lo sucedido.
También en su caso, ha advertido, lo ocurrido quedará incorporado a su historia vital y tendrá que ser abordado a medida que crezca y pueda comprenderlo. «¿Hay algo peor que que te cuenten que tu padre asesinó a tu madre?», se ha preguntado durante su declaración. El fiscal le ha preguntado también por la conveniencia de mantener a las menores alejadas de la figura paterna. La profesional ha remarcado que "no es que lo aconseje -que sí-, es que lo pide la hija mayor». La cría se refiere a su padre como «el desconocido».
El estado de las menores y del resto de la familia en las horas posteriores a la muerte de Chari ha sido abordado también en el juicio por una psicóloga de emergencias del 112, que acudió al domicilio familiar el mismo día de los hechos. La psicóloga atendió a la madre y a la hermana de Chari y estuvo también con la hija mayor y una sobrina. Ha recordado una situación de «cierto caos» en la que una de las primeras cuestiones que hubo que afrontar fue cómo comunicar a las niñas lo sucedido.
La hija mayor todavía no lo sabía y la profesional dio a los familiares pautas para explicárselo procurando reducir el impacto añadido de la comunicación. Posteriormente permaneció con ella y con su prima mientras los adultos atendían otras gestiones. La psicóloga ha explicado que pudo escuchar entonces la conversación entre las dos menores. La hija de Chari hablaba de lo sucedido de forma contenida, mientras su prima, de menor edad, formulaba preguntas más directas, propias de las dificultades de los niños para comprender la muerte.
Una mujer asesinada y una familia absolutamente rota por culpa de un monstruo.