Crónicas incorrectasÁlvaro Delgado

Armengol renegará del sanchismo

La trayectoria de Francina ha demostrado fidelidad a la mítica frase de Groucho Marx -tal vez piense que fue el inventor del marxismo- «si no le gustan mis principios, tengo otros»

La convocatoria de elecciones abre un tiempo nuevo en el que «veremos hechos que nos helarán la sangre», parafraseando el reproche que la madre de Joseba Pagazaurtundúa, militante socialista y jefe de la policía local de Andoain, lanzó a Patxi López tras traicionar la memoria de su hijo pactando con sus asesinos. Uno de esos hechos será, de consumarse la derrota del sanchismo, la desbandada general quienes fueron -mientras les convino- fieles soldados del narciso.

Uno de los casos llamativos será el de Francina Armengol. Quien ha sido, según opinión unánime de los medios no sodomizados, la peor y más sectaria presidenta histórica del Congreso de los Diputados, mostrando una falta de institucionalidad y de talla personal que la han hecho asemejarse más al ahora imputado Balti Picornell que a su prestigioso correligionario Félix Pons, será con seguridad una de las deserciones más significativas. Y si no, al tiempo.

Este no va a constituir el primer bandazo en la peculiar trayectoria política de Armengol. Militante en su juventud del Bloc d’Estudiants Independentistes de Barcelona, se afilió luego al PSOE -sin renunciar a su catalanismo- por simples ansias de tocar poder, pues sus compañeros de origen cabían en Baleares en un taxi. Luego, en las primarias del PSOE del 2017, apoyó la candidatura de Patxi López en contra de quien fue el triunfador Pedro Sánchez, realizando la siguiente declaración pública: «El candidato que ha presentado el modelo de partido donde yo me siento cómoda, donde yo entiendo es hacia donde tiene que ir el Partido Socialista, y que además es capaz de unir al Partido Socialista después del Congreso para ser un partido fuerte, alternativo a la derecha en España, es el compañero Patxi». Al final, tras inclinar vergonzosamente el lomo para gozar del manto protector del sanchismo, se rindió a los encantos de Pedro y acabó como presidenta de Baleares siendo, tras su derrota frente a Prohens en 2023, nombrada presidenta del Congreso de los Diputados, tercera máxima autoridad de un Estado en el que nunca ha creído. La trayectoria de Francina ha demostrado fidelidad a la mítica frase de Groucho Marx -tal vez piense que fue el inventor del marxismo- «si no le gustan mis principios, tengo otros».

Con el precedente de sus continuos cambios de lealtad, la ex presidenta balear aguarda el momento oportuno para soltar el lastre sanchista y arrimarse al poder socialista emergente

Después de verla encabezar desvergonzadamente en Palma la reciente manifestación sobre la vivienda, alguien que en ocho años de gobierno no hizo más que ignorar y multiplicar el problema, tengo la íntima convicción de que aún no hemos contemplado su última pirueta. Escasamente consciente de sus múltiples limitaciones, que la presidencia del Congreso ha sacado crudamente a la luz -la prensa local la encumbró de forma solo justificable por su reparto de subvenciones-, y de lo quemada que está su figura frente a los ciudadanos baleares (el palacete de la Carrera de San Jerónimo y la confortable vida madrileña -200.000 euros al año y casoplón millonario- acaban nublando el entendimiento), pretende presentarse a las generales como cabeza de la lista socialista balear. Y su futuro nos deparará sorpresas.

La previsible derrota de Sánchez en las elecciones de noviembre provocará una notable desbandada de alcaldes y líderes autonómicos del PSOE. Descubriremos, en una maniobra más vieja que un bosque de encinas, a montones de socialistas que nunca fueron sanchistas. Y, entre ellos, estará Francina. No les quepa a ustedes duda de que en algo -o en mucho- se desmarcará del amado líder, siempre dependiendo del grado de poder interno que el derrotado narciso sea capaz de conservar. Y pronto se arrimará, sin pudor alguno, al poder socialista emergente.

Les emplazo a comprobarlo en breve. Admito todo tipo de apuestas.