Desde la etapa de Zapatero hemos vivido una radicalización peligrosa del PSOE, agravada por la de Pedro Sánchez. Nuestra versión balear, Francina Armengol, ha seguido la senda política marcada por los anteriores. Armengol, presidenta del Congreso, ha sido incapaz de estar a la altura del cargo que ocupa y lejos de marcar un perfil institucional se ha deslizado por la pendiente del partidismo más descarado.

No me resisto a recomendar a los socialistas baleares el ejemplo de dos insignes correligionarios suyos que representan un modo ético de entender la política: Julián Besteiro y el mallorquín Félix Pons. Ambos fueron también presidentes del Congreso de los Diputados en épocas distintas, el primero durante la II República, el segundo durante la actual monarquía parlamentaria. Un mallorquín a quien Madrid le sentó tan bien como a Maura.

Ahora que parece que el PSOE retoma la senda hacia el marxismo, a tenor de los socios parlamentarios con los que pacta y las políticas que aprueba, conviene recordar las palabras de Julián Besteiro en su discurso de ingreso en la Academia de ciencias morales y políticas en 1935: «El Manifiesto Comunista y El Capital -obras de Marx-, no son una especie de Biblia donde nosotros, cada vez que tengamos que resolver un problema que nos plantea la realidad, no tengamos más que hojear las páginas hasta encontrar el versículo correspondiente y aplicarlo (…). Es más, os voy a decir que la doctrina de Marx no ha sido siempre la misma (…)». Se considera a Julián Besteiro un socialdemócrata avant la lettre, sin duda lo fue. El PSOE no había renunciado aún al marxismo, pero Besteiro ya lo ejercía con moderación y espíritu crítico. De hecho, su visión del socialismo rechazaba la revolución y la lucha de clases.

A Armengol Palma le sentó mal y Madrid peor. El PSOE no es la solución, a la vista está, ni tampoco lo es ella

Félix Pons fue también un ejemplo de sobriedad socialista, socialdemócrata convencido, asumió responsabilidades de gobierno adoptando una postura institucional. Representó el constitucionalismo en estado puro. Todavía recordamos como en 1989 expulsó del Congreso a tres diputados de Herri Batasuna por no ajustarse a la ley y no usar la fórmula oficial al jurar o prometer la Constitución al tomar posesión de sus respectivos escaños. Un ejemplo de saber estar y hacer cumplir la legalidad y el ordenamiento jurídico.

En cambio, hoy, la representante del PSOE de las Islas Baleares en Madrid, Francina Armengol, está muy lejos de esos dos insignes políticos, predecesores suyos en el honroso cargo de presidir la sede de la soberanía nacional.

Armengol no ha sabido estar a la altura, como tampoco lo estuvo cuando presidió la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. El incidente del Hat Bar es un ejemplo. La falta de interés por construir vivienda pública fue una constante los ochos años de sus gobiernos. Tampoco resolvió los graves problemas de agua potable que hay en Menorca. Ha sido el Govern de Marga Prohens el que ha proyectado una desaladora en la zona del levante menorquín que solucionará la mala gestión del agua del PSOE. Tampoco supo conseguir un régimen fiscal adecuado a las necesidades de nuestras islas, y así podríamos seguir con un largo etcétera.

Necesitamos un cambio en Madrid. El PSOE no es la solución, a la vista está, tampoco lo es Francina Armengol. Han tenido muchos años para mostrar su buen hacer como gobierno tanto en Palma como en Madrid y no lo han hecho.

A Armengol Palma le sentó mal y Madrid peor. Necesitamos un cambio de manera urgente. Es muy necesario que en Madrid haya un gobierno con visión de Estado, preocupado del bienestar de todos los españoles y por supuesto de los baleares. La oportunidad del cambio la tenemos el próximo 29 de noviembre, no nos confiemos.

· Xisco Cardona es abogado y diputado no adscrito en el Parlament balear