¿Bendición o gesto romano? Las endebles razones que acusan de «falangista» al Cristo de Felanitx
Que los autores del último diseño de este monumento de 1934 apoyaran al bando sublevado durante la guerra no es un argumento de peso
Un regidor de Esquerra Republicana Balear fue asesinado en la guerra por el sabotaje de la inauguración del monumento de Sant Salvador
Cristo Rey de Felanitx
La carretera que sube al santuario de Sant Salvador de Felanitx amaneció el domingo 1 de julio de 1934 repleta de clavos. Durante la noche, alguien los arrojó para sabotear la inauguración de un enorme Crist Rei de casi 40 metros de altura que bendecía el pueblo con el brazo extendido al estilo romano. No hubo accidentes, pero la acción provocó numerosos pinchazos en las ruedas de los coches de los asistentes, incluido el del propio obispo, que tuvieron que subir andando.
La revista El Felanigense publicó que «los ermitaños y los niños iban recogiendo las tachuelas, ayudados por los peregrinos que ascendían. No tiene disculpa el autor de tal salvajada ni aun concediendo que no pudo medir las consecuencias fatales a que exponía a los ocupantes de los coches. Nuestra indignación va unida a la de todos los buenos felanigenses».
En aquellos meses de la II República gobernaba la derecha en España, así que el gobernador civil ordenó a la Guardia Civil atrapar al culpable. Al día siguiente, detuvieron a uno de los izquierdistas más conocidos del pueblo, Rafel Estades Adrover, alias s’Esparter, regidor de Esquerra Republicana Balear. La revista local pidió «un castigo en consonancia con la falta», pero en pocas horas fue liberado por ausencia de pruebas. El atentado se quedó, por el momento, sin castigo.
Rafel Estades Adrover
Fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús en Madrid el 28 de julio de 1936.
Ruinas del Sagrado Corazón de Jesús en Madrid en agosto de 1936.
Rafel Estades no era una persona violenta sino todo lo contrario. Lo demostró durante la Revolución de Octubre de 1934. Mientras las izquierdas se levantaban en armas en Asturias y otros lugares de España, en Felanitx se celebró una manifestación que acabó a golpes en la plaza de s’Arraval. El líder de las juventudes de Esquerra, Antoni Llodrà Tallades, pegó al falangista Juan Falcó Oliver, y el que puso paz en el tumulto fue el propio Estades.
El golpe militar de 1936 rompería aquella tensa paz. Los falangistas controlaron rápidamente el pueblo e iniciaron la represión contra los izquierdistas. El alcalde republicano, Pere Oliver Domenge, escapó y Estades se escondió en su propia casa. Cinco meses después, el 17 de diciembre de 1936, la Guardia Civil comunicó que dos ex guardias municipales y un empleado del Ayuntamiento habían confesado haber arrojado los clavos de Sant Salvador por orden del regidor Estades. Un juez ordenó incautarle todas sus propiedades y unas semanas después lo encontraron en su casa.
Como explica la historiadora Aina Adrover, S’Esparter sufrió un via crucis el 14 de enero de 1937. Mientras lo llevaban detenido, los vecinos le pegaban y escupían en el trayecto hacia el Ayuntamiento. Allí los guardias lo ataron para que la gente pudiera vejarlo hasta aburrirse. Después, unos falangistas se lo llevaron a Palma y lo asesinaron en el cementerio. Cuentan que su cuerpo apareció con seis tachuelas clavadas en la cara. Tenía 47 años.
Rafel Estades Adrover. Incidente tachuelas. UH, 4 de julio 1934
Su bisnieto Gabi Rodas, veterano periodista de Diario de Mallorca, afirma que es «el crimen más sádico de la Guerra Civil en Mallorca». La hija de Estades, Maria, regentó durante la dictadura el quiosco de la plaza Mayor de Palma y nunca le dejaron hablar de ello. Rodas explica que Maria «nunca pudo conciliar el sueño y que nunca olvidó ni perdonó».
Remígia Caubet también militó en la Falange femenina, esculpió a Nuredduna y no por eso es una estatua fascista
Ahora, casi 90 años después, la noticia vuelve a ser el Crist Rei de Sant Salvador. La asociación Memoria de Mallorca ha solicitado su retirada por vulnerar la ley nacional de memoria democrática. El escritor felanitxer Bartomeu Mestre Sureda, Balutxo, ha entregado un informe al Gobierno de Pedro Sánchez donde concluye que el monumento es falangista. Sus pruebas son bastante endebles. Su principal argumento es que el diseño original de Mateu Alzamora se modificó para que el cristo realizara el saludo romano y que los autores del cambio fueron «tres falangistas». Los culpables serían el rector Antonio J. Mora, que apoyó el golpe y oficiaba misas por Falange durante la guerra; Francesc Salvà, que «financiaba las milicias de Falange y firmaba las cartas con ‘¡Arriba España!», y Tomás Vila, que sí se afilió a Falange.
Que los autores del último diseño apoyaran al bando sublevado durante la guerra no es un argumento de peso. La escultora Remígia Caubet también militó en la Falange femenina, esculpió a Nuredduna y no por eso es una estatua fascista. La otra prueba es interpretativa, ¿el cristo hace el saludo fascista o bendice al pueblo? ¿Quién interpreta hoy ese monumento como una apología del fascismo?
El anuncio ha causado un gran revuelo a nivel mediático. Algunos lo han comparado con el fusilamiento y posterior destrucción del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles, en el Madrid republicano de 1936. La alcaldesa de Felanitx, Catalina Soler (PP), ha avisado de que defenderán el monumento hasta al final, incluso acampando si hace falta.