La eurodiputada de Unidas Podemos, Irene Montero, y la coordinadora de la formación en Baleares, Lucía Muñoz, en el Parlamento Europeo.PODEMOS BALEARES

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Objetivo, conseguir cargo: la 'flotillera' amiga de Irene Montero que va de 1 al Congreso tras anunciar que aspiraba a ser alcaldesa de Palma

Encabezará la lista del 29N por Baleares, con Irene Montero al frente de la candidatura por Madrid, y mantiene abierta la opción de aspirar a la Alcaldía de Palma en 2027 si no consigue escaño

Lucía Muñoz tiene plan A y plan B, el caso es seguir en un cargo público de la mano de Podemos. La única concejala de la formación morada en el Ayuntamiento de Palma encabezará la candidatura al Congreso por Baleares en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, apenas unas semanas después de anunciar que quiere repetir como candidata a la Alcaldía de la capital balear en mayo de 2027. Primero aspira a regresar a Madrid y, si no consigue el escaño, mantiene abierta la vía municipal. Una sucesión de candidaturas que pone de manifiesto la falta de relevo en un Podemos que ha pasado de tener tres concejales en Cort a quedarse con uno solo y cuyo futuro autonómico es aún más negro.

A sus 33 años, Muñoz es regidora en el Ayuntamiento de Palma, coordinadora de Podemos en Baleares y secretaria de Vivienda de la formación. Además, ya fue diputada en el Congreso entre 2019 y 2023, antes de regresar a la política municipal para encabezar una candidatura que acabó con la pérdida de dos de los tres concejales que tenía Podemos.

Ahora, sin haber terminado siquiera su mandato en Cort, vuelve a aspirar a un escaño en la Cámara Baja. Lo que no ha aclarado es qué ocurriría con sus pretensiones municipales si consigue representación en Madrid, ni cómo piensa conciliar ambos compromisos electorales.

La dirigente mantiene, además, una estrecha relación de amistad con Irene Montero e Ione Belarra, con quienes compartió vacaciones en Menorca en agosto de 2025. De aquel viaje salió la conocida fotografía de las dos dirigentes nacionales ante una pintada de «Menorca antifa», tomada por la propia Muñoz, que posteriormente reivindicó su autoría en las redes sociales.

Cuarenta días fuera del Ayuntamiento y una polémica por el sueldo

El pasado año, Muñoz participó en la Global Sumud Flotilla de apoyo a Gaza, una expedición que la mantuvo alrededor de 40 días alejada del Ayuntamiento de Palma, incluido el primer pleno del curso político. Durante ese tiempo continuó percibiendo su remuneración municipal, circunstancia que desató un enfrentamiento con el alcalde del PP, Jaime Martínez. El primer edil le reprochó su prolongada ausencia y le instó a que «la próxima vez que se quiera ir de vacaciones o a cualquier otro sitio, pida una suspensión de empleo y sueldo». Martínez llegó a espetarle: «Usted es una vividora, vive del cuento. Hace teatro». Y añadió: «Lo que tiene que hacer es no aprovecharse de las pesadillas de los demás, de las tragedias de los demás y de la situación de los demás para intentar rascar votos». Muñoz rechazó las acusaciones, defendió el carácter humanitario de su participación en la flotilla y respondió al alcalde acusándole de decir «cuñadeces». La discusión terminó con la concejala entregándole el chándal con el que había sido deportada por Israel.

La polémica se sumó a otras protagonizadas durante la legislatura, como sus declaraciones reclamando que en 2026 «desaparezca el Estado de Israel», que motivaron una denuncia de la Federación de Comunidades Judías de España ante la Fiscalía de Delitos de Odio o los carteles de las celebraciones alternativas de Sant Sebastià organizadas por Podemos Palma, con representaciones queer del patrón de la ciudad, cuya judicialización sigue adelante en la Audiencia de Palma.

La dirigente que en 2023 dejó su escaño en Madrid para dar el salto al Ayuntamiento de Palma vuelve a mirar hacia la Cámara Baja apenas tres años después. Dos candidaturas, dos instituciones y una incógnita que sigue sin despejarse: cuál de los dos proyectos piensa priorizar.