Acampadosen el centro de la Plaza de España de Palma para defender el derecho a una vivienda digna y reclamar medidas contra la especulación inmobiliaria. EFE/Tomás Andújar

Los acampados en Palma se atrincheran y el alcalde exige el desalojo tras la caída de Sol: «Baleares no es distinta a Madrid»

Jaime Martínez, del PP, comienza a multar a los activistas atrincherados en la plaza de España, como mínimo hasta la huelga general, y pide a la Delegación del Gobierno que actúe

Tras el desalojo esta madrugada de la protesta en la Puerta del Sol de Madrid, los manifestantes del colectivo Acampar para Habitar resisten atrincherados en la plaza de España de Palma. El alcalde de la capital balear, Jaime Martínez (PP), ha anunciado que la Policía Local empezará a multar a los acampados, y ha exigido al Gobierno central que envíe a la Policía Nacional para vaciar la plaza.

«Baleares no es distinto que Madrid, se aplican las mismas leyes. Si allí se entiende que esta concentración ya no la ampara el derecho de manifestación, aquí tiene que pasar lo mismo», ha reclamado Martínez desde Londres, donde asiste a la feria de turismo World Travel Market.

El primer edil ha remitido una petición formal al delegado del Gobierno en Baleares, Pere Joan Pons, para que ordene la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Mientras la Delegación evalúa la solicitud, el Ayuntamiento ha dado instrucciones a la Policía Local para que este mismo martes comience a identificar a los manifestantes, levante actas e imponga sanciones por incumplir las ordenanzas de convivencia cívica y de ocupación de la vía pública.

40 o 50 tiendas en pie

La reacción del Ayuntamiento de Palma se produce horas después de que un operativo de 400 agentes desalojara a 334 personas en la Puerta del Sol de Madrid, en una operación que se saldó con dos detenidos. La marcha de las organizaciones impulsoras y los problemas de orden público justificaron, según la Delegación del Gobierno en Madrid, el fin de la protesta.

En Palma, sin embargo, la acampada cuenta todavía con entre 40 y 50 tiendas instaladas. El movimiento nació a finales de septiembre en solidaridad con la movilización madrileña —iniciada tras el desahucio y posterior muerte de Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años—, pero ha cobrado fuerza propia ante los elevados precios del alquiler en las islas.

Los acampados aseguran que no tienen intención de moverse. Su plan es aguantar como mínimo, hasta la huelga general del próximo 11 de noviembre. Será entonces cuando decidan en asamblea si prolongan la acampada hasta las elecciones generales del 29 de noviembre o si trasladan las movilizaciones a las asambleas de los barrios.