Sobre las sorpresas que nos aguardan y mi pobre pluma seca
¿Qué más puede pasar? Pues que al señor Bestard le manden a su casa por el turbio asunto de los coches oficiales. La iniciativa del fiscal, desde luego, le deja a los pies de los neumáticos, que no de de los caballos
Me escribe un diputado ubicado -al menos de momento- en la bancada derecha y derechista del parlamento regional. Quiere felicitarme por algunos de mis recientes artículos. Se interesa -además- por el destino personal y político de Jorge Campos a quien asegura conocer muy poco. Mi interlocutor se muestra optimista -no es para menos, tal como está el panorama a la izquierda del Pecos- pero también críptico. Por su texto incluyo que quisiera contarme algún secretillo político pero que se aguanta las ganas, tal vez siguiendo órdenes de su estamento superior. Sus frase finales me dejan en vilo: «Ya veremos. Habrá muchas sorpresas». Y remata: «A ti la pluma se te va a quedar seca». Pues qué bien.
¿Qué puede pasar en este noviembre oscuro como boca de lobo más allá del insoportable dolor que sigue provocando la tragedia ferroviaria? ¿Caerá Puente? En China lo hubiesen fusilado: lo hicieron con su ministro de Transportes tras un accidente parecido al de Urda. Nos libre el Altísimo de esas barbaridades, yo me conformo con que lo cesen. De todas maneras, el vallisoletano tiene sus días -políticos- contados. No será el sucesor ni el sucesor del sucesor. Hablarán las urnas en vez de los fusiles, pero espero que sean implacables.
¿Qué puede pasar? Supongo que Rosario Sánchez -hoy mismo, en sede parlamentaria- se llevará un buen revolcón por utilizar despacho en la cámara sin ser diputada. Procede, desde luego, y si la situación fuese a la inversa los socialistas obreros y españoles serían durísimos. Pero tampoco hay que ensañarse con la chica. Se ha metido en el túnel del terror porque ha querido, cierto, pero en su propio pecado va a llevar la penitencia. Mientras tanto, Armengol ya está entronizada como cabeza de lista por Baleares mientras la pobre Ro va a pasar las de Cain. Casi que me da pena.
¿Qué más puede pasar? Pues que al señor Bestard le manden a su casa por el turbio asunto de los coches oficiales. La iniciativa del fiscal, desde luego, le deja a los pies de los neumáticos, que no de de los caballos. Creo que esta vez Galmés tendría que dar un paso al frente y cesar a este señor y a su macho cabrío, otro que tal baila. Pero tal vez lo mejor sería que la mano justiciera fuese la de Vox, que Lessenne le muestre la puerta. Si no es así y el cese viene de la mano del PP puede quebrarse el frágil idilio que deberá consumarse tras el Mes de María. También podría ocurrir que el indómito cazador se aferre al cargo. «Si no dimite Puente, no dimito yo».
No sé dónde surgirá la sorpresa a la que se refería el diputado críptico pero de aquí al 29-N el mundo -no solo el de estas islas tan cosmopolitas y al tiempo tan provincianas- puede volverse del revés dos o tres veces. O más. ¿Y si Israel y Estados Unidos atacan de nuevo a Irán? Y si Netanyahu -malo entre los malos pero, al fin y a la postre, el más votado en la tierra de mis antepasados- logra formar gobierno por enésima vez? En un mundo en el que incluso el Papa de Roma vota por correo, pareciera o pareciese que ya nada queda por ver. Pues sí. Estamos a la espera de la aplazada revuelta de los
agricultores y ganaderos en Madrid. Y el Dijous Bo, y la Feria del Turismo en la que Prohens y los suyos deberán hacer grandes esfuerzos para no promocionar Mallorca, no se nos vaya a enfadar madò Farta.
Estoy sobre ascuas.