Minuto de silencio en el Congreso de USCA este martes en PalmaCSS

Entrevista Susana Romero (Usca)

«Filtrar las grabaciones del accidente ferroviario es ilegal y sólo aumenta el dolor de las víctimas»

La portavoz del sindicato de controladores aéreos arremete contra las prisa del Gobierno por buscar un culpable: «Señalar al error humano tras el accidente de Urda es una imprudencia y tapa el fallo del sistema»

Señalar el error humano como posible causa de la tragedia ferroviaria sin esperar a los resultados de la investigación es, para Susana Romero, portavoz del sindicato de controladores aéreos, una imprudencia. Defiende que los sistemas de seguridad deben estar preparados para evitar que un fallo individual desemboque en una catástrofe y reclama una investigación independiente, libre de presiones políticas y empresariales. Romero también advierte de los riesgos que entrañan las condiciones laborales de los controladores en las torres privatizadas, que mantienen una huelga indefinida desde abril.

Pregunta. ¿Qué valoración hace de cómo se están sucediendo los acontecimientos? Da la sensación de que el ministro se está parapetando en el error humano, es decir, en el error de un trabajador.

Respuesta. Nosotros, como sindicato de controladores aéreos, formamos parte de la Plataforma de Profesionales por el Transporte Seguro y ya nos hemos pronunciado públicamente al respecto mediante una nota de prensa reciente. En esa plataforma también están representados los ferroviarios, los pilotos y los profesionales del transporte marítimo, por lo que se trata de una opinión compartida por distintos colectivos del sector. Lo primero que pedimos es prudencia. Nos parece un gran error, además de una posible ilegalidad, la filtración de unas grabaciones que pueden estar descontextualizadas y que no van a ayudar a esclarecer lo sucedido. En estos momentos hay familias que están intentando recuperar los cuerpos de sus seres queridos fallecidos en el accidente. Una de las cosas que aprendimos a raíz del accidente de Spanair y de la constitución de una asociación de víctimas es que las víctimas deben ser siempre lo primero. Pilar Vera nos lo recordaba muchas veces. La especulación, el decir que ha podido ser una cosa u otra, no aporta nada positivo y provoca un dolor tremendo a las víctimas. Evidentemente, todos queremos saber qué ha sucedido, pero lo fundamental es conocer las causas para evitar que vuelva a ocurrir.

En aviación siempre decimos que no hay dos accidentes iguales, precisamente porque de cada accidente se aprende qué ha fallado y se introducen las correcciones necesarias. El error humano es inherente al ser humano. Todos cometemos errores, también en nuestro trabajo. Hay psicólogos que hablan incluso de decenas de errores diarios por persona en diferentes situaciones. Por eso, los sistemas deben contar con barreras de seguridad robustas que impidan que un error individual desemboque en un fallo total. Por ejemplo, en aviación, cuando un controlador da una instrucción a una aeronave, el piloto tiene que repetir exactamente lo que se le ha indicado. Es lo que llamamos colación. Si yo le digo que ascienda a un determinado nivel de vuelo y proceda directamente a un punto, el piloto debe repetir esa instrucción para asegurarnos de que la ha entendido correctamente. Esa es una barrera de seguridad. No sé si la persona que se comunicaba con los conductores ferroviarios cometió algún error. Eso tendrá que determinarlo la investigación. Pero, incluso aunque lo hubiera cometido, un error individual no debería provocar un accidente de estas características. Si eso ocurre, significa que el sistema ha fallado.

Los asistentes al congreso muestran su duelo por las víctimas de UrdaCSS

P. El ministro se apresuró a hablar de error humano. ¿Cree que existe una intencionalidad política detrás de esas palabras pronunciadas con tanta premura?

R. No sé qué pretendía. Entiendo que quizá buscaba calmar a la opinión pública o tranquilizar a los ciudadanos para evitar que se genere pánico hacia el sistema ferroviario, pero lo desconozco. Lo prudente sería esperar a que los profesionales encargados de la investigación determinen qué ha sucedido. Son ellos quienes deben recoger las pruebas y realizar una investigación seria y rigurosa. Eso es lo que pedimos en este momento: seriedad y respeto, sobre todo hacia las personas que lo han perdido todo. Hay tragedias de las que uno puede recuperarse, o no, pero cuando alguien pierde la vida, esa pérdida es irrecuperable. Nadie puede compensarla.

P. Ustedes reivindican la necesidad y la urgencia de que las investigaciones sean realizadas por un organismo independiente.

R. Sí. Para nosotros, la independencia es fundamental. No porque dudemos de la profesionalidad de quienes investigan, en absoluto, sino porque consideramos que pueden existir presiones políticas o empresariales. Imaginemos, por ejemplo, que en la investigación de un accidente aéreo participan fabricantes como Boeing o Airbus y que estos pueden acabar siendo juez y parte. Hay cuestiones que deben examinarse con muchísimo cuidado. Lo importante, más allá de determinar posibles culpabilidades, algo que corresponde a los jueces y no a los investigadores, es conocer las causas del accidente. Ese debe ser el único objetivo de una investigación de seguridad: averiguar qué ha sucedido para evitar que vuelva a ocurrir. También habrá que analizar otros factores. En Inglaterra, por ejemplo, después de años de liberalización ferroviaria, se ha iniciado un proceso de renacionalización del transporte ferroviario. Quizá también sea necesario estudiar si el proceso de liberalización del ferrocarril ha tenido alguna incidencia en lo sucedido.

P. Hace poco, en El Debate Baleares, entrevistábamos a una controladora aérea de Palma que explicaba que la probabilidad de que un error provoque un accidente es prácticamente nula porque existen distintas capas de seguridad. Si falla una, hay otras que permiten detectar y corregir el problema. ¿No debería suceder exactamente lo mismo en el transporte ferroviario? Un sistema ferroviario no puede depender de la decisión de un único trabajador.

R. Exactamente. Es lo que comentaba al principio. Todos cometemos equivocaciones en nuestro trabajo. Es imposible no hacerlo. La aviación es considerada el medio de transporte más seguro precisamente por ese modelo de seguridad, lo que conocemos como safety. Por eso otros sectores del transporte intentan reproducir el sistema de seguridad aérea. Se trata de disponer de distintas capas o barreras de seguridad, como los eslabones de una cadena. Si uno falla, debe existir otro que impida que se rompa la cadena. Además, hay que detectar por qué se ha producido ese fallo para corregirlo de cara al futuro. Antes hablábamos de las comunicaciones entre controladores y pilotos. Cuando un controlador transmite una instrucción, el piloto tiene que repetirla porque puede equivocarse al escucharla o interpretarla. Incluso cuando hay muchísimo tráfico, puede ocurrir que responda una aeronave cuyo indicativo se parece al de otra. El controlador debe ser capaz de detectar esa confusión. Y, aun así, a veces suceden cosas. Por eso es fundamental identificar cualquier pequeña brecha de seguridad y corregirla. Un único fallo no debería provocar un accidente. Normalmente es una concatenación de errores lo que termina desembocando en una tragedia. En este caso tendremos que esperar a conocer los resultados de la investigación.

P. Paralelamente a la investigación técnica, ¿cree que debería existir también una responsabilidad política?

R. Como sindicato, no nos corresponde determinar responsabilidades políticas. Hoy (por ayer) está prevista una comparecencia en el Congreso que vamos a seguir con muchísimo interés para conocer las explicaciones que se ofrecen tanto a los profesionales como a los ciudadanos. Creemos que es fundamental actuar con honestidad, independientemente de quién esté al frente de las instituciones. También es imprescindible que desde el ministerio se escuche a los profesionales y se tengan en cuenta sus advertencias. Los ferroviarios ya tenían convocada una huelga por cuestiones relacionadas con la seguridad. Es decir, había indicios de que algunas cosas estaban fallando y, desde nuestro punto de vista, no se han corregido a tiempo.

P. Pasando ahora a la situación de los controladores aéreos, ¿podemos estar tranquilos? Hace unos años protagonizaron protestas por sus condiciones laborales. ¿Ha mejorado la situación desde entonces? ¿Se atienden adecuadamente sus reivindicaciones?

R. Pues mire, precisamente desde abril hay una huelga de controladores aéreos en las torres privatizadas por cuestiones muy similares a las que están denunciando los ferroviarios. Desde la privatización, el tráfico aéreo ha aumentado claramente, especialmente después de la pandemia, y, sin embargo, ahora hay menos controladores que antes de la privatización de esas torres. Además, están sometidos a unos turnos que, desde nuestro punto de vista, pueden llegar a comprometer la seguridad. Hablamos de incrementos de capacidad, reducción de los descansos y otras condiciones laborales que ya provocaron movilizaciones en el pasado y que han llevado a mantener una huelga indefinida desde abril. Se están denunciando problemas muy parecidos a los del sector ferroviario. Creemos que ha llegado el momento de escuchar de verdad a los profesionales. Como decía antes, la seguridad tiene que estar siempre por encima de cualquier otro circunstancia.