Sede central de Eurocaja Rural en Toledo

Eurocaja Rural, la cooperativa que se convirtió en un gigante financiero practicando la humanidad

La Caja cumple 60 años totalmente consolidada como una de las principales entidades (cooperativas) de crédito en España

Algunos clientes suelen hablar de la cercanía de las pequeñas entidades bancarias, donde el trato es humano en un asunto tan importante como el del parné. Muchos grandes bancos (muchos de ellos también nacieron siendo pequeños) crecieron tanto, que el cliente fue quedando relegado inevitablemente en ese grado de proximidad y valimiento.

Esa familiaridad ha sido sustituida en muchos casos por la tecnología, que va alcanzando a todo. Los niveles de familiaridad y modernidad (en la tecnología), en la lejanía digital que trata de ser cercana (y se van consiguiendo avances en este sentido), varían dependiendo de cada caso. Uno especial de equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo es Eurocaja Rural.

Fundada en 1965

La cooperativa fundada en Toledo en 1965, sesenta años después conserva su naturaleza original, enmarcada y evolucionada, pero visiblemente presente, en el gran grupo financiero que es hoy, en 2025, extendido interna y externamente también fuera de Castilla-La Mancha, con presencia actual en siete Comunidades Autónomas, y unas miras de expansión por toda España que dejó el lunes bien claras su director general, Víctor Manuel Martín.

La idea esencial fue la creación de una entidad financiera totalmente cooperativa, de la que se puede decir que ha fructificado en una entidad moderna que nunca ha renunciado a sus principios, a su humanidad, enfrentando la evolución de los tiempos, los cambios en el sector, sin perder su compromiso atávico con un servicio financiero local, alejado de la especulación y con el objetivo irrenunciable (e irrenunciado) y principal de servir a la comunidad.

En continuo crecimiento

Eurocaja Rural presentó el lunes su nueva campaña institucional por su 60º aniversario. Una fecha singular que marca una tendencia sin embargo corriente en la entidad desde su fundación y más aún en los últimos años, con un enorme crecimiento dentro de sus estrictos márgenes ancestrales y de estabilidad institucional que en absoluto son limitantes, sino todo lo contrario: 488 oficinas, más de 112.000 socios y medio millón de clientes, todas en continuo ascenso, son algunas de las cifras que se reafirman con sus formas.

Desde el campo y la agricultura y los intereses de sus habitantes y trabajadores, respectivamente, la entidad ha sabido crecer adaptándose a los tiempos y valiéndose de los nuevos medios como la digitalización o la innovación, puestas al servicio de su visión primigenia: un compendio ideal de clasicismo y vanguardia en el sector financiero que proviene de lo agrícola (sector al que atiende preferentemente) y no renuncia al desarrollo en otros ámbitos, siempre en beneficio del concepto y razón de ser de su nacimiento: «El trato cercano y humano» como «centro de su modelo de negocio», en palabras de su presidente Javier López Martín.

Sesenta años de cercanía

Lo asistencial, lo social o lo cultural también están entre sus misiones. Esto se desprende de sus valores fundacionales y de aquellos préstamos, condiciones y cuentas fabricadas (así siguen) casi personalmente para cada cliente. Un apoyo fundamental para el sector primario, que con el paso del tiempo se ha diversificado hasta la inversión o las empresas de manera integral. Sesenta años de cercanía que siguen caracterizando a aquella humilde Caja Rural Provincial de Toledo que solo ha cambiado el nombre y su tamaño, manteniendo y mejorando la virtud de sus principios y de su negocio como un ejemplo único para el sector.