Casa portería al lado del monasterio de Monsalud
El impresionante monasterio cisterciense de Guadalajara que de verdad hace que te sientas en el medievo
El XVI fue el tiempo de su apogeo como lugar de peregrinación a su Virgen de Monsalud, una suerte de Lourdes alcarreña que no sirvió para mantener su pujanza
El monasterio cisterciense de Monsalud, en Guadalajara, es, aparte de un gran príncipe de la Orden del Císter en España, un posterior hijo de la desamortización de Mendizábal, las expropiaciones forzosas que dejaron los bienes de la Iglesia en manos de particulares y en muchos casos en el abandono.
Monasterio de Monsalud
El tiempo ha ido haciendo mella en el monumento casi milenario, abandonado y no tanto a lo largo de los siglos. El esplendor de su existencia llegó con su idea, su concesión, su fundación y su construcción como núcleo económico y espiritual en plena época y lugar de conquistas y reconquistas hasta el triunfo final del cual fue símbolo de consolidación.
Sala capitular
El XVI fue el tiempo de su apogeo como lugar de peregrinación a su Virgen de Monsalud, una suerte de Lourdes alcarreña que no sirvió para mantener su pujanza. La decadencia del lugar fue paulatina. Ya antes había habido conatos de caída por deficientes administraciones, y finalmente fue clausurado en el XIX tras la desamortización de Mendizábal, por lo que terminó siendo propiedad privada.
Altar Mayor
En su abandono terminó pareciendo aquella mansión decadente que Alfonso Cuarón inventó en Florida para ubicar su versión de Grandes esperanzas de Dickens, donde la ruina era tan visible como el antiguo fulgor. Hoy se puede visitar y se diría que es casi obligatorio por la oportunidad que ofrece de sumergirse en otro tiempo gracias a sus vestigios imprevistos.
Relieve de un monje cisterciense
Donde parece que no hay nada, de pronto se enecuentra una esencia, una verdad inmortal en lo que parece a simple vista solo la antesala vacía (que no lo está) de valiosos restos. En esa naturaleza que perdura (también gracias a recientes y benditos trabajos de restauración) uno puede perderse en los siglos del románico y del gótico que le siguió e imaginar la vida de la Orden expulsada.
Lavamanos en la Iglesia
La iglesia románica, algunas celdas de los monjes, el claustro, la sacristía o la sala capitular están vivas en su quietud y belleza incomparables que hay que sentir y contemplar.