Panorámica de La Vereda iluminada por el sol
La resurrección de La Vereda: Uno de los Pueblos Negros más bonitos de Guadalajara
Unos jóvenes iniciaron la reconstrucción de este pueblo que quedó abandonado en los años sesenta
Los Pueblos Negros de Guadalajara ganan popularidad turística con el paso del tiempo, a la vez que es exponencial la notable pérdida de habitantes en sus calles. Este éxodo rural no es una tendencia de la actualidad, sino que se trata de una historia que ya asoló la zona en el pasado. Buena cuenta de ello trae la población de La Vereda, en plena Sierra de Ayllón, deshabitada desde la década de los años sesenta.
Las complicadas condiciones de vida propiciaron el éxodo a la ciudad o localidades mejor dotadas en la época. La Vereda quedó completamente abandonada y en 1972 la zona fue expropiada por el ICONA con el objetivo de reforestar la zona.
Una ayuda inesperada
Panorámica de La Vereda
Pocos años después y como si de un milagro se tratara, apareció un grupo de jóvenes arquitectos de Madrid y Guadalajara interesados en reconstruir el lugar. Sumergidos en el interés de su «Arquitectura Negra», lograron que el ICONA no demoliera el pueblo en 1976. En este mismo año se hicieron con la concesión del pueblo para proceder a su rehabilitación con efecto en 1977.
Desde esta última fecha la asociación ha trabajado arduamente por mantener la esencia de la arquitectura y apariencia típica de los pueblos de esta sierra. Para ello, imitaron los métodos de construcción que desembocan en un panorama digno de máquina del tiempo en el que sus calles parecen congeladas en la década de los años 30 en el lugar.
Fieles a la esencia del lugar
Casa típica de La Vereda a base de pizarra
La población conserva el aspecto de su nacimiento, gracias a este empeño por usar mismo materiales y técnicas con los que en su día el pueblo llegó a ser una realidad. Todos estos protocolos de actuación fueron basados en estatutos y votados en una serie de normas que velan por la conservación del lugar.
La filosofía de los reconstructores es totalmente fiel a sus primeros pobladores, pero condiciona que la reconstrucción sea ardua y lenta. Como materias primas aparecen el barro, la madera y la pizarra oscurecida tan común de la zona y que motiva el reconocido nombre de Pueblos Negros.
La Vereda tras una fuerte nevada
El motor del proyecto se sigue basando en la preocupación por la desaparición de estas localidades rurales que tuvieron en su inicio los jóvenes profesionales que prestaron auxilio a La Vereda.
Primeros pasos
La asociación se puso manos a la obra y pronto ideo un plan de actuación priorizando las labores a realizar. En primer lugar había que adecuar el acceso al pueblo y garantizar la existencia de agua. Pronto se construyó un puente que facilitara la llegada a sus calles y se localizó un manantial, que tras obtener los permisos oportunos logra abastecer de agua el terreno.
Casa típica del entorno de La Vereda
Tras asegurar este primer paso, lo siguiente pasaba por consolidar las estructuras de los edificios con la creación y reconstrucción de muros de pizarra, que junto a vigas de madera sostienen los edificios. Además, de evitar la filtración de agua impermeabilizando el suelo.
Y desde el exterior, al interior de estas casas ancladas en el pasado con especial atención a tabiques, puertas, ventanas e incluso chimeneas y hornos presentes en cada construcción.
Programa de actividades artesanales
El proyecto sigue adelante paso a paso gracias a sus cerca de cuarenta socios que pretenden que el pueblo esté cada vez más habitado. El objetivo no es turístico y es que se pretende que un futuro puedan vivir en La Vereda entre cuarenta y cincuenta familias. Conforme una de las casas está terminada y preparada para vivir, se procede a su habitabilidad.
Pozo de pizarra en La Vereda
Para darse a conocer ofrecen diferentes talleres al año como: Elaboración de piezas de cerámica con cocción en un horno de imitación a los romanos. También pueden visitar el lugar para aprender las técnicas de la elaboración de la mermelada con productos locales y además, se realizan encuentros para la enseñanza de la carpintería aplicada a la recuperación de aperos o puertas.
Una historia de redención, de mirar desde el presente al pasado respetando sus métodos. La Vereda vuelve poco a poco a la vida gracias al sueño de aquel grupo de jóvenes voluntarios que lucharon por mantener el conjunto de este pueblo, la singularidad de sus edificaciones y al entorno rural que les rodea, en la lucha por la despoblación.