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El abandono del vino manchego: la venta de bodegas destapa la crisis que el Gobierno de Page ignora

Vox acusa al Gobierno de Emiliano García-Page de dar la espalda a viticultores y bodegueros mientras aumenta la venta de instalaciones en plena crisis del sector

Castilla-La Mancha, tierra de viñedos infinitos y cuna de algunos de los vinos más reconocidos del mundo, atraviesa una crisis silenciosa que amenaza con arrasar uno de sus motores económicos. Cada vez son más las bodegas que se ven obligadas a colgar el cartel de «se vende». Una señal inequívoca de que el sector vitivinícola vive uno de los momentos más delicados de su historia reciente.

El Grupo Parlamentario Vox en las Cortes regionales ha lanzado la voz de alarma: el incremento de la venta de bodegas no es un hecho aislado, sino un termómetro de la gravedad de la situación. Grandes instalaciones de la Denominación de Origen La Mancha, proyectos ecológicos consolidados e incluso cooperativas históricas se enfrentan a un futuro incierto marcado por la falta de relevo generacional, la presión para modernizar infraestructuras y la creciente competencia internacional.

Una región líder que pierde terreno

Castilla-La Mancha presume de ser la mayor superficie de viñedo del mundo, con 436.000 hectáreas, casi 90.000 explotaciones y medio millar de bodegas. Sin embargo, esa potencia vinícola contrasta con un presente marcado por el abandono institucional. «El bipartidismo del PSOE y el PP ha convertido la región en un gigante con pies de barro», denuncian desde Vox, recordando que las barreras impuestas desde Bruselas, el encarecimiento de suministros y la falta de políticas eficaces están asfixiando al sector.

El vino manchego, símbolo de identidad cultural y motor económico para miles de familias, se encuentra hoy amenazado por la falta de visión del Ejecutivo autonómico. Lejos de proteger a los viticultores, el Gobierno de Emiliano García-Page mantiene, según la oposición, una actitud de complacencia que abandona a su suerte a agricultores y bodegueros.

El termómetro de una crisis ignorada

La venta de bodegas, que en otro tiempo podría haberse visto como una oportunidad de inversión, se interpreta ahora como el síntoma más evidente de un sector en caída. «Estamos perdiendo no solo negocios, sino el relevo generacional que garantizaría el futuro del vino en nuestra tierra», alerta Vox.

La crítica es clara: el Gobierno de Page no está respondiendo a las necesidades reales de un sector estratégico para la región. Ni se han impulsado mecanismos eficaces para asegurar precios estables, ni se han facilitado ayudas para competir en igualdad de condiciones en los mercados internacionales.

Exigen medidas urgentes

Vox reclama al Ejecutivo regional que abandone el inmovilismo y adopte medidas urgentes que eviten la desaparición de bodegas históricas. Entre sus propuestas destacan: garantizar el relevo generacional, fomentar la estabilidad de precios, impulsar la competitividad internacional y defender el vino manchego como motor económico, social y cultural.

En definitiva, Castilla-La Mancha vive una paradoja dolorosa: ser la mayor región vitivinícola del mundo y, al mismo tiempo, una tierra donde cada vez más bodegas tienen que rendirse. Y mientras tanto, el Gobierno de Page sigue sin reaccionar, dejando que el futuro de un sector estratégico se evapore como vino derramado.