Emiliano García-PageCMM

Page se encierra en el victimismo: trasvase, presupuestos y Cataluña como excusas recurrentes

La entrevista en CMM ha mostrado a un líder más preocupado por su perfil político nacional que por la gestión regional

Emiliano García-Page ha vuelto a desplegar en Castilla-La Mancha Media su discurso habitual: reproches hacia el Gobierno central, advertencias vacías sobre el trasvase y acusaciones al independentismo catalán. El presidente autonómico, más pendiente de marcar distancias con Pedro Sánchez que de ofrecer soluciones concretas para su tierra, se ha presentado resignado, derrotista y, al mismo tiempo, con la vehemencia de quien siempre encuentra un culpable externo.

«He perdido la fe» en la financiación autonómica

Page ha asegurado haber «perdido la fe» en que España logre un nuevo modelo de financiación autonómica. Lo ha calificado de «deprimente» y ha señalado directamente al independentismo catalán como el freno que, en su opinión, bloquea cualquier avance. Sin embargo, no ha concretado qué papel juega Castilla-La Mancha en esa negociación ni qué propuestas reales ha puesto sobre la mesa en los últimos años más allá de repetir que «el coste de los servicios» debe ser el criterio rector.

Críticas a los Presupuestos… pero sin alternativa

El presidente castellanomanchego también ha cargado contra el Gobierno de España por no haber presentado aún los Presupuestos Generales del Estado. «Una legislatura sin sacar un presupuesto resulta difícil de entender», ha lamentado. Pese a ello, Page no ha aclarado cómo encaja esta crítica con su papel de barón socialista ni ha explicado qué margen de maniobra tiene en la negociación interna de su propio partido.

El ultimátum eterno sobre el Tajo

Otro de los puntos recurrentes de su discurso ha sido el trasvase Tajo-Segura. Page ha vuelto a poner plazos al Gobierno, asegurando que si no entran en vigor las nuevas reglas antes de que termine septiembre, su Ejecutivo emprenderá «acciones procesales». El ultimátum, repetido en numerosas ocasiones, vuelve a sonar más a gesto político que a compromiso efectivo, dado que las sentencias del Supremo ya marcan un camino que el propio Ejecutivo central asegura estar cumpliendo.

Cataluña, siempre presente

Page tampoco ha querido desaprovechar la ocasión para cargar contra Junts, esta vez a propósito de la posibilidad de que Cataluña gestione sus fronteras. Lo ha calificado de «grave» y de tener «tufo racista». Según él, sería «frívolo» ceder a una comunidad competencias migratorias, aunque sus palabras reflejan más un intento de posicionarse en la batalla política nacional que una preocupación directa por Castilla-La Mancha.

Un discurso más para Madrid que para la región

La entrevista deja entrever la estrategia habitual de García-Page: proyectarse como un socialista crítico con Sánchez y presentarse como la voz de la «España moderada», mientras en Castilla-La Mancha los problemas persisten sin respuestas claras. La financiación autonómica sigue sin resolverse, el agua continúa siendo un conflicto abierto y los servicios públicos arrastran muchas carencias.

Más que una hoja de ruta para la región, el discurso de Page parece un alegato destinado a marcar perfil propio dentro del PSOE y a reforzar su imagen de verso suelto frente a Ferraz. Un presidente atrapado en el bucle del victimismo y las advertencias, que ni resuelven los problemas de Castilla-La Mancha ni ofrecen un horizonte real de soluciones.