Explotaciones Hermanos Delgado, Socuéllamos, Ciudad Real
Este es el vino blanco ecológico de La Mancha que conquista el Oro y reivindica la esencia del Airén
Un viaje a los viñedos más antiguos de Ciudad Real revela cómo una bodega familiar ha convertido al Airén en un tesoro ecológico capaz de brillar entre los mejores del mundo
En el corazón de Socuéllamos, un vino blanco nacido de la tierra y de la paciencia ha vuelto a colocar el nombre de la comarca en el mapa internacional. El Airén Ecológico Pago Delgado, elaborado por Explotaciones Hermanos Delgado, ha conquistado una Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Vinos y Vinagres Ecológicos EcoRácimo 2025, celebrado en el majestuoso Castillo Gran Capitán de Montilla, en Córdoba.
La distinción no es menor. EcoRácimo, impulsado por la Diputación de Córdoba, el Ayuntamiento de Montilla y Ecovalia, celebra ya su vigésimo sexta edición y se ha consolidado como uno de los certámenes de referencia para quienes trabajan la vid desde la sostenibilidad. Allí, un jurado formado por enólogos, sumilleres y catadores de prestigio evalúa únicamente vinos con certificación ecológica oficial. Y entre ellos, el Airén de Pago Delgado brilló con luz propia.
Una viticultura que escucha al paisaje
La historia de este vino comienza mucho antes de llegar a la copa. Los viñedos de Pago Delgado, en plena Mancha, se cultivan bajo criterios estrictos de agricultura orgánica. Nada en ellos es casual: la vendimia se realiza de forma selectiva para asegurar una calidad constante y la intervención en bodega se reduce al mínimo. El objetivo es claro: permitir que el vino evolucione por sí mismo, respetando los ritmos naturales del viñedo.
Este compromiso ha convertido a la bodega en un referente nacional de viticultura sostenible. No se trata solo de producir vinos ecológicos, sino de demostrar que otra forma de elaborar —más consciente, más respetuosa— es posible.
El Airén Ecológico Pago Delgado ofrece un perfil aromático limpio, honesto, que se reconoce desde el primer instante. En nariz aparecen manzana y pera, frescas, casi recién cortadas, acompañadas de toques cítricos que despiertan el vino y de matices herbales que recuerdan su origen ecológico.
En boca mantiene ese equilibrio que solo logran los vinos que no necesitan artificios: suavidad, una acidez precisa y un final armonioso que invita al siguiente sorbo. Es un vino que no busca deslumbrar, sino contar una historia, la de una tierra que durante siglos ha trabajado la uva Airén como si fuera un idioma propio.
La sostenibilidad que se bebe
En cada botella de Pago Delgado hay más que vino. Hay una declaración de intenciones. La bodega defiende una manera de trabajar que reduce al mínimo el impacto ambiental y respeta los ciclos de la naturaleza. En una región donde la viña forma parte del ADN cultural, este enfoque ecológico se convierte en un gesto de responsabilidad con el territorio.
Por eso este Oro en Montilla no solo premia un vino: reconoce un modelo, una forma de mirar al campo sin prisas y con respeto, del mismo modo en que lo hicieron generaciones anteriores.