Convento Santa María del Campo Rus, CuencaWikipedia

Este convento del siglo XVI en Cuenca estuvo a punto de perderse y hoy todo un pueblo lo ha devuelto a la vida

Vecinos, universidad y ayuntamiento se han unido para rescatar del olvido este símbolo histórico de Santa María del Campo Rus

En Santa María del Campo Rus, el patrimonio ya no es solo pasado. Es presente compartido y futuro posible. El antiguo convento del municipio, levantado en 1564 y durante décadas condenado al silencio y al abandono, vuelve poco a poco a llenarse de vida gracias a una alianza poco habitual: vecinos, asociaciones, universidad e instituciones caminando en la misma dirección.

La clave está en la Escuela de Patrimonio de Santa María del Campo Rus, un proyecto impulsado por el Ayuntamiento y la Universidad de Castilla-La Mancha que se ha convertido en un ejemplo de cómo la recuperación del patrimonio puede ser también una herramienta contra la despoblación y un motor cultural para todo un territorio. Una estrategia respaldada, además, por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que ve en iniciativas como esta una forma real de revitalizar el mundo rural.

Un convento que vuelve a abrirse al pueblo

Dos años después de su puesta en marcha, el proyecto ya empieza a dejar huella. El convento no solo se estudia y se protege: se vive. Talleres, música, teatro y propuestas culturales jalonan a lo largo del año la agenda de este espacio que los propios vecinos rescataron de la ruina. El pasado fin de semana, por ejemplo, el templo acogió un taller belenístico y la exposición Santa María del Campo Rus. Tiempo, tierra y memoria, una muestra que conecta historia, identidad y comunidad.

Cada actividad es una forma de devolver al edificio su función social. De convertirlo, poco a poco, en un recurso cultural estable para el municipio y para la comarca.

Investigar para conservar, divulgar para proteger

La Escuela de Patrimonio no se limita a programar eventos. Uno de sus pilares es la investigación rigurosa y la formación. En los próximos meses se desarrollarán trabajos de lectura arqueológica de los paramentos murarios de la iglesia, estudios sobre las técnicas constructivas originales y acciones encaminadas a obtener la autorización arqueológica de la Junta para avanzar en la recuperación del conjunto.

El proyecto incluye tareas de desescombro de las zonas colapsadas, la consolidación de elementos con riesgo de caída y el tratamiento y análisis de los materiales recuperados. Todo ello se documenta con técnicas avanzadas como la captura tridimensional mediante ortofotogrametría, que permitirá conservar digitalmente el estado del edificio y planificar futuras intervenciones con mayor precisión.

Cada paso queda recogido en una memoria científica que no solo servirá para este convento, sino también como modelo exportable a otros municipios con patrimonio en riesgo.

Un laboratorio vivo para la universidad

Para la UCLM, Santa María del Campo Rus se ha convertido en algo más que un proyecto académico. El profesor Miguel Ángel Valero lo define como un auténtico campo de experimentación donde profesionales de distintas disciplinas trabajan con un objetivo común: devolver a la sociedad lo que la sociedad invierte en la universidad pública.

La experiencia ha permitido avanzar de forma notable en el conocimiento histórico del edificio y del propio municipio, demostrando que la investigación universitaria puede tener un impacto directo y tangible en la vida local cuando se hace de la mano de los pueblos.

«Fruto de la lucha de todo el pueblo»

Desde el Ayuntamiento, el alcalde Baltasar Bello subraya que nada de esto sería posible sin la implicación vecinal. La Escuela de Patrimonio es, en sus palabras, el resultado de la suma de esfuerzos de asociaciones y vecinos que nunca se resignaron a perder uno de los símbolos del municipio.

El camino, admite, no es corto. Pero el optimismo se apoya en hechos: el convento ya no está olvidado y cada avance refuerza la idea de que la recuperación completa es posible si se mantiene la unión.

Una asociación que late por el convento

Como fruto directo de este proceso, en 2024 nació la Asociación para la Restauración y Recuperación del Convento de Santa María del Campo Rus. Su objetivo es claro: reivindicar la importancia del edificio y presionar a las administraciones para que no se pierda un ejemplo patrimonial de primer nivel.

El convento, construido sobre el enclave de una antigua ermita, conserva en buen estado su nave central, mientras que el crucero se desplomó en los años 70. Hoy, la asociación cuenta con alrededor de un centenar de socios, entre los que se encuentran prácticamente todos los vecinos y los propietarios de buena parte de los negocios del pueblo.

Cada uno ha aportado su granito de arena. Tiempo, trabajo, ideas. Gracias a esa implicación colectiva, el convento ha dejado de ser una ruina silenciosa para aspirar a convertirse en epicentro cultural de la comarca.

En Santa María del Campo Rus, el patrimonio ya no espera. Camina. Y lo hace al ritmo de un pueblo que ha decidido no dejar caer su historia.