Bisonte
Nueve bisontes han llegado a este rincón de Guadalajara (y no es por lo que imaginas)
Un proyecto científico pionero usa al mayor herbívoro de Europa para abrir el monte, prevenir incendios y dar futuro a un pueblo de 80 habitantes
Llegaron en silencio, casi sin hacer ruido. Nueve cuerpos enormes avanzando entre el frío del Sistema Ibérico Sur, como si el tiempo hubiera decidido dar marcha atrás. El bisonte europeo, el mayor herbívoro terrestre del continente, ya pasta en los montes de El Recuenco, un pequeño pueblo de apenas 80 habitantes en la provincia de Guadalajara que se ha convertido, sin buscarlo, en el centro de un experimento pionero en Europa.
No es una postal ni una ocurrencia turística. Es ciencia. Y también es futuro.
Un proyecto piloto que mira al pasado para responder a los incendios del presente
La llegada de los bisontes forma parte de un proyecto de investigación internacional liderado por Rewilding Spain, con la participación de la Universidad del País Vasco, la Universidad de Manchester y ECONOVO, un centro especializado en dinámicas ecológicas vinculado a la Universidad de Aarhus, en Dinamarca.
Durante los próximos años, los investigadores monitorizarán de forma continua cómo influye la presencia del bisonte europeo en el monte mediterráneo de montaña: qué come, cómo se mueve, qué efecto tiene sobre la vegetación leñosa y hasta qué punto puede ayudar a reducir el riesgo de incendios en un contexto marcado por el cambio climático.
Hay un dato clave que lo explica todo: cerca del 30 % de su dieta se basa en madera y material leñoso. El bisonte abre el monte de forma natural, recupera pastizales, reduce la acumulación de combustible vegetal y favorece paisajes más diversos y resilientes.
Así es la manada que ya vive en El Recuenco
Cinco hembras y cuatro machos. Todos proceden de una finca de El Espinar, en Segovia, donde han vivido en semilibertad tras llegar desde Polonia y Países Bajos. Los más jóvenes nacieron ya en la península, lo que ha permitido formar una manada cohesionada y perfectamente aclimatada a las condiciones de la meseta.
Tras su llegada, los animales pasan un periodo de adaptación controlado antes de moverse en semilibertad por una parcela de monte público de 400 hectáreas, propiedad del Ayuntamiento y cerrada perimetralmente. Cada bisonte está geolocalizado mediante GPS y el seguimiento sobre el terreno es constante. Nada se deja al azar.
Ciencia en el monte: estrés, dieta y vegetación bajo lupa
El estudio va mucho más allá de observar animales pastando. A través del análisis de muestras fecales, los investigadores estudiarán hormonas, niveles de estrés, inmunoglobulinas y composición de la dieta mediante técnicas de metabarcoding. Todo ello sin alimentación suplementaria: los bisontes se alimentan exclusivamente de lo que ofrece el monte.
Los datos obtenidos se compararán con otras poblaciones de bisonte repartidas por Europa, desde Escandinavia hasta Azerbaiyán, pasando por Países Bajos, Polonia o Rumanía. El objetivo es entender hasta dónde llega la capacidad real de adaptación de esta especie a ecosistemas muy distintos.
En paralelo, se analizará el impacto de los bisontes sobre la vegetación leñosa, tanto en zonas sin intervenir como en parcelas donde se han realizado clareos previos. Ciencia aplicada al territorio, con resultados medibles.
Un monte vivo y compatible con la vida del pueblo
Una de las grandes preguntas que surgen siempre es la misma: ¿Qué pasa con los usos tradicionales del monte?
La respuesta es clara. El pastoreo natural con bisontes es compatible con la corta de leña, la entresaca de madera de pino, la gestión cinegética, la recogida de setas y el uso recreativo. El acceso seguirá siendo libre, como hasta ahora. Lejos de excluir, el proyecto suma.
Cuando un pueblo pequeño toma una gran decisión
Nada de esto habría sido posible sin el impulso del Ayuntamiento de El Recuenco y de sus vecinos. Su alcalde, Enrique Collada, define el monte como «la joya de la corona» del municipio. Con esa idea, fue el propio Ayuntamiento quien solicitó albergar un proyecto de pastoreo natural con bisontes.
Durante el último año se ha trabajado desde el consenso social: reuniones, charlas, visitas al terreno y diálogo constante con los agentes locales. En un territorio marcado por la desaparición de la ganadería extensiva y el abandono de usos tradicionales, el bisonte vuelve a activar dinámicas que parecían olvidadas.
Empleo, investigación y turismo de naturaleza
El impacto no se mide solo en biodiversidad. Este proyecto abre la puerta a empleo de calidad vinculado a la gestión forestal, la investigación científica y el turismo de naturaleza. También refuerza los negocios del pueblo: casas rurales, bar, tienda y futuras iniciativas ligadas al ecoturismo.
«El bisonte nos permite gestionar mejor el monte, investigar con rigor y atraer visitantes con una especie icónica», explica el alcalde, que confía en que el proyecto ayude a generar nuevas oportunidades para el municipio.
El experimento que observa Europa
En un momento en el que la renaturalización gana peso como respuesta a los grandes desafíos ambientales, El Recuenco se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto. Un lugar donde se prueba si una especie clave, desaparecida durante siglos de muchos territorios, puede ayudar a construir montes más sanos, paisajes más resistentes al fuego y pueblos con futuro. Los bisontes ya están aquí. Y lo que ocurra en este rincón de Guadalajara puede marcar el camino de muchos otros lugares de Europa.