Plaza Mayor Tarazona de la ManchaTurismo de Albacete

Este pueblo de Albacete esconde una de las plazas más bonitas de España y un carnaval único

Tarazona de la Mancha sorprende con una Plaza Mayor del siglo XVII, un valioso patrimonio y el carnaval más antiguo de la provincia

En la llanura manchega, donde el horizonte se estira entre viñedos y campos de cultivo, sobreviven pueblos que no necesitan alardes para dejar huella. Tarazona de la Mancha, en el corazón de la provincia de Albacete, es uno de ellos. Una localidad que conserva intacta la esencia de Castilla-La Mancha y sorprende al viajero con un patrimonio singular, una vida tranquila y una de las fiestas más genuinas y antiguas de toda la región.

Aquí, el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Las calles amplias, la vida alrededor de la plaza y la hospitalidad de sus vecinos construyen un paisaje humano que no se ha perdido con los años. Tarazona no se visita: se recorre despacio, se escucha y se vive.

La Plaza Mayor: un rincón único que cuenta siglos de historia

El corazón del pueblo late en su Plaza Mayor, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1968 y considerada una de las más singulares de Castilla-La Mancha. Construida en el siglo XVII, su trazado rectangular y su estética de aire colonial la convierten en un espacio único dentro del urbanismo manchego.

Los balcones corridos de madera, los amplios aleros y los arcos de sillería que dan acceso a las calles adyacentes crean una sensación envolvente, casi teatral. Cuatro arcos —el de Castañicas, Juan y Medio, Chicharras y el del Ayuntamiento— permiten entrar a este espacio que durante siglos fue escenario de la vida social, comercial y festiva del municipio. Antiguamente, incluso, por uno de ellos accedían los toros cuando la plaza se utilizaba como coso taurino.

Plaza MayorPortal Cultura Castilla-La Mancha

Presidiendo el conjunto se alza el Ayuntamiento, construido en 1692, de estilo renacentista y único edificio de la plaza con soportales de piedra. Frente a él, una fuente monumental de 1928 recuerda la llegada del agua potable al pueblo, símbolo del progreso y de una comunidad que ha sabido adaptarse sin perder sus raíces.

La iglesia de San Bartolomé y un patrimonio discreto pero lleno de alma

Junto a la Plaza Mayor se eleva la iglesia parroquial de San Bartolomé, construida en el siglo XVII. Su torre renacentista, de tipo columnario, se ha convertido en uno de los símbolos visuales de Tarazona de la Mancha y marca el perfil del casco urbano desde la distancia.

Iglesia San Bartolomé, Tarazona de la ManchaPortal Cultura Castilla-La Mancha

Pasear por el pueblo permite descubrir casas hidalgas con portadas de cantería, rejas de forja y un barroco sobrio, además de ermitas que guardan verdaderas joyas artísticas. La ermita de San Roque conserva pinturas policromadas de estilo rococó, mientras que la de San Antón, situada en la parte alta del municipio, destaca por su torre rematada con chapitel barroco.

Todo este conjunto urbano es testigo de una historia dilatada. Tarazona de la Mancha estuvo habitada desde la Edad del Bronce, formó parte del Consejo de Alarcón en la Edad Media, pasó al Marquesado de Villena y fue capital del Corregimiento durante el reinado de Carlos III en el siglo XVIII.

Una plaza de toros excavada hacia abajo y una identidad muy marcada

Uno de los elementos más curiosos del municipio es su plaza de toros, excavada hacia abajo, un coso singular que forma parte de la identidad local. Allí se celebran los festejos taurinos durante las fiestas patronales y otros espectáculos que reúnen a vecinos y visitantes.

Plaza de Toros de Tarazona de la ManchaPortal Taurino

A finales de agosto, Tarazona de la Mancha vive sus Fiestas Mayores en honor a San Bartolomé Apóstol. Encierros, novilladas, conciertos, pasacalles y una vistosa cabalgata llenan las calles de ambiente festivo. El broche final llega con las tradicionales calderetas populares, elaboradas con la carne de los toros lidiados, un gesto colectivo que refuerza la convivencia y el sentimiento de comunidad.

El carnaval más antiguo de la provincia: seis días de libertad y tradición

Si hay una celebración que define el carácter tarazonero es su Carnaval, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y considerado el más antiguo de la provincia de Albacete. Sus orígenes se remontan a la Edad Media y ya aparecen referencias a disfraces en tiempos de Cervantes.

CarnavalAyuntamiento Tarazona de la Mancha

Durante seis días, el pueblo se transforma. Las calles y la Plaza Mayor se llenan de color, música y humor gracias a las famosas «mascarutas»: personajes cubiertos con grandes telas, cajas de cartón en la cabeza y caretas de tela que recorren el pueblo dando la murga, bromeando y manteniendo viva una tradición que ha pasado de generación en generación.

Es un carnaval popular, callejero y teatral, donde participa prácticamente todo el pueblo. Un carnaval acogedor, en el que quien llega de fuera se siente parte de la fiesta desde el primer momento. Los desfiles, los bailes en la plaza, el pregón desde el balcón del Ayuntamiento y la implicación de las peñas convierten estos días en una explosión de identidad colectiva.

Un pueblo que no se exhibe, se descubre

Tarazona de la Mancha no presume. Conserva con naturalidad la esencia del mundo rural manchego y ofrece al visitante una experiencia auténtica, alejada del turismo masivo. Un lugar donde la historia, las tradiciones y la vida cotidiana siguen entrelazadas, demostrando que todavía existen pueblos que saben quiénes son y no han olvidado de dónde vienen.