Cuarto de baño
El susto que nadie espera al volver a casa: explotó algo que todos tenemos en el baño
Un objeto cotidiano estalló dentro de la vivienda cuando no había nadie, causando importantes daños materiales y desatando dudas sobre qué hacer en estos casos
Un estruendo inesperado y un baño completamente destrozado. Así fue el susto que se llevó una familia de Layos, en la provincia de Toledo, este fin de semana, al regresar a su vivienda y encontrarse con una escena difícil de imaginar: un mueble del baño reventado y restos esparcidos por toda la estancia. El origen del incidente no fue una avería ni una caída accidental, sino la explosión de un bote de laca, cuyas causas todavía se están investigando.
La información ha sido adelantada por CMM Media, que ha relatado cómo el envase estalló sin que hubiera nadie en la vivienda en ese momento, evitando así daños personales. El susto, sin embargo, fue mayúsculo, y los desperfectos materiales evidentes.
Más allá del impacto inicial, el caso ha abierto un debate habitual entre los consumidores: ¿Quién se hace cargo de los daños cuando un producto doméstico explota de forma inesperada dentro de una vivienda?
Sobre esta cuestión ha arrojado luz Itziar Rodríguez, de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en Castilla-La Mancha, que ha explicado los pasos que deben seguir los afectados en situaciones similares. Según detalla, lo primero es contactar con el servicio de atención al cliente de la marca responsable del producto, utilizando los datos que figuran en el propio envase.
Para que la reclamación prospere, es fundamental poder demostrar que el consumidor no ha tenido responsabilidad en el incidente. Esto implica acreditar que el bote no estaba caducado, que se encontraba bien conservado y que no estaba expuesto a ninguna fuente de calor ni a condiciones inadecuadas. La OCU recomienda documentar todo el proceso con fotografías del lugar, del producto y de los daños causados.
Rodríguez también subraya la importancia de revisar la póliza del seguro del hogar. En muchos casos, este tipo de seguros incluyen la posibilidad de solicitar la intervención de un perito que evalúe los daños materiales. Ese informe técnico puede resultar clave para determinar el origen del siniestro y respaldar una posible reclamación frente al fabricante.
Si tras estos pasos no se obtiene respuesta o la empresa rechaza hacerse cargo de los desperfectos, siempre queda abierta la vía judicial como último recurso. Un camino más largo, pero que puede ser necesario cuando se acredita que no ha existido negligencia por parte del consumidor y que el daño ha sido causado directamente por el producto defectuoso.