Sigüenza (Guadalajara)
Sigüenza reúne su riqueza histórica y patrimonial camino a la declaración de Patrimonio de la Humanidad
La localidad trabaja a marchas forzadas para presentar el expediente más completo posible para confirmar su candidatura a Patrimonio de la Humanidad, gracias a un legado que comenzó en la celtíbera Segotia y que se afianzó en un medievo todavía visible en sus calles
Castilla-La Mancha posee lugares y rincones donde el tiempo ha quedado completamente congelado. Reflejos de un pasado histórico que sostiene la identidad propia de sus actuales habitantes y que sirve como ventana para contemplar lo que un día fue y todavía es. La conservación de estos espacios aportan un valor universal a la humanidad, que encuentra vestigios de la evolución alrededor del territorio mundial.
Estos rincones de valor excepcional encuentran la semilla para su puesta en reconocimiento en 1972, con la creación del Fondo para la conservación del Patrimonio de la Humanidad, que se pondría en marcha con la publicación de la primera lista en 1978. Desde entonces, hasta 50 lugares de España forman parte de la privilegiada lista, aunque pronto podría sumarse otro y está en Castilla-La Mancha.
En Guadalajara, la localidad de Sigüenza es un claro ejemplo de que el patrimonio no solo se encuentra en los grandes núcleos de población. La alcaldesa, María Jesús Merino, anunciaba que la población está en tramitación del expediente que esperan llegue a la Unesco entre 2027 y 2028, aunque primero se debe recibir la aprobación del Consejo de Patrimonio Histórico de España.
La candidatura está siendo desarrollada por más de cien expertos que están recogiendo los numerosos valores presentes en Sigüenza, que en conjunto suponen una mirada al pasado medieval del lugar, que recibe cientos de miles de visitantes al año. De la mano de Atienza, para incluir toda el área correspondiente al valle del río Dulce y el río Salado, se trabaja en una distinción que supondría un verdadero punto de inflexión para el desarrollo turístico, económico e histórico en la zona.
¿Qué se necesita para ser Patrimonio de la Humanidad?
Catedral de Sigüenza (Foto de archivo)
Los conjuntos históricos que han recibido el distintivo de Patrimonio de la Humanidad, suelen contar con una gran belleza sumada a la antigüedad y sería fácil caer en el error de pensar que estos son requisitos fundamentales para recibir el mencionado reconocimiento. La realidad es que son puntos a considerar, pero solo con eso no se consigue entra en la cotizada lista.
La Unesco reconoce el valor universal excepcional, reconociendo lugares que deben cumplir, al menos, alguno de los siguientes requisitos. Los lugares construidos por el hombre deben preservar una cierta importancia histórica, representando parte del genio creador humano. Además, el conjunto debe poseer importancia en cuanto a sus influencias en áreas culturales, durante algún período de tiempo concreto.
También pueden optar aquellos posos de civilización que den cuenta de una tradición o pueblo único, aunque ya esté desaparecida. Además de otros requisitos, que tienen que ver más con los entornos naturales, Sigüenza debe trabajar y ya lo hace, en las tareas previas para ser candidato a Patrimonio de la Humanidad. Diversos estándares necesarios para enviar la candidatura han tenido que ser atajados.
En este período previo a la emisión del expediente definitivo, Sigüenza ha trabajado en mejorar su Parador, así como reformas en la Catedral, así como un necesario Plan de Sostenibilidad Turística, con nuevas señales, párquines y mejoras en el tráfico.
De la milenaria Segontia a la actualidad
El Parador de Sigüenza
La próspera posición geográfica en el valle del río Hénares facilitó que hace miles de años, los celtíberos se asentaran en la zona. Diferentes vestigios y el valioso relato de Plinio el Viejo, dan cuenta de la mencionada situación en el momento en que Roma tomó la antigua Segontia en el mismo período de guerra en que cayó Numancia allá por el 133 a.C.
El lugar que se encuentran los romanos, responde a un gran asentamiento de prosperidad en el cual ya se las habían visto anteriormente las tropas de Cartago. Roma le siguió dando la importancia presente con el paso de la ruta entre Mérida y Zaragoza, mientras los visigodos terminaron por establecer el núcleo de población actual tras la caída del Imperio. En este período, Sigüenza recibió importancia considerable en materia religiosa con el establecimiento de la sede episcopal.
La llegada del Al-Ándalus frenó por completo el próspero avance de la localidad y sirvió como fortaleza defensiva clave en el valle. La leyenda cuenta que fue el propio Cid quien reconquistó el lugar, aunque caería de nuevo en manos musulmanas hasta 1123. En esa misma fecha comenzaría a erigirse la catedral, que quedaría concluida ya en el siglo V. Es en este siglo cuando se constata la era dorada de Sigüenza con la creación de la Universidad gracias al Cardenal Mendoza.
Es por ello que la localidad encuentra su mayor riqueza en el medievo, pero de las múltiples efemérides ocurridas en tiempos modernos y contemporáneos se destaca la temprana llegada del ferrocarril en 1862, además de servir como centro de operaciones temporal del bando nacional en la Guerra Civil, tras al toma del lugar a los republicanos en que la catedral fue bombardeada. Aun así, los avatares de la historia han permitido que se conserve un plano medieval perfectamente conservado, con una arquitectura que resulta un eco del pasado, con peso de la Iglesia y con un ineludible valor de patrimonio cultural, arquitectónico y artístico.