Helados Casty Talavera de la Reina

Helados Casty Talavera de la ReinaCCOO

La «tropelía» que sufren los trabajadores de una empresa de helados en Talavera: «Canallesco y desalmado»

Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha constatado los numerosos «incumplimientos» con la empresa negada a pagar cerca de 20.000 euros por atrasos e infracotización a una treintena de trabajadores, mientras Helados Casty genera 30 millones al año

El hecho de trabajar en una gran empresa anima a pensar en una situación laboral acomodada y justa con los derechos laborales. Por desgracia, la precariedad no entiende de número de empleados en plantilla o de positivos beneficios en el ejercicio empresarial. Los derechos de los trabajadores y su bienestar en el ambiente laboral dependen del compromiso de los dueños de la marca, pero en pleno 2026 se continúan denunciando situaciones que recuerdan a otra época.

Se ha recorrido largo camino para mejorar en materia de derechos laborales, pero recientemente, Comisiones Obreras ha dado a conocer los «graves incumplimientos» en salud laboral de Helados Casty en Talavera, que la propia Inspección de Trabajo ha corroborado. Javier García, secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO Toledo, y Alejandra Rodríguez, delegada de la sección sindical de CCOO de Casty-Talavera desgranaban los detalles de la «batería de incumplimientos y fraudes en materia laboral» constatados en Helados Casty.

A la empresa gestionada por la familia Fernández Castillejo se le denuncia una realidad que afecta a más de medio millar de trabajadores. CCOO denunció el incumplimiento de los tiempos de descanso marcados por la normativa para trabajos en cámaras frigoríficas por debajo de -18 grados, que fija descansos obligatorios de 15 minutos (no recuperables) por cada 45, con un tiempo máximo de 6 horas. Según señala el sindicato, la empresa lo que está haciendo es darles cada 8 horas 40 minutos de descanso, en dos paradas de 20 minutos, tiempo que les obliga a recuperar los fines de semana.

«Esto es canallesco y desalmado, es una tropelía que vienen sufriendo los trabajadores y trabajadoras desde hace décadas, a quienes la familia Fernández Castillejo humilla», han criticado. Además, apuntan que no hay un sistema adecuado de registro de tiempo de trabajo efectivo y permanencia en estas zonas.

«No quieren arreglar absolutamente nada»

(Foto de ARCHIVO)
Javier García, secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO Toledo, y Alejandra Rodríguez, delegada de la sección sindical de CCOO de Casty-Talavera

Javier García, secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO Toledo, y Alejandra Rodríguez, delegada de la sección sindical de CCOO de Casty-TalaveraCCOO

La Inspección de Trabajo ha comprobado la situación denunciada y requiere a la empresa que ponga en marcha un sistema de registro de tiempo de trabajo y estancia en las cámaras, así como cumplir con el tiempo de descanso establecido en la normativa laboral. Pese al 'toque de atención' de los inspectores, la familia Fernández Castillejo mira a otro lado y hace caso omiso a sus requerimientos. Según CCOO, los gestores «no quieren arreglar absolutamente nada».

«Es deleznable que una ciudad como Talavera tenga a esta familia dirigiendo una empresa con más de 500 trabajadores y trabajadoras y que esta situación la conozcan tanto el Ayuntamiento como la Junta, que incluso se les estén dando premios y subvenciones y que no pongan coto», ha denunciado García. Además, el incumplimiento en materia de descansos no es la única ilegalidad cometida por Helados Casty.

Más de una treintena de trabajadores denunciaban que la empresa se negaba a reconocer sus derechos por antigüedad. La Inspección pudo comprobar que estas personas estaban contratadas de forma ilegal, con contratos temporales, desde las ETT o en fraude de contratación, contratadas en diferentes empresas del grupo, sin querer reconocerles la antigüedad. La empresa, apuntan desde CCOO, tiene ahora que abonar a estas personas 10.519 euros en concepto de atrasos y 9.964 euros por la infracotización a la Seguridad Social.

«Es inadmisible que una empresa como Helados Casty, con unos beneficios de más de 30 millones al año, pague menos a sus trabajadores y trabajadoras, incumpla la normativa laboral y les dé este trato desalmado; es la empresa del país que peor paga y peor trata a sus empleados; empresas como esta no nos hemos encontrado», denuncia el secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO Toledo.

Fuga de amoniaco y trabajadora inconsciente con quemaduras

El siguiente punto que condenan desde el sindicato tiene que ver con «la gran preocupación de la plantilla por su seguridad e integridad física». Recientemente, según manifiestan los trabajadores, se produjo una enorme fuga de amoniaco que dejó a una trabajadora inconsciente, teniendo que ser trasladada al hospital en la UVI. Podría parecer extraño, pero esto pasa en España en pleno 2026. Trabajar en una fábrica de helados pone en grave riesgo la vida en Talavera.

La mujer presenta quemaduras de gravedad en la tráquea y «podía haber muerto de haber ingerido agua, sufriendo quemaduras en el estómago y muriendo al vomitar, como la advirtió el personal sanitario». «No es la primera vez que una persona trabajadora cae inconsciente por una fuga de amoníaco y tiene que ser hospitalizada, pero hasta que CCOO ha dado apoyo, nadie se ha enterado», ha añadido.

En Helados Casty el personal es un mero medio y mientras el beneficio esté asegurado lo demás son quejas de 'cuatro sindicalistas'. Generar empleo es un bien para el conjunto, pero siempre y cuando se pueda velar por la seguridad de las personas que ponen su salud en juego. La empresa de helados no quiere saber nada del tema; están por encima del bien y del mal. 30 millones de euros anuales no son suficientes, no para compensar a los trabajadores, sino para cumplir con la ley.

El uso de químicos como sosa cáustica pone en alerta al personal, que denuncia riesgo grave e inminente por su mala aplicación para limpieza. La sustancia la maneja personal «sin formación específica» y siguiendo las instrucciones de los trabajadores más experimentados.

Por último, Alejandra Rodríguez denunciaba la «grave represión sindical» que sufre, especialmente por Pablo Fernández Castillejo, que «ha cortado la luz de la caseta sindical, la cual está puesta en el lugar donde se desechan las grasas y productos químicos, y no me permite estar más de cinco minutos en la zona en la que la plantilla se reúne para fumar o tomar un café, impidiendo que pueda informar y hablar con los compañeros en su tiempo de descanso».

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