Castillo de Oropesa, ToledoDiputación de Toledo

El castillo toledano que desafió a Isabel la Católica y a Carlos V antes de convertirse en Parador

Oropesa guarda una de las fortalezas más imponentes de Castilla-La Mancha: dos castillos unidos, siglos de poder nobiliario y una historia marcada por guerras, resistencia y turismo patrimonial

Hay castillos que se levantaron para defender un territorio y otros que acabaron contando la historia entera de un reino. El de Oropesa pertenece a esa segunda categoría. Sobre un altozano, al norte de esta villa toledana y con vistas al Campo Arañuelo, esta fortaleza no solo impresiona por sus torres, sus murallas y su silueta medieval. También por una biografía cargada de poder, guerras y desafíos a la Corona.

Dos castillos en uno

El Castillo de Oropesa es, en realidad, mucho más que un castillo. El conjunto está formado por dos construcciones unidas: el castillo viejo, vinculado a una fortaleza árabe parcialmente conservada, y el Palacio de los Álvarez de Toledo, condes de Oropesa, levantado en el siglo XV y convertido hoy en Parador Nacional. Turismo de Castilla-La Mancha lo resume como un lugar de «piedra, poder y panorámicas» y destaca además que su escalinata de piedra es única en España.

Su historia arranca en la Edad Media, sobre una posible base islámica anterior, y crece ligada al linaje de los Álvarez de Toledo, una de las familias nobiliarias más influyentes de Castilla. En torno a la fortaleza se articuló el poder del Condado de Oropesa, un territorio estratégico en el extremo occidental de la actual Castilla-La Mancha, camino natural entre Castilla y Extremadura. Desde sus alturas se entiende enseguida por qué aquel enclave fue codiciado, defendido y transformado durante siglos.

Una fortaleza frente a la Corona

Pero el gran gancho histórico del castillo está en sus rebeliones. A finales de la Edad Media, el Condado de Oropesa apoyó a Juana la Beltraneja en su lucha por el trono de Castilla frente a su tía, Isabel la Católica. Aquella toma de partido convirtió la fortaleza en un foco de resistencia en el oeste de la Meseta Sur. Siglos después, el edificio volvió a situarse frente al poder real: en la Guerra de las Comunidades, el Condado se alió con Juan de Padilla y se opuso a las tropas de Carlos V.

De bastión militar a residencia señorial

La fortaleza no fue solo un bastión militar. También fue residencia señorial, símbolo de poder y pieza clave de una villa que aún conserva un importante patrimonio histórico. Sus murallas, su torre del homenaje, sus patios y sus escaleras de piedra dibujan un conjunto donde se mezclan la arquitectura defensiva y la representación nobiliaria. No es la imagen de una ruina romántica, sino la de un castillo que sobrevivió a los cambios de dueño, a los conflictos y al paso del tiempo.

Un Parador entre murallas

En la Edad Contemporánea, tras la desaparición de los privilegios señoriales y la convulsa historia del siglo XIX, el castillo acabó pasando por distintos usos hasta ser adquirido por el Estado. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1923 y Monumento Nacional en 1926. Décadas después, el conjunto quedó vinculado a la Red Nacional de Paradores, lo que permitió reforzar su conservación y convertirlo en uno de los alojamientos históricos de la provincia.

Una noche medieval con 900 plazas

Ahora, el Castillo de Oropesa vuelve a ponerse en el escaparate turístico con una nueva cita del programa provincial «12 meses, 12 castillos, 12 experiencias». La Diputación de Toledo abrirá el 10 de julio, a las 10.00 horas, el plazo de inscripción para participar en una actividad que se celebrará el 17 de julio y que ofrecerá 900 plazas para mayores de 18 años. La propuesta combinará recreaciones históricas, magia, gastronomía, música, espectáculos y visitas patrimoniales.

El primer pase, para 300 personas, arrancará a las 20.00 horas con músicos medievales y zancudos de la Asociación Veritas Nostra de Oropesa. Después habrá una justa medieval a caballo, visitas guiadas por el casco histórico, un espectáculo de ilusionismo en el interior del castillo y una cata comentada de cervezas artesanas con tapas elaboradas por firmas de la provincia. A partir de las 21.00 horas y hasta las 02.00 de la madrugada, la fortaleza se abrirá gratuitamente para otras 600 personas, con música, magia interactiva y propuestas vinculadas al misterio.

Oropesa suma así una nueva noche de verano a la altura de su castillo: una fortaleza que desafió a reinas y emperadores, que fue residencia de nobles, escenario de guerras y que hoy permite dormir entre muros que siguen imponiendo respeto. Un lugar donde la historia no se contempla desde lejos: se atraviesa puerta a puerta.