Fiestas del Carmen, Molina de Aragón, Guadalajara
El pueblo sin mar donde un ejército del siglo XVIII escolta a la Virgen del Carmen entre pólvora y alabardas
Molina de Aragón revive cada 16 de julio una tradición fundada en 1740, con cientos de cofrades uniformados que acompañan a la patrona entre tambores, armas ceremoniales y salvas
A cientos de kilómetros de la costa, la patrona de los marineros desfila custodiada por una tropa de uniformes blancos y rojos, morriones negros, picas y alabardas. No ocurre en Galicia, Andalucía ni en ningún puerto del Mediterráneo, sino en Molina de Aragón, una histórica ciudad de Guadalajara que cada 16 de julio protagoniza una de las celebraciones más sorprendentes de España.
La imagen de la Virgen del Carmen recorre este jueves las calles del casco histórico acompañada por la Cofradía Orden Militar de Nuestra Señora del Carmen, una institución religiosa organizada como si fuera un cuerpo castrense. Cuenta con coronel jefe, Plana Mayor, compañías, alabarderos, Guardia de Honor y una banda de cornetas y tambores. Actualmente reúne a más de 650 integrantes.
La espectacular indumentaria ha convertido a sus miembros en los protagonistas indiscutibles de la fiesta. Popularmente son conocidos como «los Cangrejos», debido al intenso color rojo de sus pantalones y de algunos elementos del uniforme. Sus levitas de paño color crudo, los cuellos y bocamangas encarnados, los altos morriones y las armas ceremoniales provocan la sensación de estar contemplando una recreación militar de otra época.
Una orden militar nacida en 1740
La cofradía fue fundada oficialmente el 15 de mayo de 1740 por 63 miembros que decidieron rendir culto a la Virgen bajo una disciplina inspirada en el Ejército. Sus raíces históricas están relacionadas con el antiguo Cabildo de Caballeros de Molina, una organización medieval vinculada a la defensa del Señorío. Aunque sus fines son exclusivamente religiosos, su estructura, sus rangos, sus reglamentos y buena parte de sus ceremonias conservan un marcado carácter militar.
La fiesta comienza realmente el 7 de julio, cuando la imagen abandona su ermita escoltada por la Guardia de Honor y es trasladada hasta la iglesia de Santa María la Mayor de San Gil. Allí permanece durante nueve días, en los que se celebran las novenas y los principales cultos religiosos. El momento culminante llega durante las jornadas del 15 y el 16 de julio.
Durante la víspera, la Cofradía traslada su estandarte hasta el Ayuntamiento, donde permanece custodiado. A medianoche, los molineses abarrotan San Gil para cantar la Salve y el Himno del Carmen, antes del solemne toque de oración en recuerdo de los hermanos fallecidos.
El gran desfile de la Virgen del Carmen
El día grande comienza este jueves a las 9.00 horas con la Diana Floreada interpretada por la banda de la Cofradía. A las 11.30 horas se celebra la misa solemne en San Gil y, posteriormente, la imagen de la Virgen del Carmen inicia su gran procesión por las calles de Molina de Aragón.
La Guardia de Honor, la Compañía Militar, los cofrades, las autoridades y centenares de vecinos avanzan al ritmo de los tambores. Por la tarde, después de haber permanecido nueve días en el centro de la ciudad, la Virgen regresa en procesión hasta su ermita. Los últimos actos concluyen el 17 de julio con la tradicional Misa de Rueda en memoria de los miembros fallecidos de la Orden.
La celebración fue declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial en 1975 y de Interés Turístico Regional en 1994. Molina de Aragón ha iniciado ahora el camino para conseguir el reconocimiento nacional y situar definitivamente esta insólita procesión, nacida tierra adentro y lejos del mar, entre las grandes fiestas históricas de España.